Youfest 2012 (Matadero, MAD) Viernes y Sabado

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  • Texto por José Roa
  • Fotos por Gabriel Font

Que la localización haya sido el Matadero de Madrid encaja a la perfección con el esperpento que sufrimos este fin de semana, donde la cultura y la música han sido degolladas en pos del disfrute satírico de una organización altiva y prejuiciosa. “Bienvenidos al peor festival al que hayas asistido jamás”, debería rezar su slogan, en vez del actual “El festival de la generación Youtube”. Porque si esta es nuestra generación, nadie ha pedido mi opinión, así que lo siento, pero yo me bajo del carro. Una supuesta generación que genera “estrellas” a través del ridículo e incita a la mofa pública y generalizada por encima del auténtico talento que SÍ existe entre la vasta oferta de la red de vídeos y que, aunque con cuentagotas, se ha podida atisbar en el cartel de este -perdonad que me entre la risa-, festival.

Aunque aquí me centre en el apartado musical, la oferta cultural era más amplia y, de hecho, de un mayor calado cualitativo. Las secciones de cine, deportes, baile y actuaciones de varios estilos, aunque algunos rayaran en lo paródico, mucho mayor número era un verdadero gusto de disfrutar en directo. Deportes urbanos en los pedales de Danny Mackaskill, monólogos de famosos comentaristas de la web como Loulogio o el magnífico cómico Raúl Cimas, o la escueta pero aun así interesante propuesta de baile con Marquese Scott, más deporte y, como acompañamiento, más música electrónico-instrumental mal pinchada y en parte no del todo bien tocada a la batería.

El primer día de latrocinio musical acabó tan pasado por agua que no daba lugar ni a la más mísera mueca de disfrute o alegría. Por los distintos escenarios pasaron artistas emergentes que deben su lanzamiento al portal de Internet, como Reggie Watts o Ricoloop con sus espectáculos de DJ e improvisación en el escenario cubierto “Mashups del Mundo”, en el cual se pudieron ver los menores nombres, pero también los que más calidad destilaban; al menos se trataba de auténticos artistas anónimos. Porque, aunque en los escenarios mayores “Main Stage” y “Xports & Music” cayeran en gracia más de un protagonista, el espectáculo principal, denominado “Gala Youfestera” y los posteriores conciertos, se revolvían y deleitaban en la burla y la inmerecida humillación hacia artistas talentosos y la histérica exaltación por “estrellas” de un laxo y dudoso éxito cibernético.

Porque la organización conoce sobradamente las reacciones del público hacia ciertos personajes de la red y lo aprovechan. En un desfile de marionetas mediáticas, hacían paso por la gala algunos de los protagonistas de los vídeos más visitados, como Keenan Cahill (el chico de los playbacks, al que les debe su fama), Shakiro o Chimo Bayo, aunque la fama de este venga de antes, a los que explotan como patos en una feria y en España nos encanta ridiculizar a los demás, así que han acertado de lleno; aunque el espectáculo absoluto de la noche viniera de la mano del trío neo-folclórico La Tigresa del Oriente, Delfín Quishpe y Wendy Sulca. Como si se tratará de una reunión de los Beatles, el público entró en un éxtasis absoluto y yo, que reconozco que al principio tenía una sonrisa en la cara, se fue borrando al ver como se desarrollaba la noche y, en consecuencia, el festival. Quizás no se den cuenta de que son objetivo de las burlas o lo saben pero disfrutan del minuto de gloria, sea el motivo que sea es aberrante ver como se ensalza a títeres y bufones de nueva generación por el mero hecho de calumniarlos y denigrarlos. Hasta que el segundo día apareció Sulca con una más que decente versión del Like a Virgin de Madonna que sorprendió a propios a extrañis y el público, arrebatado de su facilona burla, no sabía como reaccionar. Un punto para la chica. Una organización que se aprovecha así de los que les dan vida no tiene mérito alguno, pero eso sí, tienen un cómplice que disfruta con el crimen.

El público. Porque es muy sencillo culpar a la gran multinacional, pero los que nos atiborramos de su producto somos nosotros. Había gente, por supuesto, que iba a ver a sus ídolos musicales, porque había artistas de renombre, pero cuando sale a actuar uno de los mayores talentos vocales que ha dado esta modernista generación, Paul Potts, y escuchas al gilipollas de turno (porque no tiene otro nombre) gritar: ¡Gordo, fuera!, no me queda más remedio que desolarme por la cultura y el respeto perdidos; cuando mientras tocan otros buenos artistas como Playing for Change o Kutiman y lo único que el público corea, sarcásticamente, es “Israel, Israel, en tus tierras bailaré”, toda esperanza está perdida. Yo también me he reído viendo esos vídeos, pero jamás por ello apoyaré el vapuleamiento público de estas personas (que, aunque a alguno le cueste recordarlo, es lo que son) y el capeo del auténtico despliegue artístico.

Ya he sacado todo el veneno y no sería coherente centrarme solo en lo negativo. También hubo muy buenas actuaciones, desde Primal Scream a Rick Astley, que son artistas con largas carreras profesionales, pero sobre todo, el motivo por el que en un principio se ideó este festival: dar una oportunidad a los artistas emergentes que han encontrado en su página la ventana perfecta al público global. Uno de estos nombres es Sungha Jung, el prodigioso niño coreano a la guitarra, otro Squarelectric y sus remezclas de hits musicales con una poderosa y técnicamente soberbia actuación de la batería. Absolutamente toda la actuación, una de las más largas del primer día, de Kutiman es digna de mención. Colaborando con otros artistas “youtuberos” como Leslie o Masta Mic, su actuación fue espléndida de principio a fin. Y como representación nacional, como fichaje de última hora y absolutamente ningún vínculo con YouTube, aparecieron de la nada Neuman, desubicados en cuanto a su apariencia y esencia de grupo de rock, pero gracias a ello la única banda que realmente daba la impresión de estar tocando en un festival. Aunque algo fríos y desentrenados con el público, su actuación fue un soplo de aire fresco en una noche que, aunque fría, me hacía correr sudores por todo el cuerpo.

Pero de todos modos no me voy con las manos vacías, he tenido una epifanía, una revelación y es que en persona, mientras al público le debe encantar, a mí me ha creado una gran repulsión este espectáculo burlesco. Todos nos reímos de esos vídeos en el confort de nuestras pantallas de ordenador, algunos más ofensivamente que otros, pero como si siguiéramos en la Edad Media y lleváramos al desfigurado mendigo a la plaza del pueblo para liarnos a tomatazos, este fin de semana nos han puesto en bandeja hacer el homólogo contemporáneo, con una desfachatez y una estrategia empresarial basada en la humillación que es inmoral y perversa, sin más. Al menos me quedo tranquilo porque la escasa afluencia de público que ha sufrido la propuesta hará, fácilmente, que no vuelvan a traer esta feria ambulante a Madrid, y si lo hacen, que realmente trabajen por destapar el inconmensurable talento que se aloja en cada rincón de los canales de YouTube.

José Roa
José Roa
Músico y periodista, formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2010 a 2014, llegando a ser editor jefe y alcanzando especial repercusión con su columna 'La Guillotina', editada en 2013 y 2014.

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