La Cultura debe morir. Desde que comenzó esto que unos llaman crisis y otros estafa, el Gobierno ha decidido que, puestos a recortar, se pase bien la cuchilla por la industria. ¿Qué aporta promover la venta de libros, discos, películas u obras de teatro? El caso preocupa a promotores y artistas. El panorama se presenta desolador para un sector que no solo debe combatir contra los problemas de un negocio cambiante: también debe luchar contra las constantes zancadillas de un Gobierno que prefiere aumentar sus gastos en Defensa o en ayudas a la banca.
¿Es el caso español un paso natural? ¿Cómo es la situación en otros países?
No hay que irse demasiado lejos. Según un informe publicado recientemente por EY (Ex-Ernst&Young), la Cultura genera en Francia más negocio que la industria del automóvil o la de lujo. 61.400 millones es las cifra de dinero para una industria que da empleo a 1,2 millones de personas en el país galo -5% de jóvenes-. Un 4% del PIB francés va a parar a la Cultura. En España lo poco que crece es el consumo de artículos de lujo. ¿El motivo? El número de ricos aumenta al igual que lo hace el de pobres.

Esto no es nada nuevo para Gran Bretaña. Si nos fijamos en el sector musical, las islas obtienen 6,5 millones de turistas anuales que acuden al país únicamente para disfrutar de algún concierto o festival. Los llamados turistas musicales se dejan 2.200 millones de libras. Según el informe titulado ‘Wish You Were Here‘ publicado en octubre, un 41% de los asistentes son extranjeros y crean 24.000 puestos de trabajo al año. Se espera que para 2020 el número de asistentes alcance los 40 millones.
Ed Vaizey, Ministro de Cultura británico, afirma, en unas declaraciones recogidas en este mismo informe, que la música supone un componente esencial del turimo británico. ¿Se imaginan a Wert? Otro caso a tener en cuenta es el de Canadá. Según publicaba hace unos días Diego A. Manrique en El País, la región norteamericana de Ontario había aprobado dotar a la industria musical de la zona con 32 millones de euros. Anualmente genera 320 millones.

El 21% de IVA con el añadido que supone el 10% que recibe la SGAE dan una ligera idea del interés del Gobierno por potenciar la Música en particular y la Cultura en general. El caso particularmente preocupante dentro de la geografía española es el que ocupa Madrid. Sin tener en cuenta el acoso que denuncian parte de las salas madrileñas, la situación que vive la capital respecto a la música es dramática: el Ayuntamiento dificulta la promoción de la Cultura y cada vez es menos común ver a grandes estrellas tocando en los grandes recintos madrileños.
No hace falta irse muy lejos para comprobar el terreno económico perdido por la capital dirigida por Ana Botella. Sin atender al turismo cultural que posee Barcelona -casi dos tercios son extranjeros-, la capital catalana cuenta con dos de los festivales musicales más importantes de Europa: Primavera Sound y Sónar. 120 millones de euros han reportado entre los dos. Barcelona decidió potenciar su sector cultura. Madrid prefirió apostar por Madrid 2012, Madrid 2016 y Madrid 2020 con excelentes resultados.