Arctic Monkeys+Miles Kane (Palacio de los Deportes, MAD) 27.1.2012

¿Recuerdan Quadrophenia? Como si el anfetamínico Jimmy hubiera abandonado a los orgullosos mods por aquellos rockers que tanto odiaban se presentaron ayer Arctic Monkeys al Palacio de los Deportes frente a 15.000 personas que les gritaban y que Alex Turner, líder de todo esto, definió como Madrid. Rudas cazadoras de cuero, hebillas plateadas, el tupé del líder de la banda –Richard Hawley le recomendaría un buen peluquero y excelente gomina para mantenerlo- y ese sonido evolucionado tras abrazar parte de la cultura de las barras y estrellas fue su carta de presentación. Las canciones, la demostración de que son la banda referencia del imperio musical británico. Resulta irónico echar la vista atrás y recordar cuando fueron vilipendiados por endiosados medios burlones; eran demasiado jóvenes y sólo escuchaban a The Strokes. Morirían pronto como cualquier otro boom. Miren ahora al tipo de las orejas soplonas y a sus tres compañeros.

El cuarteto, que ya lleva en esto diez años, llegó a Madrid a hacer lo que mejor saben. No hizo falta montar un escenario en mitad de una plaza de toros con multitud de mariposas flotando y bolas gigantes entre el público –sí, Coldplay-. Los de Sheffield son conscientes de que el verdadero show de la música en general y del rock en particular está en las buenas canciones y en la forma de representarlas en el escenario. Pocos comentarios, algún ánimo al público y poco más. ¿Quién lo necesita?

La mecha la prendió Miles Kane que demostró en cuarenta minutos que puede ser el perfecto hijo mod que Paul Weller nunca tuvo -o sí-. Conocíamos The Colour of the Trap, su primer disco en solitario. Cargado de grandes canciones con exquisitos aires brit de los sesenta y gran energía. Quedaba saber si esa energía se trasladaba al escenario. Y así fue. A base de gran intensidad y exquisitos solos de guitarra logró confundir a los presentes, difícilmente se ve a un telonero –mejor llamarlo “invitado especial”.Si ya es una calificación fea, hacerlo con el de Wirral es una abominación- de tal calidad. Sólo faltó ver a Daisy Lowe bailando como en el vídeo de Come Closer para que el espectáculo hubiera sido inolvidable.

Por un momento la idea de que Kane podía superar a Arctic Monkeys. Quedó en eso. Montándonos un absurdo duelo fraticida entre los dos salvadores del rock británico, –Pete Doherty se perdió en alguna parte de Albion- el ex cantante de los olvidados The Rascals, había dejado el escenario demasiado caliente soltando temas de brillante factura como Rearrage, Kingcrawler o Quicksand. Lo dicho, la figura de la otra mitad de The Last Shadow Puppets se desvaneció al poco tiempo ante el tipo del comentado peinado rockabilly.

Los ingleses tiraron por la apuesta segura que suponen las canciones más intensamente sonoras, las que siempre triunfan. Turner se dedicó a escupir cada uno de los grandes singles que la banda ha publicado desde que en 2005 saliera a la venta Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not como The View from the Afternoon, I Bet You Look Good on the Dancefloor, Teddy Picker o Brianstorm y Matt Helders a golpear la batería con esa energía y toque que le hacen único. Con ellas se hicieron el camino a la primera parte de Suck It and See, las canciones menos arriesgadas del excelente disco, dejando las más crudas –y en sintonía con la B.S.O. de Submarine que Turner publicó en solitario- para shows en acústico.

Cerraron el show de los corteses 90 minutos británicos con Suck it and See, Fluorescent Adolescent y 505, esta última acompañados por la guitarra de Miles Kane. Si hay algo que se le pueda criticar a Arctic Monkeys ayer es que su setlist dio lugar a pocas sorpresas. Pocas variaciones respecto a la gira que, por otro lugar, no lo convierten en una decepción plagada de temas que pueden llegar a sobrar. El álbum que menos sonó ayer fue el radical Humbug de 2009, el que supuso un cambio en busca de un sonido único que les ha convertido en ese fenómeno que son y a Alex Turner, el tipo del que se esperaba poco, el heredero de la escuela británica de trovadores que toda una generación llevábamos esperando tanto tiempo.

por J.Castellanos

J. Castellanos
Periodista. Formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2011 a 2014, llegando a ser redactor jefe.