España es un desierto: la conquista del stoner

La luz purpúrea del desierto se cuela entre las formaciones rocosas, únicas e hipnóticas, en puentes de piedra que surgen de la arena ardiente. Siempre me ha cautivado su presencia, su misticismo evocador de cientos, miles de historias. Hay algo en él que no llegas a comprender y, sin embargo, te embauca y te arrastra hacia su inmensidad; quizás un sonido inaudible que repta hasta tu mente, la envenena y nunca te deshaces de él. La música del desierto: el stoner.

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A día de hoy, la evolución del género ha polarizado lo que entendíamos como stoner. Un amplio abanico de factores se engloban bajo el marco de un estilo musical que ya lleva rondando más de 20 años. Para entender el florecimiento de sus abrasivas guitarras y sus mastodónticos ritmos en España, sumerjamonos en los orígenes del género.

El brote primigenio surge al sol del californiano Valle Coachella. Los pequeños pueblos de la zona han quedado congelados en otra época, siempre a la sombra de la adinerada maquinaria turística de Palm Springs. Indio, Cathedral City, Palm Desert… todas ciudades en las que el tiempo muere antes de conseguir avanzar, a la abrasadora luz del sol que gobierna sobre la tierra árida.

Aunque el doom metal de los 60’ y el reinado del riff del hard rock sean cualidades definitorias del género, muchas bandas apelan al punk y al hardcore como influencias iniciales; los subgéneros son difícilmente catalogables y, en este caso, más aún. Tempos pausados, graves guitarras y bajos danzantes en un manantial de rotunda firmeza pesada se ven cubiertos por un manto de psicodelia que lo distingue de su semejante más cercano, el sludge metal de bandas como The Melvins.

Esta es la música que brotó de los niños del desierto. Grupos de adolescentes perdidos, una generación hastiada que comenzó en sus “generator parties” a engendrar un género que hoy resuena más que nunca. De los mismos pasillos de instituto y las mismas fiestas de vacilantes tanteos psicotrópicos, surgen bandas como Kyuss, Mondo Generator, Fu Manchu, Queens of the Stone Age, Fatso Jetso, Nebula, Hermano y muchas más. [inlinetweet prefix=”” tweeter=”” suffix=””]La fraternidad, la colaboración y el rock and roll como tren de una vida que aspiraba a quedarse estancada.[/inlinetweet]

[quote_center]Lee también: Queens of the Stone Age | …Like Clockwork[/quote_center]

Como en cada nueva metamorfosis, cualquier género tiene antecedentes que se remontan décadas atrás. Lo importante, lo que determina la repercusión de una escena que redefine el concepto de “independiente”, es la influencia que ha supuesto tantos años después y a tantos kilómetros del sol y la arena que la moldearon en sus primeros compases.

Las primeras incursiones del stoner rock en el viejo continente tuvieron lugar en los países norteños. La curiosa paradoja del frío aciago encontró en el reclamo del género desértico su propia voz; los extremos que siempre terminan por confluir. En países como Suecia, Bélgica, Noruega y Holanda funcionan con sus propias reglas: una fuerte influencia del rock psicodélico de los años 60’ y 70’ -con la obligada reminiscencia del krautrock– que se funde en la atronadora gravedad del desert o stoner rock. Esta escena plurinacional sigue una tendencia purista, afín a unas peculiaridades propias, pero con una concepción más rígida y casticista. Bandas como ¡Pendejo! en Holanda, los alemanes Kadavar en la vertiente más setentera o Isaak se ven capitaneados por la capital del stoner europeo: Suecia, hogar de bandas como Witchcraft, Deville o Truckfighters; hasta ahora, porque el desierto ha empezado a colonizar España y lo sentimos nuestro.

Hablar de una escena nacional stoner puede incluso ser un abuso de terminología que no represente fielmente la realidad. Se trata, más bien, de un cúmulo de estilos deudores de una misma fuente, los cuales se engloban bajo una misma impronta. Esta idiosincrasia es una en la que varias de las bandas están de acuerdo; una de ellas es El Páramo.

elparamo

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Este conjunto de contundente psicodelia instrumental es otra de las bandas al cobijo del nuevo panorama. Acaban de publicar su segundo álbum, también homónimo, y no son amigos del término escena. Su bajista, Santi, constructor de sus propios instrumentos, me comenta que “ahora mismo, un gran abanico de géneros entran dentro de lo que llamamos stoner”. Lo mismo piensa Christ O. RodrigueS, guitarra y voz de The Dry Mouths y fundador del sello Aneurisma Records: “lo que antes se llamaba rock alternativo y géneros más duros pero inclasificables, ahora se engloba en el stoner. Nosotros [The Dry Mouths] no somos stoner, aunque tengamos influencias”. Estas influencias suelen ser compartidas, en las que bandas primordiales como Kyuss y su descendencia o Clutch aparecen irremediable y lógicamente. Pero lo que los diferencia del resto del mundo es la inclusión de otras tan dispares como el grunge de los 90’, King Crimson, Neil Young o Metallica, conformando la variedad que caracteriza a esta amplísima escena musical.

Si en algo coinciden también estas bandas y otras afines al género, como Husein Johnson (cuya combinación de doom y psicodelia te presentamos en Discover), es en su elección de cabezas del género: Viaje a 800. Una banda gaditana que se mueve entre los afluentes metal del stoner y la tradición flamenca, ostentando el título a banda de culto; una banda de bandas. Definen con maestría y virtuosismo esa característica que tanto marca a este brote musical: la versatilidad y la mixtura de estilos en un género que aquí no acepta restricciones.

Sin embargo, también contamos con bandas que encuentran en los recursos originarios toda la inspiración necesaria. El Páramo gravitan en una órbita muy cercana, pero quienes mejor representan la esencia pura y auténtica del stoner original son bandas como Fungus y, sobre todo, los vitorianos Arenna. Vibraciones de gravedad demoledora campan en las composiciones de esta banda, la cual recoge las propiedades primordiales del género en fantásticos pasajes instrumentales que desembocan en gruesas guitarras y ritmos constantes, tanto en patrones como en talento. [inlinetweet prefix=”” tweeter=”” suffix=””]Son un ejemplo de como adoptar recursos sin caer en la imitación. Y esto sucede por toda la península.[/inlinetweet]

[quote_right]Crónica del Madrid Stoner Festival 2013[/quote_right]

Viajamos al sur, a las calurosas costas y desiertos andaluces donde se gesta uno de los enclaves más efervescentes de la escena y con una tradición de renombre en cuanto al metal se refiere. De allí son The Dry Mouth, también Viaje a 800, y otras muchas bandas de la talla de Mother Gun y The Shooters que sitúan a ciudades como Cádiz, Granada o Almería en la mira de todos los seguidores de este tan clásico como emergente género. La relación entre las áridas regiones del oeste estadounidense y el sur peninsular resulta comprensible: unas condiciones similares pero con un trasfondo y una tradición que las diferencia, siendo su necesario motivo de particularidad.

Cada escena, desde el almeriense desierto de Tabernas hasta los frondosos montes vascos, estrecha sus lazos en los festivales que surgen a lo largo del territorio, extendiendo las esporas del mitológico riff abrasador. Pequeños festivales en salas, como el Snake Fest en Cangas (Galicia), y otros de mayor entidad como el Stone Fest asturiano congregan todo este talento nacional. Esto lo pude comprobar en el Madrid Stoner Festival 2013, donde una gran selección de portentosas promesas como Arenna o el los siempre contundentes Nácar arrasaban ante unos cabezas internacionales que no podían hacer nada por recuperar las riendas de una noche que nunca tuvieron. [inlinetweet prefix=”” tweeter=”” suffix=””]El stoner español supera con creces cada prueba de fuego que se le presenta.[/inlinetweet]

La locura es algo que ha acompañado a la figura del músico históricamente. Quizás no en el estricto sentido médico, pero sí que existe cierta enajenación a la hora de mostrar tus creaciones a un mundo que, lo más probable, no las entienda. Más aún en España, donde siempre se juega sobre seguro y propuestas como esta no suelen disfrutar del favor de las casas discográficas. Sin embargo, si algo comparte nuestro stoner con su progenitor americano, es el sentimiento de independencia del que también se nutren los sellos de la escena.

Alone Records es uno de ellos. La disquera proviene del metal y sus vertientes alternativas, adoptando posteriormente al stoner, como heredero de esta heterogénea línea. Esta es casa del líder a la sombra por aclamación popular, Viaje a 800. Tampoco se puede pasar por alto la labor que ejerce, precisamente en Andalucía, Aneurisma Records. Este sello DIY (Do It Yourself) promociona gratuitamente a las bandas, con una fuerte presencia del stoner, pero sin olvidar otros estilos afines. Los propios grupos que conforman el sello toman las decisiones en cuanto a sus iniciativas, siempre a precios económicos de los que se benefician íntegramente los propios grupos.

Y en una escena hiperactiva como esta, es necesario un motor que dé pie a estas iniciativas. Uno de estos motores es Peyote Producciones, promotora especializada en el stoner y organizadora del Madrid Stoner Festival. Su compromiso por el impulso del género como plataforma se plasma en su búsqueda de bandas emergentes dentro de la Stoner Spain SceneOtra prueba más de que la unión hace la fuerza, una fuerza a la que cada vez se apunta un público más receptivo a dejarse hundir por la arena del activo, variopinto e imparable stoner español.

José Roa
Músico y periodista, formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2010 a 2014, llegando a ser editor jefe y alcanzando especial repercusión con su columna 'La Guillotina', editada en 2013 y 2014.