Extraterreste | Nacho Vigalondo

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Un domingo cualquiera, el aliento te apesta a alcohol y un elefante barrita en tu cabeza. Abres los ojos y te das cuenta de que no conoces ni la casa en la que estás ni a la persona con la que has dormido. Momento incómodo. Vas a la ventana y ves que la calle está vacía, miras hacia arriba y ahí está, un OVNI estacionado en el cielo de Madrid. Podría parecer una de esas perturbadoras ideas que Miguel Noguera propone en sus Ultrashows, pero no, detrás de este argumento está Nacho Vigalondo. El director de Los Cronocrímenes ha vuelto a demoler la ciencia ficción (en este caso el subgénero de extraterrestres) para fabricar una comedia romántica irracional, surrealista, tremendamente divertida e inevitablemente sentimental.

Ya sabíamos que a Vigalondo le interesaba más la cotidianeidad de una discusión de pareja que la extraordinaria visión de un platillo volante, la idea cobró vida en ese maravilloso corto titulado Domingo, pero con Extraterrestre el delirio llega a sus cotas más altas. El guión es un engranaje perfecto dotado de chistes que siempre funcionan. Ahí es donde más nota saca el director, sus guiones -tanto de sus cortos como de sus largos- son siempre exquisitos. Si Los Cronocrímenes era una obra de ingeniería donde Vigalondo tenía que lidiar con paradojas temporales, en Extraterrestre toda la parafernalia alienígena está al servicio de un te quiero. La sencillez de la premisa evita que esta película pueda optar al lugar de las obras maestras pero su honestidad consigue que todo funcione, que todo suene bien.

Los personajes no corretean a favor de una inabarcable historia sobre la invasión alienígena sino que les dan la espalda a todas las convenciones del género para enfrentarse a sus miserias. Y pueden hacerlo, porque Vigalondo ha escrito cuatro personajes soberbios, todos están bien definidos, ninguno sobra. Podría parecer que Michelle Jenner es la típica chica rodeada de tres hombres con idénticas (y perversas) intenciones. Es decir, una Cameron Díaz cualquiera interpretando a una Mary cualquiera, pero Nacho tiene más mala baba y ha convertido al personaje de Jenner en un monstruo más.

Al igual que ocurría en Signs de M. Night Shyamalan, la desinformación sobre lo que ocurre va tejiendo la intriga. En Extraterrestre son los protagonistas los que escupen sus teorías hasta creérselas. Julián Villagrán, ese excelente secundario de nariz pronunciada y personalidad inabarcable, es el más mezquino de los personajes pero también es el más parecido a todos nosotros. Es un placer ver como se mueve y observa, como escucha y como balbucea tímidamente sus frases, imposible no identificarse, aunque evidentemente no todos tenemos esa gracia natural. El recuerdo de Óscar Ladoire en Ópera prima es inevitable.

El extraterrestre | Nacho Vigalondo | HTM

Vigalondo ha removido la comedia madrileña de los 80’, no tanto por los gags (en constante evolución) sino para explorar las pequeñas y divertidas historias de amor que florecían en un piso. El tono de Extraterrestre se mantiene bajo la sonrisa imborrable -esa que Woody Allen consigue siempre-hasta que aparecen Carlos Areces y Raúl Cimas, entonces llegan las carcajadas. Ambos actores irradian hilaridad sólo con aparecer en el plano, sobre todo Cimas, que está pletórico. Me considero parte de la generación de La Hora Chanante, Muchachada Nui y de todo lo que hagan estos locos, por tanto, no sería objetivo si digo que tanto ellos como Joaquín Reyes y Julián López son genios.

Las secuencias se suceden, las irreverencias -como esa irrupción de pelotas de tenis con la que Vigalondo se ríe de los ataques extraterrestres- cobran protagonismo hasta llegar a su más alto nivel. Explosiones, mentiras, medias verdades y una inquietante banda sonora acompañan a los personajes hasta el final. Hasta el ya nombrado Miguel Noguera, ese genio del humor que algunos consideran un ser trastornado, tiene una aparición crucial. De hecho es él quien pronuncia la última frase de la película. Justicia divina para un cómico de culto. Así lo ha querido Vigalondo, un tipo que debería dirigir más a menudo.

por Pedro Moral

★★★★☆

Carlos Naval
Carlos Naval
Periodista. Formó parte de la redacción de HABLATUMÚSICA de 2010 a 2013. Actualmente continúa su carrera en diversas compañías del sector de la Comunicación.

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