Hologramas: cuando el músico no necesita un escenario

La industria musical, con un futuro cada vez más incierto, se encuentra sumida en una continua carrera de innovaciones y cambios con los que asimilar nuevas propuestas que aumenten las ganancias de cualquier forma posible. Pillar trozo del pastel parece sencillo pero es necesario renovar el repertorio de estrategias.

Todos somos conscientes de la presencia de las diferentes técnicas que nos embaucan a la hora de vendernos a nuestros artistas favoritos. Desde las reediciones de discos por Navidad hasta extrañas colaboraciones, pasando por conciertos homenaje o nuevos álbumes con material descatalogado. [inlinetweet prefix=”” tweeter=”” suffix=””]No existe límite si la finalidad es explotar el máximo contenido posible[/inlinetweet]. La industria sabe bien cómo sacar partido de sus músicos aunque esto suponga exprimirles y aprovechar su arte hasta que ya no quede gota de donde sacar.

Sin embargo, donde se encuentran los mayores beneficios sigue siendo en el eterno mundo del directo, un negocio difícil de explotar que encuentra en su desarrollo grandes trabas como la del precio de las entradas, la ausencia de conciertos cercanos y los impuestos culturales. Estas son sólo algunas de las dificultades que han generado propuestas para los directos y festivales adoptando nuevas herramientas digitales de distribución y promoción. Una oportunidad para la industria del espectáculo que nace en forma de proyecciones al estilo Star Wars.

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Los hologramas, una opción bastante apetecible para el público de los conciertos, pasan a ser un futuro que ya es presente de las actuaciones en directo, la continuación de propuestas como la retransmisión de conciertos en streaming, una gran brecha de la que hacer brotar ingentes cantidades de dinero. El secreto reside en proyectar una imagen con láser en una película fotosensible que se esboza a una superficie reflectante, la que a su vez devuelve la holografía en 3D.

La táctica del holograma comienza a proliferar con apariciones esporádicas, por sorpresa o con previo aviso, resucitando en ocasiones a artistas a los que la mitad de asistentes no han tenido la posibilidad de ver en directp. Una magia tecnológica que nos permite observar, para deleite de los fans, en tamaño real, cantando, saltando y en formato tridimensional a figuras musicales ya fallecidas. Una habilidad que llenaría bolsillos de dinero, sin verse en la necesidad de lanzar más recopilatorios o cajas de lujo, y que podría dejar ver sobre los escenarios, en giras post mortem, a figuras casi reales de Michael Jackson, John Lennon, Amy Winehouse o Kurt Cobain.

Si bien esta tecnología puede llegar a devolver a la vida a los artistas, hay quien ya la está empleando sin necesidad de haber fallecido, como es el caso de M.I.A. y Janelle Monáe, las últimas en utilizar el invento, quienes el pasado 4 de abril, en la ceremonia de lanzamiento del Audi A3, conectaron sus respectivos escenarios en Nueva York y Los Ángeles. Mientras una Janelle holográfica se aparecía junto a M.I.A para cantar ‘Bad Girls’, la londinense acompañaba a Monáe en ‘Q.U.E.E.N’ sin necesidad de trasladarse:

El invento, aunque es reciente, ya fue puesto en marcha en otras ocasiones, como es el caso de los premios Grammy de 2006, en los que la banda virtual creada por Damon Albarn y Jamie Hewlett, Gorillaz,  cobraba vida para cantar junto a Madonna en una actuación cuanto menos llena de realismo:

Pero sin duda la actuación más conmemorada en la corta historia de los hologramas fue la aparición estelar durante el festival Coachella 2012 del rapero fallecido Tupac Shakur, asesinado en 1996. Tupac volvió a salir al escenario, esta vez en forma de holograma, para cantar con Dr Dre y Snoop Dogg las canciones ‘Hail Mary’ y ‘2 of Amerikaz Most Wanted’. Una actuación que costó preparar durante cuatro meses y una cifra de 400.000 dólares.

Pero no todo son ventajas en el terreno de los hologramas, que van adquiriendo cada vez mayor protagonismo y prestaciones. La industria cuenta con sus propios hándicaps, entre los que destacan la enorme dedicación que necesita, el desembolso económico o el de los derechos de imagen. Cuando ya no existen más aniversarios posibles, sólo queda regresar a los escenarios, sea en forma de holograma o no, en busca de los viejos entusiastas, o ¿tú no pagarías por ver a Jimi Hendrix tocar la guitarra en directo?

Yaiza Sotohttps://hablatumusica.com/
Redactor en HABLATUMÚSICA. Estudiante de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid.