Damon Albarn y la eterna juventud

Veinte años han pasado desde Parklife (Food Records/EMI, 2014), aquel álbum que consolidaba a Blur como procuradores del Britpop en dieciséis canciones bebiendo de estilos heterogéneos para formar un sonido único e inconfundible. La cara de este fenómeno: Damon Albarn, que ahora se enfrenta a su primer trabajo en solitario –‘Everyday Robots’ (Parlophone/XL, 2014)– dejando constancia de que el tiempo pasa por todos.

Musicalmente, Albarn no es el mismo; física y estilísticamente, tampoco. Esto, que tan fácilmente reprochable se hace,  es realmente lo natural. Para echarse las manos en la cabeza sería que nada hubiese cambiado, que tras la veintena sus guitarras sonasen igual y su rostro lampiño no conociese barba aún. Cuento más de cinco proyectos en la vida de Damon, cinco modalidades que han hecho al músico buscarse, perderse y encontrarse a lo largo de estos años.

Blur, Gorillaz, aquella recopilación de música africana con nombre ‘Mali Music’ y los súpergrupos The Good, The Bad and the Queen o Rocket Juice And The Moon son algunas de las aventuras que han hecho de Damon Albarn lo que ahora presenta en su trabajo en solitario, diferentes caras que se recogen en la historia del británico y que podemos percibir en su estética.

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A pesar de los cambios evidentes, es cierto que Albarn mantiene un espíritu gamberro que le ha acompañado desde siempre con un aspecto desaliñado aunque perfectamente medido. Los colores oscuros y las prendas clásicas han sido las responsables de otorgarle este aspecto que en los inicios protagonizaban sudaderas de Nike y ahora llevan por bandera los polos de Fred Perry, convertidos en su seña de identidad y, a partir de aquí, en la de otros muchos fans que han visto en estos polos una buena opción.

Cogiendo estas dos prendas como referentes de ayer y hoy, encontramos al joven Damon aún aferrado como último suspiro a su adolescencia de chándal. Es éste el momento de los primeros Blur, donde su imberbe líder avanzaba descubriendo mundo mientras decoraba cuello y muñecas con juvenil bisutería de plástico. Con la melena rubia a punto de tapar sus ojos, tomó la decisión de apostar por la tijera y cortar aquel pelo que no volvería a alcanzar jamás la misma longitud.

Albarn comenzaba a madurar de manera adulta, la banda que comenzó como un pasatiempo comenzaba a llenar grandes recintos y crecer era una obligación. La barba comenzó a darle los buenos días y con ella, él comenzó a asumir una imagen de moderno chico londinense afín a la cultura británica más underground. Camisa y chupa de cuero recogían a aquel tipo que llegó a flirtear con la heroína hasta el punto de mostrarnos su peor aspecto.

Hubo un tiempo en el rock and roll que la droga pasaba por todos y Damon no fue menos, sufrió las consecuencias y ahora lo asume como una etapa que superó con éxito dando lugar a lo que es hoy: Un hombre de 46 años, con barba de tres días perfectamente cuidada y una cadena –ya de oro y no plástico– que mantiene su atractivo intacto.

Damon Albarn ha llegado a 2014 tras una carrera repleta de altos y bajos, en la que ha andado hasta encontrar un yo capaz de trabajar un álbum en solitario. ‘Everyday Robots’ (Parlophone/XL, 2014) es el reflejo de un hombre firme, seguro en lo que entrega y agradecido con lo que los años han querido enseñarle. Un hombre que se viste por los pies. Y nunca mejor dicho.

Sheila Martínhttps://hablatumusica.com/
Periodista. Formó parte del equipo de HABLATUMÚSICA.com de 2013 a 2014. Actualmente prosigue su carrera como Responsable de Redes Sociales en Agencias de Comunicación.