Chronicle | Josh Trank

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Critica Chronicle de Josh Trank | HTM

Película rodada en formato de falso documental. Mal comienzo. El proyecto de la Bruja de Blair me pareció un fraude y Cloverfield un ridículo intento de revitalizar las películas de catástrofes. Rec, por su naturalidad y su salvajismo, fue la primera película de la era youtube que me consiguió atrapar. Lo último es este filme de superhéroes dirigido por Josh Trank. El funesto estilo que marca cada secuencia de Chronicle, su ritmo ascendente e imparable y la disimulada profundidad de su argumento consiguieron que olvidara mis prejuicios durante 83 minutos.

Max Landis ha conseguido un guión complejo y sin adornos  -que ya quisieran los asalariados de Hollywood- donde tres (típicos) jóvenes de instituto adquieren poderes sobrenaturales cuando se acercan a un extraño material del que no se da información, una secuela no estaría fuera de lugar. El grupo comienza a tantear sus nuevas habilidades de telequinesis y entre traviesos experimentos y pesadas bromas los tres protagonistas se ganan al público. La evolución natural de sus acciones carga con un poder que va en aumento. Un gran poder conlleva una gran responsabilidad (o eso decía el tío Ben), pero Chronicle pretende emular a la vida real y en la vida real un gran poder conlleva una ambición ciega e insaciable.

La mayor habilidad de Landis es la de crear una atmósfera incómoda donde la buena relación de los protagonistas va empeorando trágicamente hasta convertirse en un épico y oscuro enfrentamiento.

En Chronicle habitan los dramas personales, los traumas y la dificultad de los jóvenes más humildes de Portland. Sin embargo, en ningún momento desaparece el sentido del humor. La vida es una tragicomedia que puede convertirse en una pesadilla. Que se lo digan a los parados que optan por quemarse a lo bonzo. La cuestión es: ¿vengarse del mundo o defenderlo? ¿Ser un superdepredador o ser la víctima?

Critica Chronicle de Josh Trank | HTM

Cuando tienes una madre enferma y un padre alcohólico, te acosan en el instituto y excepto tu primo nadie quiere saber nada de ti es posible que te plantees la idea de comprarte una videocámara para grabar tus miserias como documento de tu sufrimiento. No es un hecho pero es posible. El personaje de Dane DeHaan es el que posee la cámara. Él es nuestros ojos.

Josh Trank aprovecha este recurso (el de la cámara en mano) para dotar al filme de un aire más creíble. Consigue atrapar al espectador gracias a este formato que utiliza con una gracia y un talento únicos, sobre todo en la secuencia final cuando intercala escenas de las diferentes cámaras que conviven en una ciudad: las que hay en los grandes almacenes, en los bancos, en los hospitales, las que llevan los helicópteros, los periodistas y como no, los videoaficonados. Trank sólo comete un error, crear un personaje secundario únicamente para que haga la función de segundo cámara. Dicho personaje está tan poco justificado que la película se tambalea y a punto está de caer en el ridículo.

El ritmo y la mala baba de sus creadores salvan a este filme que supera en originalidad y atrevimiento a las grandes producciones. Desgraciadamente no se llevará el favor del público. Antes de estrenarse Chronicle ya era una película de culto.

por Pedro Moral

[8,5]