Contaba Keef Richards que Mick Jagger solía llegar al estudio extasiado y convencido de su grandeza por tener en la mente el que sería nuevo éxito de  los Stones pero que, cuando el cantante de los de Londres se ponía a tararearlo, no se trababa más que de otra canción que Jagger había escuchado en la radio la noche anterior.

Imagino a Chris Martin despertándose, sabiéndose único. Tarareando lo que cree una nueva canción producto de su genio y maestría. Pienso en Chris Martin desayunando tostadas con mermelada cara y pensando en un sonido único con el que volver a ser ese ser adorado, estrella del rock comprometida con las desgracias de un mundo que no tuvo la suerte de ser Chris Martin. Posiblemente amaneció hace unos meses pensando que tenía la canción con la que volver por la puerta grande que abandonó con la purpurina y efecto especial de la gira de ‘Mylo Xyloto‘ (Parlophone, 2011). Y ahora tenemos ese producto. Se llama ‘Midnight‘ y es un escándalo.

El 11 de diciembre de 1976, Elmyr de Hory se suicidó en su casa de Ibiza tras conocer que iba a ser juzgado por falsificación de obras de arte. El pintor húngaro se había hecho rico tras décadas “imitando” cuadros de grandes artistas como Matisse, Braque o PicassoFue el propio pintor malagueño el que dijo aquello de “los grandes artistas copian, los genios roban”. Martin parece llevar tatuada la frase desde que se puso a componer ‘Midnight’, la nueva canción que viene a vendernos y que viene directamente del álbum ‘Bon Iver‘ (4AD, 2011). Coldplay han vuelto a jugar como mejor lo hacen: plagiando. 

“Hemos vendido muchos discos, podríamos haber seguido haciendo lo mismo”, contaba Martin en un especial televisivo arriesgándose a decir que Coldplay prefería adentrarse en los mundos de lo desconocido: copiar cada palmo del proyecto de Justin Vernon. Y tiene razón; nunca nadie se había atrevido a copiar de tal modo algo y mucho menos una música tan evidentemente diferente como la que lleva desarrollando Vernon desde que apareciera con Bon Iver

Chris Martin emplea el auto-tune durante los cinco minutos de canción bajo un hilo musical que podría recordar a ‘Calgary’, a ‘Beth / Rest’ o a cualquier canción del álbum de Vernon. Coldplay utiliza además una serie de elementos de la música electrónica que vienen a emular cierta obsesión por ser sorprendentes. El líder de Coldplay tiene esa falsa creatividad ensoñada con la que despertaba Jagger pero con una diferencia: a él nadie de la banda le dice que la nueva genialidad que no para de sonar en su cabeza ya se ha hecho.

En una entrevista concedida en 2011 a la edición británica de GQ, preguntaban a Chris Martin por el nombre de algún músico sobrevalorado. Martin respondía que no lo había ya que todos contribuyen a la historia de la música. Si su respuesta es real y nos asomamos al abismo del futuro podremos comprobar como Martin pasará a la historia como la estrella más sobrevalorada. Lo dicho, un escándalo.

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