Cisne Negro | Darren Aronofsky

Darren Aronofsky (“Requiem por un sueño”, “Pi”) es conocido por crear películas que si de algo “pecan” es de extrañas y geniales, y con el “Cisne negro” se ha superado en ambas características. El film trata sobre la batalla psicológica de Nina Sayers (Natalie Portman) en su intento por personificar a ambos cisnes, negro y blanco, en el famoso ballet “El lago de los cisnes”.

Los juegos de cámaras, luces y espejos durante toda la obra representan un mundo de ballet sumido en la locura y la psicosis, donde nada parece real y todo se arriesga en pos del arte y la perfección. Nos encontramos realmente ante un thriller ambientado en un escenario poco común como es el de la danza, y si bien todo lo que rodea al mundo de este arte se basa en la belleza, Aronofsky ha sabido darle la vuelta y hasta el movimiento más sutil del baile destila una faceta oscura y tenebrosa.

La película gira en torno principalmente a Nina Sayers, Lily (Mila Kunis) y Thomas LeRoy (Vincent Cassel). Todos ejecutan su papel perfectamente, Kunis y Cassel actuando de contrapunto salvaje a la delicadeza infantil del personaje de Portman, pero es esta la que brilla con absoluta claridad en su papel. La inseguridad que desprende su personaje, aun apegada a su madre como una niña de 12 años, dulce y frágil, como una muñeca de porcelana; y poco a poco su transición en la que su percepción de la realidad se resquebraja, acompañada de una psicosis que te mantiene en tensión de principio a fin. Las escenas de baile, incluso para quien no es entendido en el mundo del ballet, transmiten exactamente lo que deberían y saben hacer captar al espectador lo que se quiere decir con tan solo el movimiento. Ver como el personaje absorbe totalmente a la persona es sobrecogedor. El escenario general de la película infunde la profunda debilidad psicológica de la protagonista, pero Portman da ese punto extra que te congela y cautiva.

Técnicamente es una película maravillosa. El montaje de las escenas es vertiginoso y te muestra detalles que pueden pasar desapercibidos; esos mismos detalles son los que te hacen cuestionarte durante toda la película si lo que estás viendo es real o simplemente producto de la psicosis a la que Nina es inducida. En las escenas del ballet los giros de cámara acompañan a los bailarines como uno más en sus gráciles movimientos, formando los planos mismos parte de la coreografía. El juego de espejos es espectacular y te hace ver la misma escena una y otra vez por si has pasado por alto algún detalle importante, por su inteligente uso y su relación con el arte del ballet, que engulle el mundo y la total dedicación de la protagonista.

Con nominaciones entre las categorías más importantes de los Oscar (mejor actriz principal, mejor director o mejor película) el “Cisne negro” parte como una de las favoritas en todas sus categorías, que a pesar de lo retorcido de su guión se hizo con un lugar entre las elecciones de la Academia. Una auténtica obra de arte que, si no ganase las estatuillas que se merece, aún así pasará a la historia como una increíble película y todo un clásico del cine.

Jose Roa

José Roa
Músico y periodista, formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2010 a 2014, llegando a ser editor jefe y alcanzando especial repercusión con su columna 'La Guillotina', editada en 2013 y 2014.