Blue Valentine | Grizzly Bear

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No hace falta llorar, es suficiente con que un tremendo agujero negro se agarre a las paredes del estómago. No todas las historias de amor lo consiguen. Blue Valentine sí. Seis años son los que utiliza Derek Cianfrance para narrar la historia de amor de una pareja, desde su primer encuentro hasta la terrorífica crisis de su matrimonio. Dean y Cindy son Ryan Gosling y Michelle Williams y sus interpretaciones están fuera de toda calificación, son poderosísimas. Primero el amor les estalla en sus rostros y después les resquebraja cada órgano interno. La angustia que desprende esta película a través de un estilo visual sobrio y lleno de melancolía taponará la nariz a más de uno. Pero nada sería lo mismo sin Grizzly Bear y su banda sonora. El grupo de Brooklyn se pega a la historia y la eleva más todavía, si cabe.

La idea de Cianfrance era que Grizzly Bear compusiera una banda sonora original para el filme, pero el estreno de la película se adelantó (allí porque aquí se ha estrenado hace meses) y el cuarteto no pudo terminar, ni siquiera empezaron. Finalmente las canciones que aparecen en la película son algunas versiones instrumentales sacadas de su obra maestra, Veckatimest, o de Yellow House, no tan buen disco pero casi.

I live with you es la onceava pista de Veckatimest y está dotada con esos cambios de ritmo mágicos y extraños que definen a Grizzly Bear. Entre el folk psicodélico y el rock experimental. La canción desprende esa sensación de ansiedad latente en los puntos álgidos del enamoramiento. Maravillosas su utilización en el filme.

En la película también suenan las teclas que tan bien sabe acariciar Daniel Rossen. Foreground es una canción menos enérgica pero llena de sentimentalismos fatales, esos que provocan las rupturas. Otra de las canciones que aparecen en el film es Easier. El sonido indescriptible pero tan reconocible en Grizzly Bear es incesante en esta canción donde las mil cuerdas que suenan representan ese mundo casi inventado del que nos hablan cuando nos hablan de amor.

Y claro, todos los romances tienen una canción especial. Esa que puede llenarse de recuerdos cursis o convertirse en pesadilla. Ahí está Ryan Gosling con un ojo morado dándole el CD (ese animal mitológico) a la guapísima Williams para que ponga en su mini cadena You and me de Penny & The Quarters, una canción descartada de los 70 con una voz femenina que no canta bien pero interpreta con autenticidad y sentimiento. Así son las historias de amor ¿no? Desafinan y arrasan el alma.

La película no está contada de forma lineal. Ninguna historia de amor tiene un principio y un final. En el comienzo sólo existe ese futuro prometedor que espera a ambos. Y en el futuro sólo hay tiempo para recordar los buenos momentos, los primeros momentos. Mientras Gosling  interpreta a la versión joven y encantadora de un medio calvo medio alcohólico Williams es el reflejo alegre de una mujer triste y cansada. La música de Grizzly Bear instrumenta los dos pasajes a la perfección.

La melancolía imperecedera y Ryan Gosling tocando el banjo y cantando You Always Hurt The One You Love.

Pedro Moral
Periodista especializado en Cine, formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2011 a 2014. Actualmente, prosigue su carrera en diversos medios.

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