Simple Minds (La Riviera, MAD) 15.2.2012

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Hay dos tipos de grupos: aquellos que quedaron en la historia de la música perpetuos que uno siempre puede revisar una y otra vez porque sus composiciones trascienden la época en la que tuvieron lugar y otros que quedaron abocados a la nostalgia de su público, aquel que ganó en su época, y una moda que, por más que se intente recobrar, pasó y nunca podrá volver a ser igual.

Simple Minds aparecieron a finales de los setenta para abanderar disco a disco los ochenta y la new wave británica consiguiendo destacar con sus composiciones a base de sintetizador, pomposo sonido y la voz de Jim Kerr. Desde ese momento hasta esta parte han pasado muchas cosas sin que ellos hayan dejado de publicar álbumes. Les dio tiempo a caer en el olvido presos de los cambios y modas de la música y de la saturación de aquellos sonidos, a estar desfasados aquellos sintetizadores y canciones cargantes y a, desde hace unos años, ser mentados como inspiración – americanas remangadas incluidas- de nuevos grupos. Las modas siempre vuelven, también dicen. Mentira.

Los escoceses comenzaron puntuales en su cita con la capital en el 5X5 Tour que tiene como objetivo repasar sus primeros discos en una sala La Riviera que rozaba el lleno. El lugar pronto transformó el ambiente y se situó en esa década que solo conmueve a los que la vivieron. Allí salió un envejecido Kerr muy animado y dispuesto a dar un recital que duró más de dos horas y 25 canciones. Demasiado para unas composiciones que no envejecieron bien. Por más que el líder se empeñó con movimientos de frontman desfasado – poses con el micrófono y posturas dramáticas que me recordaron al familiar tipo de más de cuarenta años que toma protagonismo  en todas las reuniones cuando se enciende el karaoke- y buena voz, no consiguió mostrar la misma energía con la que hicieron aquellos discos 30 años atrás.

Pese a las buenas intenciones tanto de banda como de público por intentar resucitar el espíritu de aquella época en la que todos ellos eran jóvenes y atractivos, la falta de naturalidad era evidente. Ni tienen la misma fuerza ni Life in a Day o Factory sonaron con la intensidad que lo habrían hecho años atrás. El público entonó como himnos canciones que los escoceses sí supieron llevar a buen terreno como Promised You a Miracle -¿cuántas veces habrán escuchado esta canción Cut Copy?- o Someone Somewhere (In Summertime) en las que pareció por un momento que el espectáculo había encontrado esa falta de carisma perdido en algún momento de la carrera de la banda. Espejismo. No ayudó demasiado la mala calidad del sonido más allá de las ocho primeras filas, la batería rebotaba en todas direcciones, la voz del líder se perdía en ocasiones y tanto guitarra como bajo desaparecían tras la potencia de los teclados, lo que provocaba que parte del recital sonara muy parecido. A veces con la intención no cuenta podría ser el resumen del directo de ayer dentro de una gira reivindicativa de un sonido que quedó en una época que tal vez no merece la pena recuperar. No al menos de este modo.

Foto /Alberto Martín (EFE)

por J.Castellanos

J. Castellanos
J. Castellanos
Periodista. Formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2011 a 2014, llegando a ser redactor jefe.

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