La música, las drogas, el láser, las minifaldas

La sociedad necesita comprar personajes, devorarlos, echar sus restos en cualquier cuneta y esperar que los buitres y el olvido hagan el resto. La trata de blancas pseudocultural suele escarbar entre aspirantes a estrella de cine, deportistas y músicos, teniendo especial debilidad cuando el plato fuerte es una mujer. La joven pasa a ser un pelele puesto en bandeja por el machismo de la mercadotecnia.

Ya a finales de los años sesenta, Guy Debord avisaba sobre los peligros de dejar que la mercancía absorbiera la vida social en ‘La Sociedad del espectáculo‘. Hoy en día la teoría del pensador francés ha calado en la música y su industria de tal modo que ésta ha pasado a beber de tres décadas de creatividad representadas en una actualidad hueca de ideología.

¿Qué ofrece de rompedor Miley Cyrus? Nada. La anteriormente Hanna Montana se recrea vendiendo un radicalismo erótico que se ha visto tantas veces como el “a la mierda” de Fernando Fernán Gómez. Cyrus explota su nueva imagen de tal modo que poco importa su música. La antigua chica Disney ha pasado de protagonizar una doble personalidad como chica corriente/joven estrella del pop a coger la bandera del mainstream norteamericano. Para ello vende una actitud rebelde que no la aparta de la adolescencia que, en teoría, quiere erradicar. ¿Transgresión? Su mensaje no es otra cosa que superficie.

Miley Cyrus subida a la bola de la mercadotecnia
Miley Cyrus subida a la bola de la mercadotecnia.

Porque pasearte moviendo posaderas ya lo ha hecho Madonna y lo ha hecho hasta la Veneno. Proclamarte libre bajo estrategias marketinianas que incluyen cambio de look, alusión a las drogas, diarrea tuitera -del que Azealia Banks tiene un máster- y portada en Rolling Stone es como vender nuevos los Juegos Reunidos.

Por otro lado tenemos a Sky Ferreira, que responde a los cánones de la estrella musical basada en pura publicidad. La californiana cuenta ya con tantas fotografías como Kate Moss y apenas un puñado de canciones, pero ha comenzado a ocupar el estatus de nueva estrella pop. Su nombre empieza a sonar con tanta fuerza como el nuevo fichaje del Real Madrid de cada verano. Justo cuando su álbum debut está a punto de salir -29 de octubre- se filtró la noticia de que había sido detenida junto a su pareja –Zachary Cole Smith, líder de DIIV– por posesión de heroína y éxtasis. La casualidad o el marketing han querido que la sombra del consumo de drogas sea el centro previo a la publicación del álbum.

La imagen que se ha labrado Ferreira como it-girl,  más modelo que cantante, nubla todo a lo que la joven pueda aspirar. Su música, como con Cyrus, estará siempre en un segundo nivel. Importa más el personaje que su propia música.

Ferreira se presenta como la perfecta sustituta de Lana del Rey, producto desgastado en cuanto sacó su debut ‘Born to Die‘. 2011 fue el año en el que todo giraba en torno a una cantante que se presentaba bajo seudónimo y con una historia inventada bajo parques de caravanas y bares de carretera made in USA. La expectación que causó fue tan grande como rápido decayó todo tras un disco que no tenía nada que ofrecer. El producto se había quemado.

Lana del Rey
Lana del Rey o cómo vender imagen antes que música.

Cuando se trataba de Amy Winehouse poco importaba su trabajo. La británica había pasado de publicar un debut que asombró a la crítica a convertirse en un sujeto  que vomitaba noticias sobre su lamentable estado en cada concierto o los restos de cocaína de su nariz. Para cuando le llegó el éxito masivo con ‘Back to Black‘ ya se hablaba más de lo que hacía que de lo que publicaba.

Nos encontramos ante mujeres que están lejos de vender una imagen de libertad; no son más que un producto que sigue las reglas y pautas del manual de la música popular para alcanzar un éxito tan rápido como inestable. Tal vez la libertad real habría que buscarla en Patti Smith, PJ Harvey, Anna Calvi o Annie Erin Clark, mujeres que no necesitan vender su condición y prefieren dedicar sus decisiones a crear música por encima de imágenes o estereotipos.

J. Castellanos
Periodista. Formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2011 a 2014, llegando a ser redactor jefe.