The Perks of Being a Wallflower | Michael Brook

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Todos tenemos una historia. Y hay un día, un atardecer o quizá un solo instante dentro de esa historia que marca el resto de los acontecimientos. Somos quienes somos y hacemos lo que hacemos porque durante aquel día o aquel verano lo fuimos todo. Aspirábamos a todo y a nada al mismo tiempo. Éramos libres.

Ese momento en la vida de Stephen Chbosky ocurrió dentro de un coche en una ciudad cualquiera de Estados Unidos. Él iba sentado en  el asiento del copiloto, quizá algo abrumado por el sabor de las primeras drogas, ella estaba detrás, de pie, permitiendo al aire chocar contra su rostro. Conduciendo iba su amigo, el tipo ingenioso, el inteligente, el carismático. El ser más envidiable que se haya cruzado nunca en su vida. Y de repente suena una canción de melancolía salvaje. We can be Heroes, just for one day. El que canta es el genio ambiguo de mirada bicolor y la canción es, efectivamente, Heroes. Chbosky subió el volumen de esa melodía desconocida para él mientras atravesaban un túnel con el coche. Y en ese momento lo dijo: “me siento infinito”.

Nuestra personalidad de adulto empieza a esculpirse en ese instante. El que lo cambia todo. Y esa es la esencia de esta película sobre adolescentes que conocen el dolor. Lo que movió a Chbosky para escribir (la novela), adaptar y rodar The Perks of Being a Wallflower (Las ventajas de ser un marginado).

Como perdedor hay que reconocer que el de instituto es el más patético. Y el protagonista de esta reinterpretación que hace Chbosky de su propia juventud está terriblemente solo. Un trauma relacionado con la muerte lo persigue. Aún así el chaval consigue ser integrado en un grupo de outsiders encabezados por el personaje de Ezra Miller -Kevin en Tenemos que hablar de Kevin-. Dicho personaje es inteligente, gracioso, sensible, complejo y destructivo… Miller devora la película. Como ejemplo este homenaje explícito a The Rocky Horror Picture Show que lleva a cabo el actor…

The perks of being a wallflower tiene bastante oscuridad, toda la que cabe en la adolescencia. Y la mayoría de los violines que utiliza Michael Brook en la banda sonora original marcan el compás de ese drama existencial con el que carga el protagonista, un solvente Logan Lerman.

El dulce sabor de los besos adolescentes suena a teclas de un piano tocadas muy lentamente. Como el que necesita saborear algo para recordarlo siempre, por si acaso. Pero lo mejor del trabajo de Brook es cómo para el tiempo en piezas como Acid. Los instrumentos intensifican su sonido y un corazón late mientras los segundos se detienen. Probablemente esto tenga que ver con enamorarse. Ahí entra en escena Emma Watson que con una clase de belleza  enigmática y triste consigue representar a todas las chicas de las que los perdedores nos enamoramos en el instituto.

El otro amor de Chbosky son los recopilatorios. “Cuando recuerdas tu juventud, te acuerdas de la música que escuchabas. Creaba mis propias recopilaciones en cinta, como los chicos de la película. Luego fueron los CD y ahora son las listas de reproducción”. Las cintas es el objeto fetiche de los personajes de este filme, en ellas está todo: las medias verdades y las medias mentiras. La nostalgia hacia la forma de consumir música en los 80 y 90’ es imposible de esquivar. Quizá también porque las pistas que utiliza el director para plasmar la adolescencia son, sencillamente, temazos. Primero el Come On Eileen de Dexy’s Midnight Runners para iniciar el curso. Después Temptation, de New Order, esta canción remarca la clase de sentimientos que recorren las venas del protagonista, ese adolescente con impulsos suicidas que quiere ser escritor. El post-punk del grupo británico siempre ha sabido representar la fragilidad.

Pero hay una canción que significa mucho más que las otras. Aunque yo me quede con David Bowie, para Chbosky la esencia de esta historia (su historia) es Asleep de The Smiths. Según él mismo dice: “Definió un año entero de mi vida”. La sensibilidad de Morrissey marca esos momentos que fueron terribles pero que años después se convirtieron en maravillosas historias que contar.

Pedro Moral
Periodista especializado en Cine, formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2011 a 2014. Actualmente, prosigue su carrera en diversos medios.

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