El ignorado debutante

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Algunos expertos afirman que la música es la forma de cultura que más rápido se difunde entre la población. Comparada con la literatura o la pintura, cuyas nuevas corrientes requieren de años o décadas para ser asimiladas por los aficionados a dichos artes, solo el cine y otro tipo de producciones audiovisuales pueden siquiera acercarse a su carácter viral. Esta afirmación está fuera de toda duda también en nuestro país, donde cada vez tenemos una escena más viva en torno a la música y sus nuevos derroteros en la actualidad. Además, varios grupos se han colado como referencias imprescindibles en varios de los géneros más vanguardistas. En ese sentido, es obligado citar a Delorean, El Guincho o a John Talabot.

Pero no sería justo decir que ha sido rápido o que nos hemos ganado un puesto respetable en el mundo de la música alternativa, no al menos si comparamos esta ridícula cifra con la gran cantidad de música que se produce cada año en nuestro país. De hecho, ¿qué es lo que no han tenido que hacer estos grupos para siquiera sonar en el reproductor de la gente apropiada? Reconozcámoslo. Sacar un disco en España para una banda indie es poco menos que nada, sobre todo si no tienes una discográfica detrás que adorne un poco el producto. Y digo indie porque está claro que Andy y Lucas pueden hacer un número 1 en ventas cuando quieran, sin embargo, Delorean sacaron su homónimo y no los conocía ni cristo.

Lino Portela publicó en El País en 2010 un reportaje llamado ‘No es rock para viejos’ destacando que no había grupos jóvenes en España que tomasen el relevo a esos LoquilloMiguel Ríos y compañía, que se hicieron con las riendas del rock patrio cuando apenas contaban la veintena. ¿Qué es lo que ha pasado? Buena pregunta, aunque hay que tener en cuenta más consideraciones para contestar. Primero porque hay un dato que no se puede negar, y es que cada vez más grupos se lanzan a probar en este mundillo tan poco agradecido, y los tenemos de todos los gustos y colores: desde unos Joe La Reina que pueden hacer folk americano del bueno, hasta unos Havalina que cantan en castellano y tienen un rock contundente y genial, aunque ya van por su séptimo disco y su máxima aspiración es la de no parar de tocar ni un instante, ya no digo vivir de la música.

Muchos medios especializados de música no se cansan de criticar a esos ingleses que cada semana sacar a la luz el ídolo del siglo, como si fuera una treta, un engaño que no se corresponde con la realidad. Son los mismos medios que tienen miedo de decir que el disco de Jake Bugg es de lo mejorcito del año porque no ha cumplido aún 19 años. ¿Es culpa del público, que prefiere verlas venir a bucear en el universo del bandcamp, donde pueden encontrarse verdaderas joyas underground? No lo creo. Igual que la subida del IVA en las entradas (que va a causar verdaderos estragos y retrasará varios años el avance musical de nuestro país), solo va a poner difícil pero no imposible la labor de aquellos que se niegan a las prohibiciones de ningún tipo. Esta realidad que nos impide confiar en nuestros debutantes forma parte del inconsciente colectivo de sentimiento de inferioridad cultural. No reivindicamos nuestras mejores bazas, sobre todo en el caso de los festivales, salvo pequeñas excepciones como el Sonorama, y las discográficas prefieren asegurarse las ventas que lanzar a ese «ídolo del año» tan temido del extranjero.

No obstante, y no quiero parecer rancio, las cosas realmente están cambiando. Es cierto, en España la gente prefiere ser futbolista que músico. ¿Por qué esforzarse si luego en segunda división ya eres más amado y odiado que cualquier grupo español? Sin embargo, mientras en los años 90 el panorama de la música independiente era casi marginal, la masa crítica cada vez es mayor, y al menos no deja que le vendan el pop rancio de hace no tantos años (obviando elementos para preadolescentes como Justin Bieber One Direction). Y es que, de esos brillantes años 90 sólo se salvan Los Planetas, Lagartija Nick y pocos más, cuando en la actualidad ya hay varios que hacen historia. Así, durante los próximos años se creará la base sólida de algo grande, para que los genios del futuro puedan auparse a hombros de los incomprendidos del pasado. La pena es ver cómo avanza ese ente inmaterial a costa del esfuerzo de muchos talentos que siguen a la deriva.

Pedro Moral
Pedro Moral
Periodista especializado en Cine, formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2011 a 2014. Actualmente, prosigue su carrera en diversos medios.

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