Paco de Lucía: La soledad del último genio

Paco de Lucía se veía solitario porque decía que el guitarrista ha tenido que pasar grandes tiempos de soledad encerrado con aquellas seis cuerdas hasta que las ha logrado domar. Es por eso que prefería una pequeña barca junto a la bahía que las grandes ciudades y el “pescaíto” a las palmadas del admirador. El guitarrista de Algeciras intentó mantener viva la bohemia pese a la estrella y el elogio internacional.

Siempre quiso ser cantaor, pero lo introvertido de su carácter le “relegó” a las seis cuerdas. Es gracias a esa timidez que el mundo descubrió al que muchos consideran sin equivocarse como el mejor guitarrista de la historia y uno de los grandes genios musicales. Y se ha ido con 66 años. Tal vez dejó de vivir porque no tenía más que decir, porque lo enseñó todo a los que lo han pasado su vida estudiándole como el médico al vademécum.

Su uniforme era el negro chaleco y la camisa ancha, la postura encorvada hacia a su izquierda, ese leve baile con el que llevaba a la guitarra al orgasmo. Tranquilo pero seguro, sin aspavientos pero sublime. Paco de Lucía encontró en México el paraíso donde pescar, sentarse junto al mar, tomar un cigarro y disfrutar de una soledad que fue la que le hizo guitarrista y con la que aprendió a convivir para ser el más grande.

¿Qué le queda de ilustre a esta España? Fue Paco de Lucía el último de los genios que aún vivían para decir que esta península tiene algo de artístico y de especial, de lo que quizá poco quede ya. De Mark Knopfler a Keith Richards, todos los grandes del rock que han pasado ese tiempo de soledad intentando subirse a lomos de la guitarra sabían que el de Algeciras era el auténtico maestro.

J. Castellanos
Periodista. Formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2011 a 2014, llegando a ser redactor jefe.