Entrevistamos a Havalina

En la esquina de la plaza de la Cebada, en La Latina corazón y alma de Madrid, se encuentra el clásico El Diamante. Un sitio muy propio para reunirse con alguien nuestro, de aquí y del que debemos sentirnos orgullosos: Manuel Cabezalí, voz y guitarra de la banda Havalina. Tras el lanzamiento de su cuarto álbum H (2012) no han parado con su promoción, en una gira que va sembrando calidad por donde pasan. Habiendo cerrado la primera mitad de este tour, nos sentamos para charlar con, además de impresionante músico, un personaje agradable, carismático y lleno de interesantes contrastes.

Hablatumúsica: ¿En qué momento y por qué dijisteis: “hay que hacer un nuevo disco”?

Manuel: Tenemos una cierta, no voy a decir urgencia, pero sí que hemos venido con una inercia bastante rápida de hacer discos. Junio (2008) lo editamos en 2008, así que han sido cuatro discos en 5 años. Yo creo que más o menos siempre que empezamos una gira, a los seis meses tenemos el momento de: “tenemos que hacer un nuevo disco”, porque es que en realidad, si lo piensas, desde que lo dices hasta que se publica pasa siempre mucho tiempo, por cual es siempre bueno ver las cosas con antelación. Ahora estamos con la gira de H y estamos tocando, pero yo en mi cabeza no estoy componiendo nada, pero sí estoy pensando por dónde debería ir el siguiente disco. Con H, por ejemplo, lo primero que pensamos fue la portada en un bolo que hicimos en Coruña en abril de 2011 y a partir de ahí fuimos componiendo. Más o menos siempre suele ser así el proceso.

H: Vuestro proceso de grabación es, en cierto sentido, “casero”, ¿es una elección o una obligación?

M: Eso fue antes, con Imperfección (2009), fue un disco especialmente casero. Pero Las Hojas Secas (2010) y H ha sido en estudio. Mezclo los temas en mi casa, aunque este estudio ya es como estar en casa. Es realmente una elección a medida. Este estudio se llama El Lado Izquierdo, en Pozuelo. Es donde grabo a Havalina y a todas las bandas que produzco. El ingeniero de grabación de allí, que se llama Daniel Richter y es el dueño del estudio, es mi socio de hace un montón de años y me mola mucho trabajar con él, creo que la fórmula no se ha agotado. Me gusta que el equipo de trabajo quede todo en casa. Por ejemplo, Woody Allen lleva toda la vida trabajando con la misma gente. Esta es mi manera de trabajar.

H: Y, ¿qué le falta a esos estudios y qué aporta vuestro proceso? 

M: No creo que les falte nada, el estudio es solo una herramienta. Luego llega el artista o el productor con un concepto artístico. Es ahí donde elegimos lo que está más a nuestro alcance, lo que conocemos mejor y también es importante que el proceso sea divertido. No tiene que ser un atolladero de problemas y de incertidumbres. En ese sentido creo que jugar en casa creo que es importante para que todo salga lo mejor posible.

H: Comentaste en Caracol que El Estruendo es de hace varios años, ¿por qué llega ahora a este disco?

M: Buena pregunta. La idea inicial la hizo Ignacio Celma (bajista) hace un montón de años. Diez o algo así. A nosotros nos la mandó hace un par, después de sacar Las Hojas Secas. La explicación es porque llegó a nosotros en ese proceso, a los pocos meses de sacar el disco, cuando estábamos recopilando ideas. Ignacio nos mandó unas cuantas demos que tenía, entre las que estaba El Estruendo. Era muy diferente a como es ahora, era acústica, no tenía ese riff tan repetitivo. También creo que puede tener que ver con que Ignacio esté más metido en Havalina, como para que ahora también veamos ideas de él y creo que ha sido una buena experiencia. Anoche estuve viendo nuestro último concierto en Radio 3, que emitieron anoche por error y, joder, me quedé con la impresión de que El Estruendo era el mejor tema de todos. En directo es muy bestia. Además, como no es tan mío, lo veo también como espectador. Yo ya no tengo ese ego, he hecho ya discos con mis ideas y ahora ya me gusta que sea el grupo el que tome la iniciativa.

H: ¿Los demás temas son nuevos?

M: Sí, todos son de después de Las Hojas Secas. Alguno hay que sea anterior, pero de ideas que no terminé a lo mejor. Por ejemplo, Compañía Felina estaba medio hecho de antes pero no lo terminé nunca. También creo que un disco es un reflejo del momento y creo que seguiremos haciendo esto.

SI QUIERES SONAR A LO QUE SUENA, VAS DETRAS DE TODO EL MUNDO

 H: En muchos medios se os definen con muchos géneros, pero ninguno en concreto. ¿A ti cuál es el que más te gusta o crees que os define mejor?

M: Respecto a eso he ido cambiando con el tiempo. Yo creo que la mezcla de estilos es el resultado de una evolución nuestra. Yo hace un par de años o tres estaba en el rollo muy, muy stoner; escuchaba todo el rato a Kyuss. Me molaba eso, quería tocarlo todo el rato y entonces me sentía muy orgulloso de llevar esa etiqueta. Ahora ya no estoy ahí, me sigue gustando eso, pero voy buscando otra idea. Por ejemplo, al empezar H estaba muy metido en The Cure y pensaba en canciones tipo Norte que tenían que seguir esa línea. Al final me he dado cuenta que tampoco hay una cosa, es la suma de todo. A mí me gusta que no seamos clasificables. Si tuviera que decir que somos algo, diría que somos una banda de rock en general, sobre todo por como están enfocados los directos. Somos los tres, es muy básico, sobrio, no hay mucha producción, no llevamos nada grabado, hay un poco de jam session en cada concierto. Yo creo que esas serían las señas más significativas de la banda.

 H: Ahora que hablábamos de esto, está creciendo una escena europea influenciada por el rock y el stoner de los 90 estadounidenses, como Triggerfiger en Bélgica o Truckfighters en Suecia y a la que vosotros, personalmente, pienso que representáis aquí, ¿os gusta formar parte de esto o preferís ir por libre?

 M: Fíjate hasta que punto vamos por libre, que yo no sabía eso (risas). Nosotros llevamos haciendo esta historia desde hace ya tiempo y creo que, si hay una escena nueva en la que nosotros nos englobamos, no es porque nosotros lo hayamos pensado, si no porque alguien nos lo ha atribuido. Con lo cual, sí, me hace ilusión que sea así, pero para nada ha sido premeditado, es un poco casualidad. Aunque, si lo piensas, muchos géneros han sido así. Cada uno hacía lo suyo, alguien de fuera vio el conjunto, porque tú desde dentro no lo puedes ver. La verdad es que yo no lo había pensado nunca. 

H: Claro. De hecho, todos estos grupos vais por el cuarto disco, por lo que no es una cuestión de acercarse a algo que funciona, si no que, como ha pasado con otros géneros, varios grupos se ven inspirados por un concepto musical similar.

 M: Sí, creo que hay ciclos que vuelven y cosas que están en el ambiente que nos influyen. El otro día pensaba –esto no tiene nada que ver con la pregunta, pero me acabo de acordar-, que últimamente escucho muchos grupos que suenan a lo que está sonando ahora. Yo tampoco estoy muy puesto en la música más actual, pero me hace gracia que muchos grupos hagan esto. Por ejemplo, hace un año era Animal Collective, o hace dos años era Arcade Fire. Entonces pensé: “qué curioso que estas bandas están a la última, pero siempre están un paso por detrás”. Si siempre quieres sonar a lo que suena, vas un poquito detrás de todo el mundo. La gente que marca esa tendencia no lo piensa. Haces lo que te sale y simplemente llegas.

 H: ¿En este álbum qué habéis intentado plasmar que no haya en los anteriores, qué hay nuevo? 

M: Recuerdo una vez que Ignacio se sentó y dijo: “molaría hacer un disco que fuera una especie de mezcla entre Las Hojas Secas y Junio”. Él decía que el sonido de Las Hojas Secas era el mejor que habíamos grabado nunca. No me refiero a la grabación, si no al sonido de la banda en sí, pero a la vez echaba de menos canciones más rápidas, que tuvieran un concepto más inmediato, que en Junio teníamos varias. Ahí él no estaba en la banda, por eso creo que también tenía ese gusanillo. Y yo creo que esa mezcla de canciones más rápidas y ese sonido de Havalina que habíamos conseguido sería un poco eso. También quisimos que fuera un disco de contrastes, que tuviera canciones muy cortas y muy inmediatas, tipo Viaje Al Sol o canciones muy instrumentales y muy épicas, tipo El Estruendo o Animal Dormido, Animal Despierto. Está muy polarizado el disco. 

H: También es un álbum con una producción más grande, ¿teníais pensado hacerlo así o surgió medida que ibais grabando? 

M: Un poco las dos cosas. Es que esta es mi manera de trabajar, en realidad. Yo tengo una idea de cómo quiero que suene el tema antes de empezar a grabar, pero luego es verdad que en el proceso de grabación voy destruyendo muchas ideas y construyendo otras nuevas. Lo que decía de jugar en casa tiene mucho que ver con esto. Estamos trabajando en un ambiento cómodo donde nos sentimos a gusto y el proceso creativo sucede muy rápido. Sin darnos cuenta tomamos un montón de decisiones en muy poco tiempo. Muchas de las cosas y guitarras que oyes se han probado en cinco minutos y se han quedado ahí. 

H: Respecto a la gira, acabasteis el pasado 23 la primera parte en Madrid, ¿cuáles son las sensaciones de lo que lleváis? 

M: Bien, la banda ha crecido bastante a nivel de público. No sabría darte un porcentaje, pero respecto a la gira del último disco hay bastante más gente. Menos Madrid, el resto han sido salas pequeñas y están casi todas llenas siempre, así que muy bien. Con la que está cayendo nos debemos sentir muy afortunados. No es el mejor momento para hacer giras y que sean rentables, y estamos consiguiendo salir airosos de eso en un momento de crisis.

TOCAR UNA GUITARRA ES COMO UNA RELACION DE PAREJA, NO ES ELEGIR A LA CHICA PERFECTA

H: Vuestra principal arma es el directo y eso es, en parte, el equipo. ¿Cómo eliges el tuyo? ¿Qué tienes que ver para pensar: “esto me gusta”?

M: Es una cuestión muy emocional y nada premeditada. El otro día pase por delante de una tienda con mi chica, vi una guitarra española y pensé: ¿y si me compro una guitarra española?”. Llevo un tiempo escuchando a José González y me apetecía. Probé algunas medio minuto, me gustó una Alhambra y dije: “me la llevo, cuánto es”. No es tanto el instrumento que elijas, como el feeling que tienes con él. Lo coges y, si eso funciona, es cuestión de desarrollarte con él. No hay un instrumento mejor que otro, tú te haces a un instrumento y tu instrumento se hace a ti. Cuanto más tiempo pasas con una guitarra, mejor suena. De entre todas mis guitarras, tengo una Fender Jazzmaster desde hace 10 años que es la que más he usado con Havalina, con Russian Red y cada vez que la cojo pasa algo que no pasa con el resto. Es como una relación de pareja: no es elegir a la chica perfecta, si no construir una buena relación con esa persona.

H: ¿Hay algún elemento en concreto que no dejes de utilizar últimamente? 

M: Este ha sido el disco de chorus. Llevaba mucho tiempo buscando el sonido de Robert Smith de The Cure. Busqué pedales muy retorcidos y, al final, era el de toda la vida de Boss. En H, de los nueve temas, hay siete que llevan chorus. Ese ha sido el distintivo de H. También lo hace mucho Deftones, con guitarras afinadas muy graves, mucho chorus, reverb 

H: Escribíais en vuestro blog que usabas la afinación en SI en tu guitarra. 

M: Sí, en este disco Norte y Viernes usan esta afinación. Todo bajado cinco semitonos. En directo las cuerdas oscilan un montón de afinación. 

H: Muchos grupos la usan en DO y suenan muy graves, pero vosotros, aun más abajo, lográis sonar más claro. Habéis encontrado ahí, tal vez, vuestro punto distintivo. 

M: Creo que también es por los temas en SI que hemos elegido. No son canciones muy duras, como Viaje Al Sol o La Antártida Empieza Aquí que están afinadas en DO, o El Estruendo, que le da el aire más Queens of the Stone Age. Además en SI, por la oscilación, no puedo tocar muy fuerte. 

H: Como guitarrista, ¿quiénes te han influido más, tanto al principio como ahora? 

M: Justo en dos semanas voy a ir a 6 por 3 de Radio 3, un programa de guitarristas, y me han pedido que lleve cinco guitarristas influyentes y cinco canciones nuestras que se puedan parecer, lo tengo muy vigente en mi cabeza. Al principio era Billy Corgan, de Smashing Pumpkins, y ahora he tenido una regresión. En Música Para Peces hay un solo de guitarra muy largo al final que estaba un poco inspirado en su canción Soma. Él es mucho más técnico que yo, yo soy más “ruidista” en ese sentido. Y, más recientemente, Robert Smith. Lo escucho de toda la vida, pero en guitarra es una referencia desde hace menos tiempo. Él tiene esa cosa que hace una melodía con la voz y luego otra con la guitarra, como yo en Norte.

TU ERES TU Y QUE NO TE MUEVA DE TU SITIO LO QUE LLEGUE DE FUERA

H: Este año cumplís vuestro 10º aniversario como banda. Echando la vista atrás, ¿cuáles son las mayores diferencias que veis musicalmente en el grupo? 

M: Ha cambiado un montón. Hace diez años teníamos una orientación muy pop. Charlie y yo, con quien estaba en la banda, escuchábamos un montón Coldplay o Radiohead. Curiosamente, los dos veníamos del rock de los noventa. Teníamos un grupo antes muy rollo Pearl Jam, pero quisimos dar carpetazo a eso y nos interesamos más en lo que sonaba entonces. Havalina Blu empezó así, luego hacia el final nos vimos más en estilos tipo Velvet Underground o Pavement y con el castellano vino una regresión a la adolescencia. 

H: Eso no suele pasar, que un grupo al pasar de inglés al castellano se vuelva, de hecho, mucho más duro. 

M: Ya, suele ser al contrario. También lo pensé y actué a la contra de la tendencia. Siempre me ha gustado hacer lo contrario de lo que la gente hace. Hay que tener claro que tú eres tú y que no te mueva de tu sitio lo que te llegue de fuera. Cuando hicimos Imperfección había mucho pop indie y folk en España, que también me gusta, pero de cara a componer pensé: “¿Eso es lo que suena?, pues todo lo contrario”. 

H: Gustavo Cerati, de Soda Estéreo, fue una fuerte influencia para ti en la transición al castellano. ¿Qué o quién influyó en el cambio de dirección musical? 

M: Sí que hubo responsables. Varias cosas, de hecho. Recuerdo que escuché a Wolfmother y dije: “¡Coño!, una banda de rock”. Por ellos empecé a desenpolvar los discos de la adolescencia: Soundgarden, Alice In Chains, Smashing Pumpkins y me di cuenta de que me apetecía ir por ahí. También fue Audioslave. No me habían interesado nunca, cuando se disolvió Soungarden eso fue todo, pero por 2007 recuerdo que escuché el primero de Audioslave, luego Rage Against the Machine; me devolvieron a todo esto. 

H: Con la perspectiva de los años, ¿ves algún cambio en la industria musical o la política cultural, ya sea a mejor o a peor? 

M: Joder, hay muchos cambios. Se empiezan a valorar las carreras de fondo, del que realmente se lo trabaja desde abajo. El que se lo guisa y se lo come, unos más despacio como Havalina y otros más rápido como Vetusta Morla y ellos son mucho más autogestionados; y eso antes no se valoraba tanto. Hacían una campaña de promoción súper abusiva y funcionaba, pero ya no y eso es bueno. Claro que antes había dos canales de comunicación predominantes y si estabas ahí estabas, y si no, pues no. Ahora hay tantos que la gente genera lo consume. La crisis puede ser hasta buena para ello. Como ya no hay dinero público para los eventos, los grupos solo ganan dinero si la gente paga para su concierto. No digo que el dinero público no deba dirigirse a la música, creo que sí, pero por desgracia en este país, la gente que decidía donde iba ese dinero no lo hacía en función de cualidades artísticas, lo hacía por que les gustaba a su sobrina. Llenan gratis una plaza de toros y luego venden 50 entradas, por ello muchas giras mainstream se vienen abajo.

H: Históricamente, en las crisis económicas es donde más resurge la faceta artística de la sociedad. 

M: Es verdad. Me dijeron que en épocas de crisis la gente se refugiaba en el arte. Sí que es cierto que a dos días del concierto de Caracol, me llamó Migual de Origami diciéndome que se habían agotado las entradas, cosa que no había pasado nunca. 

H: ¿Alguna recomendación de bandas desconocidas de nuestra escena para nuestros lectores?

M: No puedo ser muy imparcial en esto, porque estaba pensando en dos discos que había producido yo, de grupos noveles o casi y estoy muy orgulloso de los dos. Uno se llama Pasajero, que han sacado su primer disco este mes en Spotify. El otro grupo son Rufus T. Firefly, también de aquí de Madrid. No es porque sean míos, que produzco gente que no recomendaría tanto, pero los dos son gente muy talentosa y muy trabajadora. Han ido muy a mejor en este sentido.

H: Para terminar, ¿qué planes tenéis para el futuro y que esperáis que os depare? 

M: Ahora estamos muy metidos en H, que es lo que corresponde. A partir de enero volvemos y estamos con la vista puesta en el año que viene, por un lado en la gira de salas y por otro en el verano de festivales. Los festivales siempre ha sido un tema muy flojo, quizás por una cuestión estilística al no ser un grupo tan pop, pero creo que eso está cambiando un poco. Hemos estado en el DCode, el Sonorama, hemos hecho cosillas, pero ser más fuertes en eso es aun una asignatura pendiente. A nivel artístico, estamos currando un montón con este disco, así que tiene que pasar un tiempo más y hasta que no descansemos un poco no podremos afrontar un nuevo proceso creativo.

José Roa
Músico y periodista, formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2010 a 2014, llegando a ser editor jefe y alcanzando especial repercusión con su columna 'La Guillotina', editada en 2013 y 2014.