El fariseismo de la musica: Industria, Medios y Consumidores

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EL ELEFANTE ESTÁ BORRACHO | por Dani García

¿Os acordáis cuando Dumbo se la pilló doblada? “Picos” de surrealismo semanales

El encanto de los pequeños detalles. Canalizar tanta indignación produjo un colapso a lo Spanair. Un cruce de pensamientos de producción “googleliana” que creó una puerta de Corte Inglés de rebajas en mi cerebro. La calidad del pensamiento era igual que el tropel esos 7 de Enero. El odio nublaba las neuronas. Demasiadas ideas, mismo orden que la ejecutiva del PSOE. El chino cerrado de vuelta a casa, ley seca, el recurso infame del periodista/escritor, siempre será o el primero o el último, de efectividad brillante o divagante. Un detalle, el detalle, lo busqué pero no lo busqué, lo encontré porque siempre lo encuentro, el detalle, siempre sabes que está, está en algún lado: las gotas de la lluvia parpadean en un charco. Probablemente me quedé como un gilipollas diez minutos bajo la lluvia observando ese charco. Probablemente era otro pico surrealista. Pero lo que es seguro es que esos mililitros chapoteando me dieron el suficiente valor para plasmar hoy la hipocresía que he observado impotente esta semana y que voy a escribir con la habitual verborrea.

Un día dije “no” a las corazas, escudos, armaduras. Llegué a tiempo para eliminar el óxido, a tiempo antes de que esas raíces echaran la suficiente tierra encima como para tener que vivir resignado a una postura fija en alguna parcela de mi vida. El postureo. Un “no” a la proyección de una imagen “de cara a”. Un “sí” a la creencia en uno mismo en cualquier aspecto de la vida. Renovación espiritual. Y aún así, me niegan mi capacidad de pensamiento individual. Porque ellos dicen que también esto es un postureo. ¿Quiénes me lo niegan? Aquellos mismos cuyas capas les encorvan la espalda del peso. Aquellos que se han creído sus propias mentiras. Aquellos que tienen postureo en alguna faceta de su vida. Aquellos resignados a algo. Creen en su superioridad moral, saben más que yo, nunca se equivocan ni tampoco pueden aprender de los demás. Los mismos que cuyo espíritu está enturbiado por el óxido de la armadura. Los mismos que se han creado tantas capas que se creen sus propias mentiras perdiendo todo sentido de la realidad. Los mismos que proyectan su desnudez interior con el postureo.

Porque si mi salud espiritual pasa por un charco, puedo escribir lo de arriba. Porque realmente me encuentro lo suficientemente sano como para escribir lo que viene ahora. Para reclamaciones, insultos, amenazas de muerte y citas a ciegas @danigarciausa, porque @hablatumusica no tiene la culpa. Tengo las mismas ganas de hablar de tres tópicos musicales de esta semana que de que me den una patadas en los huevos, tres historias, dos fritas y refritas por todos los Burger King 24 horas de España, otra bañada en los aceites más cochambrosos de restaurantes de gasolinera del mundo. Pero el caso que este Elefante está dado para hacer análisis “meta-“ de lo mundano, por lo que no me ha quedado otra opción que plasmar en palabras la Semana de la Moda Hipócrita que hemos dejado atrás.

  • Arctic Monkeys son notarios

El título podría haber sido más llamativo para captar al lector: “Arctic Monkeys es una mierda”, se me había ocurrido, porque así llama la atención y queda chabacano. Estos señores echan una firma y “clink clink”, pasan caja. Su gracia sobre un escenario es la misma con la que Rajoy firmaba los registros de la propiedad. No es que ponga en cuestión su música, pongo en cuestión que se les considere como banda. Un grupo no es grupo sin su directo. Recuerdo partidos del Madrid de Benito Floro con Spasic y Prosinecki más entretenidos que los conciertos de Arctic Monkeys. Los dos últimos: en Vistalegre me bajaron el pedo de una botella de ginebra del disgusto y en el FIB me quedé, literalmente, dormido, claro que estaba en una tumbona. Esto es una versión kamikaze, incluso la del espía de mi misma ideología que envié el pasado viernes al Palacio de los Deportes de Madrid.

Así que, me recluto a los hechos. Un ciclón de primer álbum, el esplendor de la pubertad, acné en estado puro, la sangre siempre brotando, erecciones cada hora. Enganchados al irracionalismo de la adolescencia engendraron Favourite Worst Nightmare, pero los siguientes dos intentos se han quedado en eso “intento de ser mayores”. Los ingleses destapan calidad por todos lados, un batería que aporrea como un hooligan del United la cabeza a uno del City, el señor Turner es una de esas mentes prodigiosas. Pero no son mayores. Seis años después de su primer álbum de estudio, su lugar no está donde antes, ese rockerismo de pubertad, toda banda tiene que evolucionar, y no es que rechace su exploración a nuevas rugosidades sonoras, es que ese intento ha fracasado, porque han querido crecer siendo jóvenes todavía, y era el momento de ser hombres. Después está su directo, mucha pose, poco show. Hipocresía. Será mi opinión pero yo le destrozaba la guitarra a alguien en la cabeza en vez de adoptar la postura de Urdangarín en el museo de cera. Arctic Monkeys no son una banda, los directos definen a los grupos. Los Monkeys son más palabras que música. (la redacción no está de acuerdo en esto último, solo el elefante)

  • Lana Del Rey es Cindy

Estoy realmente agotado de hablar de esta muñequita, sinceramente me sale el ego por las orejas por vaticinar toda esta porquería antes de que el globo explotara. Observad lo que está pasando ahora y leed la profecía. Pero tengo que hacer la crónica pos-apocalipsis: los medios musicales del mundo han dado un espectáculo lamentable con la crítica del disco de Lana Del Rey. Partiendo de que una crítica musical es una pieza periodística subjetiva, contiene unos elementos estructurales como un análisis técnico del álbum. Born To Die ha sacado a paseo todas la deficiencias mentales de la prensa musical que, acoplada a la Red, ha derivado en textos del blog de Indie & Bujías, Blogopetas, Indilatados, Indiepollas, etc. “Lana Del Rey es un producto prefabricado” (lo encontrarás en cualquier bloggg indie), “Lana Del Rey es un fraude” (The New York Times), “Born To Die es realmente malo” (Stereogum), “Lana Del Rey es una muñeca” (UK Independent), esto en cuanto al análisis musical del disco, mucho curro, ¿eh?. En cuanto al odio descargado hacia ella por ser un producto de la industria musical han quedado también grandes frases periodísticas dignas de Premio Pulitzer: “lo que no mola de Lana Del Rey es el disco” (El Mundo), “en Saturday Night Live parecía una niña cantando las canciones favoritas de su abuela, y vistiendo también su ropa” (The New York Times), “Epic failed pop” (Go Mag). Algunas de las profundas reflexiones sobre Born To Die. Referencias musicales puras y duras: cero.

No pasa una crítica sin que nos pongan en situación de que la señorita Grant es un producto musical bla, bla, bla, bla. Ni siquiera Pitchfork, biblia de la música independiente, se salva cuando nos tiene habituados a un despiece ejemplar de lo que tiene que ser una crítica musical: instrumentación, producción, evolución, sensaciones, letras y sentimientos. La prensa musical convertida en la masa enfurecida para enviar a la Reina a la guillotina. El indie más integrista cogiendo el palo de la decencia y la independencia, sacudiendo su sofá de polvo cuando realmente es hipocresía a granel. Los análisis sociológicos del mercado musical quedaban muy eruditos antes, cuando ha llegado el momento del Periodismo puro y duro las deficiencias han quedado visibles. Me lo esperaba de España, con críticas como está de Go Mag donde posturean su palo de “limpios” cuando son los primeros hipócritas (solo hay que leer el desarrollo del texto para ver como el propio redactor se traiciona a sí mismo); la crítica musical en nuestro país quedó para pasto de las ratas, preguntadle a Diego Manrique sino. No me lo esperaba de la prensa norteamericana como ‘El Times’ o Pitchfork que se han dejado llevar de lleno por el odio fácil del prejuicio.

 Que si, que es mainstream, que una producción de orquestaciones grandilocuentes e hiper-recargadas, que unas canciones soporíferas, que unos gorgoritos insoportables, que hay pedos que suenan mejor que sus bases, que su rapeo es de anuncio de galletas, que ponen el scratch en modo bucle en el Windows Media. Pues muy bien, ¿el disco es malo? No. Es otro más. No entiendo esta alerta social “nivel boicot a la Noria” cuando esta misma historia nos la han introducido como un supositorio una vez y otra vez con mucho gustito que nos ha dado. Es como si nos indignáramos ahora porque McDonalds sacara una nueva hamburguesa, con las mismas calorías y ganas de ahogar tus arterias que las otras. Es esta la alarma social de la que habla Gallardón para la cadena perpertua? Perdón, ese es otro rollo. Nos creemos más listos que los señores de la gran discográfica que, de entrada, han conseguido parte de su objetivo, que se hable de Lana Del Rey, aunque haya feedback negativo de los indie-integristas, pero se habla de ella y eso es….clink, clinck, ¡dólares, dólares, dólares! Si ellos hacen millones a montañas con estas cosas es porque saben lo que hacen: han conseguido que se banalice de tal manera la frase “producto musical prefabricado”, que han arrebatado al indie tal concepto, han dejado a todos los integristas en pelotas y con el Mac escupiendo insultos estéticos a Lana Del Rey. ¿La música gana? No, y ya van dos veces hoy. Hipocresía.

  • El FIB son los padres

Lanita en el centro de Spotify, arriba Manuel Carrasco, a la izquierda Pablo Alborán y a la derecha David Guetta. Sí, es el próximo cartel del FIB. Spotify lo ha vaticinado. Con estas estampa es lógico que prefiera una patada en los huevos que desbloquear todas las canciones que tengo en Spotify. Acaban de bloquearme las de Katy Perry, que estoy yo muy así últimamente: prefiero un disco de una tía cuya portada sale medio en bolas a otra que lleva la camisa de su abuela (¿no era así la crítica musical de hoy en día?), a fin de cuentas son ambas un pro-duc-to mu-si-cal pre-fa-bri-ca-do. ¿Qué es Katy? Cuando te fijas bien en ella con unas cuantas imágenes de Google, no es más que otra americana de cara alargada con unos ojos que son el centro de la focalización de la mirada y un buen par de bombas que distraen la atención del resto de cuerpo y cara.

Pero a lo que iba, llega un momento en que te rebelas contra todo esto, no porque no quieras pertenecer a todos esos terroristas indies y ser además diferente porque ves que inmolarse con bombas de pasarse de listo contra el mainstream está de moda, es su postureo, sino porque alguien con un poco de decencia moral pensará que todo esto es una locura en el que el rizo llega a tal rizada que es imposible desenrizarlo. Anuncia el FIB a David Guetta para la edición de este año y el análisis social que se destapa por la reacción en Twitter es tremendo. “¡Oh, están violando muy duro a nuestro festival estos irlandeses”, “es una vergüenza, no voy a ir”, bla, bla, bla bla. Evolución: que el FIB iba a empezar a acostarse con otras mujeres quedaba claro hace dos años cuando tomaba la dirección del festival el grupo Vince Power para hacer un Glastonbury a lo español y con playa. Es el negocio, todos sabíamos que Russian Red sería anunciada en Los 40 tarde o temprano. Indignación, es lógica, respetable y admirable esos porrazos a la dirección del festival por aquellos que se han criado en esa cultura musical independiente tan pura (cuando lo era en su día) que abanderaba el FIB, pero los tiempos cambian y como reitero aquí una y otra vez, la frontera del indie y el mainstream no existe, que se inventen una nueva palabra porque ambas me ponen enfermo, la nueva esclavitud contemporánea es la etiquetación. Aceptación: acabaremos tragando el producto, al menos con David Guetta va haber más tías, y solo falta Pablo Alborán y lo redondean.

¿Qué frontera hay entre el indie-integrista, el consumidor-pez de productos musicales comerciales, el que posturea según la tendencia, el consumidor-pez de indie, el pasao de rosca, el pasao de listo, el que tiene un blog indiepollas con muchas visitas y el individuo de pensamiento independiente? Solo tu nivel de oxidación, tu salud espiritual, tu hipocresía contigo mismo, tu conciencia. “No se puede ser y no ser algo al mismo tiempo con el mismo aspecto” (Aristóteles).

Dani Garcia
Periodista. Formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2011 a 2013, alcanzando especial repercusión con su columna 'El Elefante Está Borracho'. Actualmente prosigue su carrera en Doist PR.

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