Ferrara Fest (Rock Kitchen, MAD) 1.3.2012

Se podrían escribir biografías con todas las experiencias que suceden en salas de concierto como la Rock Kitchen unos días entre semana, y más si vas con un fotógrafo como el que e acompañó a mí. Gran compañero de viaje y amigo. Pero no estamos aquí para eso. Estamos aquí para hablar en cuanto a lo musical lo que ocurrió anoche en la calle Fundadores número 9 que fue una muestra de las tendencias que permanecen parcialmente en la sombra, lo realmente underground de la escena actual que pide paso frente a un indie pop que ya se ha establecido como género popular, inseparable del concepto de mainstream.

Los gustos musicales son tan heterogéneos que se puede montar un festival con grupos prácticamente instrumentales y cañeros y reventar una sala en el barrio de Salamanca. No hay duda de que el panorama musical es una pelea constante de supremacías e influencias sobre el público, lo que mantiene a la música viva, un mundo dinámico, una lucha en la que es imposible ganar de forma absoluta. Resulta poético ver esa pelea con los ojos adecuados.

Comenzaron Nutria a las nueve de la tarde con la energía que la noche pedía. Ante un público escaso pero atento derrocharon energía por los cuatro costados. La Rock Kitchen no se caracteriza por su cuidado sonido, pero es el lugar perfecto para este tipo de bandas, para las que el sonido de garaje es una bendición y no una tara.

La configuración de la sala provocó que las voces no se oyeran con claridad y las guitarras nos reventaran los tímpanos. Recibimos con ánimo este garaje extremo en los que las canciones se conciben para varios cantantes al mismo tiempo; para ser bailadas como si fuera a haber una explosión.

Con el reducido tiempo del que disponían los grupos era más rápido verlos y disfrutarlos, así que antes de que nadie se pudiera dar cuenta ya estaban El Páramo sobre el escenario.

Estos greñudos de manual ofrecieron una mezcla de hardcore a medio tiempo y rock extremo, todo ello instrumental. A pesar de que el sonido de la sala no era el más apropiado para grupos que pretendan cuidar el detalle sonoro (como debería hacer toda banda instrumental) sino para algo más salvaje y menos controlado, la sala se llenaba de gente y el grupo se vino arriba. Al no poderse apreciar todo el detalle de las guitarras y las sonoridades se echó en falta algún frontman que aportase espectáculo mayor que tres músicos mirando al mástil y moviendo la melena, pero se pudo ver una agresividad, contenida durante varios temas, que te hacía querer más.

Una vez ya estaban Toundra en el escenario descargaron su duro punk rock instrumental sobre la gran masa de público que permanecía expectante ante el escenario. Interesante el tirón que tenían los temas que presentaban aunque en la Rock Kitchen ya se respiraba un ambiente de ansia por ver a Lüger. No obstante de las ya citadas taras para bandas instrumentales, la sala también bendice el sonido de los grupos como Toundra, dotados de salvajismo y celeridad. El bajista tocaba con una intensidad que evocaba momentos que pudieron haber sucedido perfectamente durante un concierto de Ramones en el mítico neoyorkino CBGB.

Durante el concierto de Hyperpotamus tuvimos que hacer una pequeña parada para coger fuerza porque se acercaba el plato fuerte. Una pena habernos perdido esta amalgama de loops vocales que proponía Hyperpotamus y que el técnico de sonido nos recomendó encarecidamente pero tres conciertos seguidos al volumen de sonido que estábamos sometidos son muchos conciertos.

Los aclamadísimos Lüger salieron en volandas al escenario y desataron la locura, nada nuevo para estos músicos de los que he oído mil veces, y de personas fiables, que tienen el mejor directo de España. Sinceramente, los problemas que podía haber o los que tuvieron fueron arrollados por su apisonadora musical. De repente todo sonaba mejor. La hipnosis de tener ante ti alguien que hace las cosas como hay que hacerlas, gente que no está esperando a hacer algo grande. Ya lo están haciendo.

Ante esta muestra de música realmente underground sólo se puede aplaudir. Muchas gracias. Gracias por participar en esta pelea y buscar un hueco a la música de género minoritario. Aunque cuando tenga un hueco sólo haya vapuleos e insultos (mainstream es un insulto ya común en el mundo de la música, es cool que no te conozca nadie), merece la pena intentarlo si lo que se ofrece es calidad, honestidad y música.

Foto por Ignacio Segovia

Redacción por Fernando Naval

Fernando Naval
Fernando Naval
Este ingeniero rockero formó parte de HABLATUMÚSICA de 2011 a 2014. Actualmente, prosigue si carrera musical como guitarrista de varias formaciones.