De Pussy Riot a amigas de Madonna

¿Dónde quedó Jerry Rubin? Pelo enmarañado, bigote que jugaba a ser barba. Menudo, mitad payaso, mitad agitador. Camiseta amarilla y rayas rojas del que quizá fue el miembro más activo de la contracultura que planteaba el cambio total en unos Estados Unidos que pasarían del lamentable y caricaturizado Lyndon Johnson a la dupla KissinguerNixon que asolaría el mundo con el intervencionismo que exige todo imperio. Revolución. De activista a empresario, de yippie a yuppie, de MC5 a Apple, de ácrata a abanderado del establishment en uno de los cambios de bando más dolorosos del siglo XX.

Maria Aliojina y Nadezhda Tolokonnikova ya han sido devoradas. Se las comió Madonna y hasta Obama como se tragaron a Rubin y a la Rolling Stone. Puede que de forma intencionada, tal vez sin ser conscientes. Las dos ex Pussy Riot han pasado de la lucha anónima escondida tras el pasamontañas colorido a ser caras conocidas, estrellas que han dado la mano subidas a un escenario junto a la reina del pop, icono del escándalo light. La lucha y las formas han pasado a estar bajo marcas y focos de unos Estados Unidos que aman la postura que no llega a nada, show para entretener mientras llega la siguiente Super Bowl. El sistema permite convertir cualquier tipo de lucha en icono, camiseta y festival de Bob Geldof.

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Las ex Pussy Riot fueron puestas en libertad para lavar la cara del Kremlin con la llegada de los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi. Una vez más utilizadas como mercancía para redirigir la atención, clavada en Moscú por su postura homófoba. Tras su liberación y el estreno de un documental que HBO ha preparado sobre su encarcelamiento y el movimiento Pussy Riot, Tolokonnikova y Aliojina han realizado un tour estadounidense para comprobar las diferencias existentes entre el sistema carcelario de la administración Obama y tomar nota para mejorar el ruso. Tocará mantener fuera de la observación la pena de muerte y la situación de Guantánamo.

La guerra por cuenta propia que ha unido a las dos militantes ha terminado por distanciarlas de Pussy RiotMadonna, con gorro de lana y traje caro dejando ver un glamour reivindicativo barato, presentó para una gala de Amnistía Internacional a las dos chicas, perdidas entre focos, papel en mano y ropas casi idénticas a ellas. Ahí están, dijo la cantante como quien presenta al gorila de 10 metros cazado. Aún hay quien se pregunta cómo es que han dejado de pertenecer al colectivo. La formación rusa entiende que las dos excarcelarias han cambiado sus intereses de feminismo y antitotalitarismo por intentar reformar el sistema de prisiones ruso, que es como exigir pata negra para acabar comiendo chóped. Chóped entre focos, eso sí. Ahora han quedado en tierra de nadie, contra Putin pero en el barco de Madonna, convertidas en estrellas de lo establecido, con esa fuerza floja que no conduce a otro camino que el de fotografiarse entre Bono y  Sting.

J. Castellanos
Periodista. Formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2011 a 2014, llegando a ser redactor jefe.