Trainspotting | Soundtrack

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“Trainspotting va a abrir las puertas a muchas películas británicas que no son sólo Hugh Grant mariconeando por el bosque”. Esta frase salió de la boca de ese rubito llamado Damon Albarn en la fiesta que se hizo en Cannes tras el preestreno de la película. Una fiesta que debió ser mítica. Allí estuvieron personalidades de todo tipo: actores, directores, productores y músicos, muchos músicos. Todos acababan de ver el filme de Danny Boyle y todos salían enajenados. Aquello que habían visto iba a ser un hito cinematográfico.

Tres años antes, en el montaje de la película, director y productores se frotaban las manos mientras trabajaban con lo mejor del britpop de ayer y de entonces (mediados de los 90). Tuvieron suerte, con presupuestos como el de esta película apenas se consiguen dos o tres temas con solvencia. David Bowie dijo que el guión era “guay” y se abrió el cielo para los productores. Iggy Pop dio el sí y después vinieron Lou Reed, Albarn, Pulp y los demás. La banda sonora parecía más grande que la propia película. Sin embargo, el impacto cultural de Trainspotting en todo el mundo fue de tal magnitud que hoy es imposible que separemos esas canciones de las imágenes que Boyle rodó para nosotros. Empezando por el principio, si uno escucha los primeros golpes de batería de Lust For Life irremediablemente llega esta frase a la cabeza: “Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas…

El tema de Iggy Pop se hizo eterno mientras un joven Ewan McGregor corría delante de varios policías en unos primeros minutos de metraje absolutamente adictivos. Esta escena vuelve a aparecer en la película, en un momento completamente distinto para los personajes (bastante más jodido) y la canción en este caso es Sing de Blur. La diferencia es abismal. El ser humano no es consciente de cómo de manipuladores pueden ser lo sonidos.

Pero la música de este filme no solo adorna las imágenes si no que funciona como marco temporal. El Renton que interpreta McGregor y sus cuatro amigos son punkys trasnochados. Al principio es Iggy Pop o Reed luego Blur y por último Underworld, que representa el tecno o el house que comenzó a dominar en los 90’.

En una película sobre heroína debía de haber escenas donde se necesitaría algo más que guitarras o sintetizadores. Y ahí aparece Brian Eno, el encargado de otorgar hilo musical a ese escatológico, surrealista y maravilloso momento en el que Renton se sumerge en el retrete.  La canción es Deep Blue Day, un corte experimental  y evocador que acompaña esta broma de Boyle.

Nota: Los supositorios que Renton rescata  en esta escena se los vende un personaje interpretado por Irvine Welsh, el autor del libro en el que está basado el filme.

Sólo dos canciones de la banda sonora fueron compuestas o grabadas exclusivamente para la película. Una de ellas es Closet Romantic, una ida de olla con carácter circense de Damon Albarn que fue usada en los créditos de la película. La otra es Atomic de Blondie, éstos se negaron a usar la original y la canción fue reinterpretada por Sleeper. La escena en la que aparece es memorable. Tres polvos en montaje paralelo que acaban con esta frase de Renton: “No me sentía tan bien desde que Archie Gemmill marcó a Holanda en 1978”.

Y por fin llega Lou Reed. Nunca esa oda a la heroína del ex líder de The Velvet Underground titulada Perfect Day estuvo tan bien ilustrada. La escena muestra a un Renton a punto de pasar a otra vida y una demoledora cámara subjetiva demuestra que en la heroína no hay glamour.

Pero si hay una canción que se vio beneficiada de salir en esta película fue Born Slippy, el tema final del filme. Fue un bombazo, igual que la película, pero… ¿Quién ayudó a quién? Danny cuenta que Underworld sacó el single y él lo compró porque le encantó, pero no estaba triunfando en el momento de meterlo en el filme. Después sencillamente explotó y en Edimburgo o Londres no se oyó otra cosa. La canción es el símbolo del cambio que se produjo en aquella época. Cambió la música, las drogas y el sexo… “Dentro de mil años no habrá ni hombres ni mujeres, habrá solo gilipollas”. Palabra de Renton.

En la fiesta del Festival de Cannes un periodista pilló al loco de Noel Gallagher y le preguntó algo así como: ¿Qué tal la experiencia? La mitad de Oasis contestó: “Joder, Cannes es como Las Vegas”. Cuando el músico se dio cuenta de que hablaban sobre la película sonrió y dijo: “Bueno, es honesta y auténtica, como Oasis, pero no sé si los americanos la entenderán”. Gallagher se equivocaba, no solo los americanos, todo el mundo mitificó esta película sobre yonquis. La mitad de la culpa de ese éxito es de Boyle, la otra mitad de la banda sonora.

Pedro Moral
Periodista especializado en Cine, formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2011 a 2014. Actualmente, prosigue su carrera en diversos medios.

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