Vetusta Morla (Bikini) 10.5.2011

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Vetusta Morla volvía a Barcelona, año y medio después. Pero no a Razzmatazz, como la última vez, si no a la sala Bikini, en pleno Eixample barcelonés. Un recinto con aforo para 660 personas que ayer se llenó hasta la bandera para recibir por todo lo alto al grupo de Tres Cantos. La espera se ha hecho larga en la Ciudad Comtal, y el público tenía (muchas) ganas de Vetusta y de poder disfrutar su nuevo trabajo en directo. Pero ayer por la noche percibimos que esa sensación era recíproca. Pucho y compañía se morían de ganas de presentar su “Mapas” y de regalar sus nuevas canciones a la multitud de seguidores y seguidoras que tienen en Barcelona. Y hicieron de forma magistral, con un concierto espléndido.

Uno de los temazos del “Mapas”, Los días raros, abrió el recital de los madrileños. Canción creciente, potente como ninguna, y con una espeluznante demostración vocal de Pucho. Piel de gallina. El tiempo no ha pasado para Vetusta Morla, siguen teniendo un directo increíble. Para culminar un inicio genial sonaron Boca en la Tierra y En el río, ambas con un sonido impecable.

Bonanit Barna, com estem?”, improvisó Pucho, con un catalán sorprendentemente fluido. Y tras los tres primeros temas del nuevo álbum, llegó la que fue joya de la corona. Copenhage se encargó de enamorar a toda la sala, entregada ante una de las mejores canciones de la historia del indie español.

Durante toda la velada, los madrileños fueron intercalando temas del recién estrenado “Mapas” (salió en digital el pasado 3 de mayo aunque en formato físico se puso a la venta ayer) con pistas de “Un día en el mundo”, su abrumadora ópera prima. La Marea, Sálvese quien pueda, Sharabbey Road, La cuadratura del círculo o una frenética versión de Valiente hechizaron al público catalán, más que satisfecho.

Aunque en ocasiones estos ya clásicos se vieron relegados por nuevas y prometedores piezas como Baldosas amarillas, Mapas, la oscura Mi suerte o El hombre del saco, penúltimo tema de la noche que dejó atónito a más de uno con directo brutal.

Para terminar bien arriba, y tras dos bises, Vetusta optó por Año Nuevo, bien conocida por todos los presentes. Toque nostálgico en forma de guinda a una actuación que despejó todas las dudas generadas por su segundo disco. Puede que “Mapas” no llegue al nivel casi insuperable de su primer trabajo, pero lo que está bien claro es que Vetusta Morla sigue ofreciendo unos directos de auténtico lujo. “Un placer!”, gritó Pucho para despedirse del público. Al contrario: el placer es nuestro.

 

Sam Gutiérrez