Viuda Negra

1
892
Viuda Negra

John necesitaba la presencia de Yoko. No se lo reprocho, estaban profundamente enamorados, en los primeros estadios del amor pasional, pero me reventaba verla sentada en uno de los amplificadores. Me entraban ganas de decirle: “Disculpa, bonita, ¿me permites que suba el volumen?”. Paul McCartney

Imagino a McCartney en el estudio de Abbey Road mirando a Yoko Ono de reojo y pasándose un dedo por el cuello en señal de amenaza. Seguramente todos odiaban a la intrusa con la misma intensidad, pero a McCartney siempre se le notó más. Su ego era tan grande como el de Lennon y nunca soportó que una tipa estuviera a todas horas merodeando por el lugar donde se alumbraban las canciones del grupo más influyente e importante de la década de los 60’s. De hecho, Ono irrumpió en la vida de The Beatles a mitad de la grabación del trabajo más lúcido de sus carreras, el mítico White Album. La mirada de la nipona se clavaba durante horas en el cogote de los cuatro músicos. Nadie aguanta eso. John Lennon se emborrachó de Yoko Ono.

Grabando el Álbum Blanco Yoko se puso enferma. John se negó a que se quedara sola en casa y mandó instalar una cama para ella en el estudio. Mientras grabábamos, Yoko nos observaba desde la cama. George Martin

Pero lo cierto es que Yoko Ono no separó a los Beatles. Esa idea nació en las cabezas de los fans idiotizados del grupo. Millones de personas patalearon y berrearon con su ruptura, no pudieron soportar el final de una época. Los cambios asustan. Y lo más fácil fue echar la culpa a la nueva. Pero el comienzo del fin fue otro: The Beatles llegaron de la India y hartos de verse los caretos (entre otras cosas) decidieron no volver a hacer giras. Una banda que no hace giras es una banda muerta, no en lo musical, ojo, los de Liverpool todavía parieron un par de obras maestras, pero lo que sí muere son las vivencias de carreteras, hoteles y escenarios. Una herida grave.

Yoko Ono iba de vanguardista – concepto contradictorio porque el arte de vanguardia también se expone, lo que significa que se formaliza- pero fue ella la mujer que engordó el genio de John Lennon. De su influencia nacieron himnos: Working Class Hero, Mother, Jealous Guy, Power to the People o Imagine. Después, la señora de Lennon se ha enriquecido con avaricia del trabajo de su esposo, ha vendido la imagen del compositor hasta la saciedad (hoy puedes ver un muñeco de Lennon al lado de otro de Han Solo), ha roto la promesa que hicieron los miembros de la banda de no vender su trabajo para anuncios publicitarios y vive una vejez de amasar dinero a costa The Beatles, grupo que menospreció al reconocer que antes de su affaire con Lennon no sabía de su existencia. Yoko Ono no deja de hacer méritos para ser la viuda más odiosa de la historia del rock, pero no fue la culpable de la separación.

Yoko ha tenido que tragarse un montón de mierda, al igual que Linda, pero la ruptura de The Beatles no fue culpa suya. Ringo

Esto lo dijo Ringo mucho antes que Paul McCartney. Pero muchos se siguen empeñando en la culpabilidad de Ono. No les sirve con las declaraciones del ex beatle ni con las apariciones de los dos juntos promocionando antologías, remasterizaciones, recopilaciones, documentales o bandas sonoras (ambos participan en la música de la última película de Judd Apatow This is 40). Es cierto que en algún momento de 1968 Paul McCartney quiso abofetear a Yoko, pero ahora es diferente, el tiempo y el dinero lo curan todo.