Las caras de Daft Punk

Los Led Zeppelin masturbaron a una joven con un tiburón. O con un pez. Tampoco queda demasiado claro si fue toda la banda o sólo John Bonham. O su mánager. Y los Stones se pasaban cada seis meses por el médico para cambiarse la sangre, que estaba inundada de caballo. Y Paul McCartney, que no es McCartney porque la palmó en un accidente de coche.

La leyenda murió con la propia leyenda. El interés creció hasta la obsesión y ésta mató a la fantasía. La estrella del rock dejó atrás lo que le convertía en ella y lo que muchos llaman de mala forma democratización, la que han traído las redes sociales nos ha convertido a aquellos seres mitológicos en personajes expuestos al día a día.  

El pueblo descubrió a un “veterano y casi desconocido dúo de música electrónica francés” -para Telemadrid– llamado Daft Punk que se llevó el Grammy a mejor álbum y grabación. ¿Y sus caras? Hay que conocer qué se esconde tras las máscaras. El siglo XXI no está educado para el enigma. Queremos saber cada rasgo, cada gesto, qué compra, cómo viste, qué tipo de grifería hay en su baño. No admitimos la vulgarización ni el rechazo al estrellato. 

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Thomas Bangalter con Terry Richardson.

Lo cierto es que Guy-Manuel de Homem-Christo y Thomas Bangalter no nacieron vestidos de robots. Tampoco en sus inicios como Daft Punk. El casco vino después, cuando la fama empezaba a crecer y a convertirse en incómoda. La cosa se acrecentó el pasado año con la expectación, la música de los setenta y su ‘Random Access Memories‘ (Columbia, 2013). Con él llegaron a ser número uno en Estados Unidos. Entrar por la puerta grande. Todo se colmó el domingo, de madrugada, con esa extraña forma que tienen en América de vivir cuando dormimos.

Twitter y su prosa se preguntaban el origen de esos robots y por qué ganaron ellos y no Taylor Swift, que es más guapa y encima canta. El problema estaba en no poder saber nada más que aquel ‘Get Lucky‘. Desconocemos si tienen pareja, perro o qué coche gastan. Un producto de márketing vendido a la contra de un lugar acostumbrado a Miley Cyrus.

Contaban MGMT que la vida de hoy no permite ese enigma que acrecenta la leyenda, esa forma de medir únicamente al artista por su trabajo y por la rumorología. Puede que Daft Punk consigan caminar por las calles de París sin la sensación de acoso pero es un juego ganado a medias. Sus caras son reconocidas.

J. Castellanos
Periodista. Formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2011 a 2014, llegando a ser redactor jefe.