Foals | Holy Fire

  • Foals | Holy FireTRANSGRESSIVE RECORDS

  • 8,2

Hablar de Foals es hablar de la nueva ola de rock matemático inglés. Yannis Philippakis fletó el barco desde Oxford y quiso adueñarse de los escenarios que otros grupos como Bloc Party podían hacerlo sin una creatividad tan original como la suya. Así, con una melancolía más propiamente británica y unos riffs laberínticos y refrescantes publicaron Antidotes, una auténtica droga sonora que se extendió como una pandemia entre los jóvenes que buscaban experimentar nuevas sensaciones y dar un paso más allá.

Sin embargo, por entonces parecían los primeros Arctic Monkeys: inexpertos, temerarios y un poco superficiales. Condenados a ser una moda pasajera que se iría al garete con la última fiesta de verano. Pero Philippakis no fue nunca un nuevaolero. Lo decía su origen, su mirada de desdén, pero sobre todo su increíble sensibilidad para ir más allá del ritmo que hacía saltar a todo el mundo por los aires. Total Life Forever ya puso un punto y aparte para salir del local de fiesta, con los medios ritmos de Blue Blood, Miami Spanish Sahara. FUCK DANCE LET’S ART, parecían gritar al mundo, como ese conocido recopilatorio de la música electrónica norteamericana.

Cuando anunciaron que Holy Fire iba a ser un disco más “heavy” todo parecía indicar que la burbuja iba a estallar, que su trayectoria sólo había sido un estudiado e intrincado juego de contrapesos. Pero Holy Fire no tiene nada de heavy, más que el peso sonoro, que ha ganado en cantidad y calidad considerablemente. Alejándose de las estrafalarias experimentaciones de Bloc Party, Foals han sacado el disco más redondo de toda su carrera. Sin un single muy claro, puesto que Inhaler es de todo menos representativoson capaces de cautivar desde el principio al final, de emocionar en la calma y la serenidad que da la experiencia.

El segundo uno se rompe con Prelude, que ya pone las cartas sobre la mesa: riffs repetitivos que ayudan a asentar el ritmo, siempre refrescante. Lo que queda de lado es el minimalismo, relegado al ochentero bajo. Los espacios huecos están rellenos de una épica deliciosa, que hace olvidarnos de algunas precisiones que podrían haber sido consideradas errores imperdonables en otros contextos. Me refiero a Bad Habit, con un parecido razonable con Sweet Disposition de Temper Trap, pero realmente sublime. Es ese tipo de épica seductora que también se desnuda poco a poco en Milk and Black Spiders. Y los cortes mejoran uno tras otro, con la melancólica Everytime, donde los riffs abandonan el jugueteo de las notas, al menos en parte, desatando la voz de Philippakis. En Late Night recupera los medios tiempos, rellenando todos los huecos con un sintetizador, igual que ocurre en la delicada Stepson

Incluso cuando recuperan sus ritmos electrizantes del pasado en Providence el resultado es realmente impresionante. Para cerrar, un ejercicio más de reinvención. Moon, la más introspectiva de todas busca sellar ese camino que iniciaron con Total Life Forever. Y de qué manera. Sin rompepistas para el recuerdo, sólo la sensación de haber descubierto de nuevo al quinteto de Oxford.

  • Y a ti, ¿qué te parece el nuevo disco de Foals?
Carlos Naval
Carlos Naval
Periodista. Formó parte de la redacción de HABLATUMÚSICA de 2010 a 2013. Actualmente continúa su carrera en diversas compañías del sector de la Comunicación.