Coachella 2014: ¿Música o moda?

Existe en el condado californiano de Riverside un lugar que, durante los abriles de los últimos años, viene presenciando un nuevo capítulo en el menosprecio y asalto despiadado a la parcela musical. Se trata de Indio, la ciudad que acoge el escenario de la batalla con nombre Festival de Música y Artes de Coachella Valley.

Repetidas veces hemos dejado constancia de lo cerca que camina la música de otros campos como la moda y lo esenciales que se han convertido la una para la otra; una relación evidente, indiscutible y que también esconde daños colaterales. Es aquí donde el festival de Coachella entra en juego, mostrándose como el claro ejemplo de debilidad respecto a sus orígenes.

Nació de la mano de Eddie Vedder, líder de Pearl Jam, como una forma de boicot contra Ticketmaster y llegó a lograr una asistencia de 25.000 personas enamoradas de la música alternativa. Hoy se encarga de ello el gigante del entretenimiento Anschutz Entertainment Group (AIG), la cifra del público se triplica pero el número de interesados por lo que pasa sobre el escenario sigue siendo el mismo que en el 93′.

En estos dos últimos fines de semana que el festival se ha celebrado, centenares de medios han publicado sus artículos atendiendo a todo movimiento de personaje famoso que pululase por el recinto y no tantos han puesto la vista en los artistas del cartel. Es algo natural que una parte del sector cubra lo que respecta a outfits y estilismos, pero no tan respetable es que esto nos haga olvidar el verdadero motivo del festival: la música.

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Ya que se deja hueco a la moda pese a que no sea la cita que le corresponde, no estaría de más preocuparse en mayor medida también del porte y la elegancia de artistas y bandas. ¿No es acaso más plausible que Matt Bellamy no desentone por una vez, o la distinción de Bryan Ferry en lugar del vestido de Paris Hilton? ¿De verdad no se pueden comentar con más jugo los singulares trajes de The Replacements o el irrisorio vestido de Lana del Rey?

Si apetece hablar de moda en un evento musical, qué menos que respetar su esencia, no asfixiar un arte que cede su espacio para opinar abiertamente y prestar atención a los artistas que éste ofrece. ¿Por qué nadie habla del revoltijo estilístico de las chicas de Haim, del conjunto menstrual que lució Katie Stelmanis de Austra o de las nuevas chaquetas de Capital Cities?

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Definitivamente, y si es que aún estamos a tiempo de poner los festivales de música a salvo, es el momento de establecer las fronteras que impidan ser estrujados por el interés absurdo que despierta la presencia de cualquier celebrity de tres al cuarto. Y es que esta costumbre maldita sólo nos ha dejado una cosa semiservible para los momentos de mayor exasperación: imaginar que el individuo que baila al ritmo de MGMT en este vídeo, de verdad es Leonardo Dicaprio.

Sheila Martínhttps://hablatumusica.com/
Periodista. Formó parte del equipo de HABLATUMÚSICA.com de 2013 a 2014. Actualmente prosigue su carrera como Responsable de Redes Sociales en Agencias de Comunicación.