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La extinción de la actitud punk

La historia reciente de la música independiente ejemplifica la derrota del espíritu salvaje y la actitud punk de las bandas que fueron la punta de la flecha del género.

Parece evidente que cuando alguien va al auditorio nacional a escuchar una ópera no espera ver al concertino reventar su violín contra el suelo, o hacer gala de una actitud agresiva y de desprecio, porque se espera que el músico no sólo entienda la partitura sino que sepa transmitirla de la forma que históricamente se ha hecho porque se juzga la más adecuada para su disfrute; es decir, que su comportamiento en escena sea el convencional. Podemos decir que la música clásica está ligada a una actitud determinada.

¿Qué sucede cuando lo que se sube a un escenario es un grupo alternativo o de música independiente, no mainstream? En un inicio la gente esperaba, deseaba y aplaudía actitudes no convencionales como por ejemplo los directos salvajes y arrasadores de los Ramones en la CBGB, los pasajes instrumentales interminables y psicodélicos llenos de apologías a las drogas de la Velvet Underground o la agresividad de los Clash por nombrar alguno de los grupos más notorios.

La verdadera magia de la música alternativa es que generó a su alrededor una forma de vida, que NO TERMINABA al bajarse del escenario. Igual de míticas que las extravagancias de las rockstars se convirtieron las actitudes suicidas de los Ramones, cuyo comportamiento sobre el escenario frente al público era su forma de plantarse ante la vida.

Existen bandas hoy en día que han generado esa imagen a su alrededor: Black Lips, WU LYF, Wavves o The Vines. Los Black Lips el año pasado lanzaron una cerveza desde el escenario de la Sala Heineken en Madrid y le abrieron la cabeza a alguien del público. Opino que si alguien hubiera pedido la opinión de los músicos en ese momento escucharía arrepentimiento, pero eso es lo que había ido y va la gente a buscar a los conciertos de Black Lips; no que les abran la cabeza, sino encontrar algo real, la sensación de que los músicos que hay sobre el escenario de verdad pueden transmitir algo porque lo sienten, lo llevan dentro las 24 horas del día. No sólo escuchar música salvaje, sino encontrar a gente salvaje.

Nathan Williams, cantante de los Wavves en la edición de 2009 del Primavera Sound saltó la batería y peleó con su único compañero sobre el escenario, por aquel entonces sólo eran un dúo. Antes de subir al escenario le pareció oportuno tomarse un batido de Valium y éxtasis. Cuando escuchas a los Wavves el sentimiento de todo da igual, nada importa, haz lo que quieras rezuma en las letras y en la música, ¿por qué entonces el público que va a verlos o incluso la organización que los contrata se espera ver algo diferente sobre el escenario? ¿se sorprenderían al ver seria y sentada a una orquesta de música clásica?

Pues bien, estos pocos grupos que mantienen parte del lado salvaje han sido relegados y olvidados en todos los grandes festivales españoles, a pesar de haber sacado todos ellos nuevo álbum y cosechar muchos de ellos grandes críticas. Muchas organizaciones no se han querido arriesgar a apostar por un poco de realidad que no pueden controlar.

Todos los que nos enorgullecemos de ser capaces de entender la música no convencional, deberíamos ser capaces de compartir el mensaje de una actuación que sea diferente.

Fernando Naval
Fernando Naval
Este ingeniero rockero formó parte de HABLATUMÚSICA de 2011 a 2014. Actualmente, prosigue si carrera musical como guitarrista de varias formaciones.

4 Comentarios

  1. ahora está de moda ver a gente sentada. a nadie le importa que se extinga el placer por el directo de los propios artistas

    viva Nathan Williams!!

  2. “La historia reciente de la música independiente ejemplifica la derrota del espíritu salvaje y la actitud punk de las bandas que fueron la punta de la flecha del género”. Totalmente de acuerdo. Ahora le ha sustituído una desganada e indefinida apatía que parece más fruto del conocimiento que del producto de un amante de la música.

  3. por eso nosotros nos dedicamos a hacer justamente lo contrario, coger la actitud punk por los huevos(los nuestros)y volvernos jodidamente locos en cada concierto. Basta ya de grupos de mierda “virtuosos” y con menos sangre que valerón, una puta escena de garage punk es lo que hace falta en madrid.

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