Nos enfrentamos a la eterna pregunta de fin de año: ¿qué hacemos esta Nochevieja? Cada año es una cuestión a la que hay que temer. Aguantar masificaciones insoportables, pagar 50 € por una barra libre en la que consumes dos copas, lidiar con un setlist que dista mucho de lo que consideramos música… por regla general, Nochevieja es una noche complicada, por lo que siempre terminamos por improvisar. Pero hasta ahora ha sido un camino de rosas, claveles, querubines masajeando tu espalda y mariposas besando tus mejillas: vuelve el Ayuntamiento de Madrid a hacer de las suyas.
Por el momento, en esta gloriosa noche que todos esperamos -quizás sin motivo-, tan solo habrá 31 bares en Madrid que podrán abrir más allá de las 2:30 de la mañana, al haberles sido concedida la licencia extraordinaria de apertura extendida en Nochevieja. El responsable vuelve a ser, de nuevo, la ZPAE. Por ella, cualquier local en la zona especial (el 61% de locales de ocio nocturno se encuentran en esa zona) deberá cerrar siempre a su hora límite, sin importar las circunstancias y de ahí que el número de locales que han visto su solicitud de apertura ampliada sea tan escaso. Los empresarios se quejan, los gastos están hechos y, después de las uvas, el centro de Madrid tendrá a más de un millón de personas en la calle, sin saber a dónde ir; la Policía Municipal ya está comprando blocs de notas extra para las multas por “botellón”.
Dada la imposibilidad de extender su horario, muchos se plantean no abrir desde un principio, tal y como comunica a El Mundo un empresario de la zona de Malasaña. Con ello, el Consistorio puede pretender dispersar la concentración de gente en el centro, porque, obviamente, si todo el centro es una Zona de Protección, los locales acreditados para mantener su apertura se encuentran en zonas alejadas del casco histórico capitalino. De nuevo, patada giratoria en la cara del ocio y la cultura.

Que el centro tenga una restricción por ruido y actividad es como pedirle a Shaquille O’Neal que no salte para hacer un tapón, que ya es demasiado alto. La vida del centro es precisamente su encanto, su atractivo y su principal negocio, pero es un negocio que al gobierno municipal no parece interesar. Porque el centro, además, tiene su filón en el directo, el cual esta Nochevieja se vuelve a ver denostado.
Según Nvivo, tan solo hay tres conciertos de Nochevieja, dos de los cuáles son Dj Sets. Buscando por otras fuentes, encontramos la fiesta de Mamá Ladilla en el Gruta 77, a Johnny Y Los Bigudíes en la Segundo Jazz, pero poco más. ¿Qué ha pasado? Hace tan solo un año era común disfrutar de un concierto de Nochevieja en una sala antes de la preceptiva fiesta, pero el directo no faltaba. Ahora, esta noche de tránsito refleja un año trágico para la cultura musical de nuestra ciudad, calumniada y fustigada hasta llegar a esta encrucijada. 31 de diciembre de 2013, no hay salas, no hay conciertos, no hay música en la calle: este año nuevo, ¿seguimos quejándonos o actuamos? Yo opino lo segundo.