Van Morrison | Astral Weeks | 45 Aniversario

-

45 noviembres han pasado desde que el otro loco pelirrojo, el irlandés, el alcohólico, el genio de los aullidos melancólicos regalara al mundo esa todavía inclasificable obra maestra titulada ‘Astral Weeks’ (Warner Bros., 1968). En la segunda parte de los 60’ se respiraba la tensión previa a esa liberación emocional, artística y social que golpearía el globo terráqueo. Van Morrison tenía sólo 23 años y estaba a punto de empezar a vomitar toda esa genialidad a la que estaría ligado para siempre mientras se iba bebiendo la vida  en forma de enormes tragos de alcohol.

Abandonó su hogar a los 17 para irse de gira con The Monarchs junto a George Jones, se convirtió en un cantante de blues. Más tarde se acopló a The Gamblers. En el 64′ cambiaron su nombre por el de Them y el irlandés acabó siendo el líder del grupo, sencillamente por ser el único compositor. Bert Berns, el productor de la banda, vio el tirón del músico y le empujó a grabar su primer disco en solitario en Nueva York con Bang Records. De ahí salió su canción icónica, ese ‘Brown Eyed Girl’ que fue un clásico instantáneo, un R&B melancólico sobre un antiguo amor que resulta inolvidable desde el primer momento en el que golpeas el play.

Sin embargo, los problemas a comienzos del 68 empezaron a llamar a la puerta del irlandés y todo empeoró con el fallecimiento de Berns, que sufrió un repentino ataque al corazón – su cuerpo fue descubierto en un hotel-. La muerte llamó al productor en un momento en el que ambos estaban teniendo problemas creativos, el músico estaba en plena época de experimentación y Bern le obligaba a caminar hacia el pop. Lo que ocurrió después de la desgracia fue que Ilene, la viuda de Berns, culpara a Morrison de su muerte. Cuando ella heredó Bang Récords no sólo le echó del sello sino que intentó deportar al músico. Hasta tal punto llegaba su odio. Esto nunca ocurrió porque Morrison se casó con su novia, Janet Rigsbee, y pudo quedarse en Estados Unidos.

Cambridge fue el lugar donde Morrison conoció a John Payne. Tras una sesión de improvisación en la que éste iba alternando la flauta y el saxofón -el jazz era el lugar al que quería viajar el músico-, Payne ya era parte del trío formado por Morrison, Tom Kielbania (bajista de Them) y él mismo. Los tres estuvieron tocando durante meses hasta que Warner Bross Records se interesó. Lo que esperaba la discográfica era otra ‘Brown Eyed Girl’ pero el pelirrojo les iba a dar algo muy distinto.

Morrison era un hombre tremendamente tímido, algunos podrían decir que bastante huraño, y no le gustaba confraternizar con los grandes instrumentistas que Warner le colocó para cumplir su deseo de grabar rodeado de un ambiente de jazz. Se encerraba en la cabina con su guitarra acústica y cuando llegaba al estudio le mostraba los acordes a los músicos un poco antes de la grabación. Jay Berliner, la guitarra, dijo: “Van tocaba las canciones con su guitarra y luego nos decía que siguiéramos adelante y que tocáramos lo que él sentía”.

Fueron tres intensas sesiones de grabación que marcaron ese otoño del 68 para todos aquellos que participaron y para siempre. Van Morrison ha seguido fabricando genialidades pero no ha vuelto a romper la historia musical como hizo entonces este álbum envolvente y denso, entre el R&B, el jazz y el blues. Dónde los instrumentos se entremezclan con cada palabra masticada por este irlandés de voz errante. Pero hay un nombre propio muy importante. El típico secundario roba escenas. Ese es Richard Davis y su contrabajo. Cada acorde es liderado por su instrumento y los trágicos aullidos de Van a partes iguales.

‘Astral Weeks’, la canción que da nombre al disco fue la última de las cuatro grabadas en la primera sesión. John Payne que no había participado hasta entonces tuvo que forzar su momento y esta obra de siete minutos en la que todo suena a una declaración de lo incierto, de un despertar espiritual de un músico, el que canta, fue registrada en una sola toma. Y la flauta de Payne se convirtió en inmortal.

El álbum está constantemente mirando al pasado, excepto en ‘Sweet Thing’, la única con versos que van más allá del presente trágico del músico. Las guitarras y la flauta, otra vez de Payne, apuntan a paisajes mojados por la lluvia, después de la lluvia. Y como todo gran disco este también tiene un tema incómodo, fuera de lugar, y por ello maravilloso. Toda esa niebla nostálgica se rompe en ‘The Way Young Lovers Do’, el ‘A Day in the Life’ de Van Morrisson. Una  canción sobre el primer beso adolescente y su misterio donde el jazz se vuelve salvaje y la trompeta disfraza el corte que se torna en extraño y precioso.

Mientras otros músicos de la época escarbaban en su genio para engrandecer géneros, como Bob Dylan con su ‘Blonde on Blonde’ o The Rolling Stones con su Beggars Banquet, Morrison ya probaba, mezclaba y experimentaba con la música y echaba su alma en cada verso, como en esas palabras derramadas: “And the loves to love to love the love” que junto al violín marcaron esta triste obra maestra titulada ‘Madame George’.

45 noviembres después ‘Astral Weeks’ sigue siendo un álbum único e inclasificable. El primer gran vómito de ese genio de pelo rojo que no fue tocado en directo hasta 2008 en dos conciertos en el Hollywood Bowl de Los Ángeles. En Warner Bros nunca estuvieron contentos con éste álbum (hoy considerado uno de los mejores de la historia de la música) y no lo promocionaron. Por eso el irlandés no se pudo desquitar hasta hace cinco años, cuando viajó por todo el mundo regalando una de las giras más inspiradas de su carrera de uno de los discos también más inspirados (e inspiradores) de su carrera.

Pedro Moral
Periodista especializado en Cine, formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2011 a 2014. Actualmente, prosigue su carrera en diversos medios.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Lo + visto

Si haces electrónica no te llames músico

Llegas a un concierto y, en un inmenso escenario, solo hay un hombre y un ordenador. ¿Es un músico? No, él hace electrónica.

Los discos de Radiohead: del peor al mejor

Los cinco miembros de Radiohead nunca serán recordados por sus escándalos, sus excesos, sus extravagancias ni su alcoholismo.

M.I.A.: La revolución en la moda

La artista británica M.I.A. lanza su nuevo álbum, 'Matangi', y aprovechamos para hacer un repaso al ecléctico estilo que la acompaña desde sus inicios.

RelacionadosNo te los pierdas
Seleccionados para ti