Entrevistamos a Mucho

Amar la música. Amarla como si fuera lo único, sin importar las consecuencias. Seguir un camino sobre melodías como Kerouac en coche, amarrarte al interior del alma con el sentimiento de que ese camino, que muchos creen suicida, es el único que hay. No hay fracaso porque no hay nada que perder. Con el Apocalipsis llega la liberación y Mucho se han liberado.

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Hace dos años tuvimos nuestra primera entrevista con motivo de vuestro debut. En aquel momento se hablaba de brotes verdes. Hoy somos un poco más pobres y en cada concierto ingresaréis un 13% menos que por aquel entonces. ¿Cómo se toma eso?
Martí Perarnau: Fatal. Es un hecho más que demuestra que las instituciones de este país consideran a la música como el Mester de clerecía. Siguen viendo a músicos o cineastas como bufones. Si viajas a otros países compruebas que allí es muy distinto. Hace un tiempo estuve en Portugal viendo a Feist y si aquí se dieran cuenta de que esto es un negocio como otro cualquiera podrían ganar dinero apoyando a la música.

Sinceramente creo que la política ha muerto, todos son esclavos de las grandes corporaciones.

No se toma en serio.
Sí, no sé si es eso o que no se dan cuenta de que pueden ganar dinero. Lo que está claro es que ese dinero no va a llegar subiendo el IVA. Si fuera todo muy accesible o como en Francia se llenarían todos los conciertos. Una sociedad educada en la música tiene interés en ella. Parece que aquí quieren zombies.

¿Qué cambios son esos que notáis en otros países?
El público. En Feist todo el mundo se sabía las letras y todos hablaban un inglés perfecto, lo cual es ya una diferencia. Luego estaba el silencio, el respeto  y cómo daban palmas a tiempo. Te reirás pero me parece muy importante. Aquí la gente no da palmas a tiempo. Simplemente sentí que ellos entendían perfectamente lo que veían, que estaban acostumbrados a ir a conciertos, que compraban discos, que escuchaban música todos los días. Hablamos de nuestros vecinos los portugueses como si fueran tontos cuando tal vez sea al contrario. Es una cuestión cultural que aquí no cala porque dese el Gobierno, sea del color que sea, nunca ha interesado que funcione. Aquí se interesan por Operación Triunfo. Nadie desde las instituciones ha apoyado a Love of Lesbian o Vetusta Morla, que son grupos que si han llegado hasta donde están es por ellos mismos.

¿Cómo se encara la gira con el peso de ese 13%?
Es la puntilla porque a quien más afecta es a los grupos pequeños. Antes apenas podíamos sobrevivir de los conciertos y ahora es un 13% más complicado. Tal vez la solución sea hacerlo todo en negro, que parece que a ellos se les da bien. Habrá que seguir el ejemplo de Bárcenas.

Imagino que para compensar vais mucho a las corridas de toros.
Claro. Lo del IVA es más algo que cabrea porque para nosotros sigue siendo igual de difícil. No hay mucha diferencia, no queda otra que picar piedra y más piedra.

Después de dos años vuestro nombre ha ido perdiendo ese significado que teníais que explicar.

Es cierto que ya no nos preguntan tanto por el nombre. Ahora se identifica más con la música que hacemos. En esto no hay nombres buenos ni malos. ‘El Corte Inglés’ me parece un nombre infame, también The Beatles. Cuando asocias su música al nombre te cuadra y te parece maravilloso.

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Imagino que la gente empieza a tener esa asociación. Tenemos la sensación de que apenas hablamos del nombre del grupo ni de Sunday Drivers, lo cual es perfecto

¿Qué cambios ha sufrido Mucho?
Los cambios que hemos sentido todos, esta debacle que estamos viviendo como sociedad. Como grupo hemos recorrido un camino por el que atravesamos un desierto en el que dudas si vas a poder vivir de la música. Hemos vivido el desencanto de esto y pese a ello nos ha llegado esa reafirmación que te hace pensar que eres bueno y que no te queda otra que seguir creyendo en ti. Dejamos de tocar y nos encontramos con que no teníamos ningún objetivo como banda. Ni canciones para un nuevo trabajo ni más conciertos pendientes. De repente nos vimos envueltos en un camino en que trabajamos duro haciendo canciones sin saber si podríamos sacar un nuevo disco y al final conseguirlo. Ha sido una labor muy dura la de confiar en nosotros mismos.

Siempre me hizo mucha gracia la etiqueta “indie”, eso de que hay ciertos grupos que hacen un determinado estilo que es “indie”. Esos grupos son indies porque no tienen un duro, no porque hagan ese género de música..

¿Cómo fue la salida de Fausto Pérez?
Se cansó de la música. No se veía con fuerzas porque, aunque no lo parezca y la gente vea que es lo más, es muy duro. No haces otra cosa que encontrarte obstáculos y Fausto no lo vio claro. Tuvimos la suerte de encontrar a Víctor, que es muy versátil, sabe tocar el teclado y se mueve como si fuera el hermano blanco de James Brown.

Esta es la parte que no suele contarse de la música.
En esto siempre hay una penitencia. Es un mundo muy desagradecido, especialmente en el tema económico  porque tienes que tener tus instrumentos, furgoneta, pagarte tus discos. Y luego porque todo eso lo tienes que cubrir con tus bolos. Cada vez menos ingresos, menos posibilidades. Ingresos de discos no hay nada, de Spotify tampoco. Realmente es todo poner dinero con la confianza de que algún día te vaya bien. Es un negocio jodido. Queda mirarlo de un modo romántico, hay algo que te dice que tienes que seguir en este camino porque es lo que sabes hacer.

Se habla de que Spotify es el futuro pero la realidad es bien distinta.
Es un sistema que acerca tu música a mucha más gente. Otra cosa es que a ti te reporte beneficios económicos. No es el problema, el problema es más este país.

Siempre que sale un disco, un grupo, se habla mucho de influencias. Vosotros habéis preferido crear el “pop cósmico”.
Cósmico es la idea de diferenciarte, salir del cánon establecido de canción pop española de toda la vida, hacer nuestra propia música. Primero fue grecolatino y ahora cósmico, que creo que se acerca bastante a nuestra música. Siempre me hizo mucha gracia la etiqueta “indie”, eso de que hay ciertos grupos que hacen un determinado estilo que es “indie”. Esos grupos son indies porque no tienen un duro, no porque hagan ese género de música..

‘Los Hijos del Mal’ empezó como una canción más de vuestro debut y fue cobrando fuerza.

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Parece haber influido en ‘El apocalipsis según Mucho’. ¿Se han multiplicado?

Creo que siempre han estado ahí pero ahora han salido a la luz. Era una forma de cagarse en todo. No creo que hagamos música política, simplemente creo que tenemos ese desasosiego generacional que acaba en las letras y que no puedes evitar. Sinceramente creo que la política ha muerto, todos son esclavos de las grandes corporaciones.

No estamos acostumbrados a escuchar en España bandas que, dejando a un lado el rock urbano, hablen de política en sus canciones.
Tampoco creo que hablemos de política…

Más bien tratar esos temas que hasta hace un tiempo se evitaban en la música popular.
El disco habla de la liberación personal y el ser uno mismo y no tener miedo a nada, una reacción a todo lo que estamos viviendo. Es una consecuencia, no quiero contarte lo que está pasando sino lo que yo estoy viviendo y voy a hacer. ‘El Apocalipsis Según Mucho’ habla de lo que nos afecta y creemos que la única forma de salir de esto es no tener miedo ni confiar en ellos, únicamente confiar en ti mismo y buscar esa utópica libertad. De ahí sale ‘Como si no hubiera mañana’ o ‘La larga risa del emperador’. Que les den por culo, tira por tu camino que es el correcto.

Miguel de Luca:  El contexto condiciona mucho.

Este disco y su apocalipsis parece que hablan de algo que se lleva intuyendo hace tiempo, no de aquel fin del mundo maya.
M.P. Es una visión. Tal vez todo tenga que acabar para que lo que venga sea mejor.

M.L. Con la idea de tirar para adelante, el disco acogió un concepto que mola. Pensar que vas a hablar del apocalipsis, lo que da una clave para unir las canciones, buscar un camino y de ahí nuestro empeño en que este disco fuera conceptual, una idea que se acerca más a los setenta que a las fechas actuales.

Hacer un disco conceptual como dices tampoco es algo muy normal en nuestros años, que una idea impere en todo el disco ¿cómo se plantea?
M.P. Haces tres canciones y ves que las tres hablan de lo mismo, al final todo acaba girando en esa idea. Es muy fácil hacer algo así con una idea de base. Es como un director de cine cuando hace una película, sabe que al final debe apuntar hacia esa idea. ¿Está de moda? No, pero ‘OK Computer’ es un disco conceptual y no hace tantos años.

M.L. El ‘Peasants, Pigs and Astronauts’ de Kula Shaker lo es también. Gira en torno a la idea del cambio de milenio. Lo publicaron en 1999 y hablaba del del fin de los tiempos actuales, del famoso Efecto 2000.

M.P. Cuando llegaron Yes, el rollo progresivo acabó haciendo mucho daño. Es un término un poco maltratado. Creo que existen un montón de discos conceptuales que no se dice que lo son porque no queda cool.

M.L. No se trata de hablar todo el rato de lo mismo, más bien es que exista una conexión que una el álbum, que no sea una simple colección de canciones. Me parece más complicado hacer un disco que no sea conceptual.

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J. Castellanos
Periodista. Formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2011 a 2014, llegando a ser redactor jefe.