Lorena Álvarez es una de esas cosas que pasan una vez en mucho tiempo. La mezcla de ese folclore nacido en el norte de la península con esas letras íntimas llenas de ironía puede gustar o no gustar, pero Anónimo es un disco único y de eso no hay duda. Lorena siempre quiso ser parte de una orquesta de verbena pero aprovechó su talento para la pintura. Después de sacar La Cinta, un EP en formato cassette, Lorena se ha mentido de lleno en la industria musical dejando atrás unos pinceles que hasta el momento no le habían dado demasiada suerte.

Álvarez no tiene pelos en la lengua, dice lo que siente sin pensar en las consecuencias. Y después de entrevistarla, uno es consciente de que, aunque a esta joven de Asturias le guste ser el centro de atención -como cuenta (o se queja) en una de sus letras-, en el fondo le da exactamente igual todo menos su arte. El 19 de diciembre presentará Anónimo en el Teatro Lara de Madrid… será un concierto atípico, eso seguro.

HTM.- Los nuevos talentos de esto llamado indie suelen fijarse en el folk anglosajón, tú ni siquiera te acercas un poquito

Lorena.- No me gusta el folclore anglosajón. Cuando haces una cosa tiene que salir de donde tú vienes, si no, no tiene sentido. No entiendo a esos grupos españoles que parecen que son de Iowa cantando en inglés cuando ni siquiera saben hablarlo bien.

HTM.- ¿Qué clase de locura te impulsó a componer canciones y a hacerlas desde el folclore más tradicional?

Lorena.- Yo siempre he tocado con amigos, de hecho, solo sé cuatro acordes. Lo que nunca había hecho era escribir letras. Empecé con un amigo, proponíamos un tema y al día siguiente teníamos que tener hecha una canción con ese tema. Y lo del folclore me salió solo. No me lo propuse… es algo que llevo dentro.

HTM.- O sea que tu intención nunca fue revolucionar nada…

L.- Para nada. Realmente para mí es mucho más fácil componer en castellano porque es mi lengua –aunque mucha gente diga que le parece más sencillo componer en inglés, cosa que no entiendo- y por otro lado creo que las canciones folclóricas, y en general la música tradicional, tienen letras con una poética que expresa cosas muy grandes en frases muy pequeñas.

La Musica tradicional expresa cosas muy grandes en frases muy pequenas

HTM.- En el folclore las letras llegan a todo el mundo, son universales. Pero en un disco el músico arroja mucho de sí mismo.

L.- Hombre, yo siempre intento que no se quede en anécdotas personales sino que se identifique todo el mundo. Al final las anécdotas no interesan a nadie.

HTM.- ¿El disco se llama Anónimo para homenajear a todos aquellos hombres que han tocado o compuesto música tradicional?

L.- Claro, lo que me gusta de la música tradicional es que es una música en la que todo el mundo puede aportar algo. No lo ha escrito nadie en concreto, sino que se transmite de generación en generación. Me gustan las letras que van variando con el paso del tiempo. Y bueno, también me hace gracia que cojas el disco y ponga Lorena Álvarez, Anónimo (risas). Y además también siento que las canciones no son mías. Cuando haces canciones o pintas sientes que eres sólo un médium.

HTM.- ¿Y lo de “y su banda municipal” viene porque tu idea era tener una banda municipal para ti?

L.- (Risas) Algo parecido. Yo empecé a grabar las canciones en mi casa, en mi ordenador y llenaba las pistas de distintos instrumentos. Ese proceso fue muy bonito, muy parecido a la pintura, de hecho. Entonces un día me invitaron a tocar y claro, no podía tocar yo sola los instrumentos que había grabado, así que Laura y Jaime, que son los chicos que me acompañan, me dijeron que sí y fue ahí cuando se me ocurrió lo de la banda municipal. Me parecía un delirio de grandeza muy curioso “Lorena Álvarez y su banda municipal” (risas). Mi primera idea era tocar con una banda distinta en cada lugar, pero al final me quedé con ellos.

HTM.- Hubiera sido complicado adaptarte a músicos diferentes cada vez que tocases en directo…

L.- Bueno, llegué a tocar con gente distinta, pero es cierto que nunca éramos demasiados, por lo que no era tan complicado. Y sí es verdad que con Laura y Jaime estoy muy a gusto.

HTM.- Ya sacaste un EP en formato cassette, ahora el largo… ¿Se han quedado muchas canciones por el camino?

L.- Mi idea siempre fue sacar una cinta para mis amigos con mis canciones grabadas en ella, pero llegó Sones y me ofreció algo más profesional. Aun así yo quise sacar la cinta y entonces ellos me propusieron sacarla con algunas canciones y después ir a por el disco con esas mismas canciones y todas las demás. No me he dejado ninguna fuera.

HTM.- Lo de la cinta fue un boom en internet, creo que se acabaron todos los walkman que regalabas… ¿Cómo te sentiste al respecto?

L.- Pues muy sorprendida. Ya te digo que el proyecto era para mis amigos. Quería hacer un proyecto más largo para probarme, por eso compuse las canciones, las grabé… no necesitaba mucha calidad de sonido ya que mi idea era regalarlo. Cuando ocurrió lo de Sones, y grabamos la cinta, y llegamos a cantar hasta en el Primavera delante de 2.000 personas, me volví loca. No me lo podía creer.

Hay grupos que estan tocando y parece que solo disfrutan ellos

HTM.- Tocar en directo para ti fue algo muy nuevo…

L.- Totalmente, al principio fue duro pero he descubierto una manera de tocar muy fácil para mí y con la que no paso vergüenza. Se trata de hablar con la gente todo el rato, volver a empezar si me equivoco  ¡y que conste que me equivoco mucho! Pero la gente se lo pasa estupendamente y se ríe mucho. Hay  grupos que están tocando y parece que solo disfrutan ellos. Yo quiero que la gente que vaya a verme se lo pase muy bien. Por eso hablo mucho con ellos y quiero que se rían de mis tonterías.

HTM.- Entre tu público debe de haber personas de todas las edades. Desde niños hasta abuelos.

L.- Sí, es cierto. Por ejemplo, en el Centro Asturiano, cuando presenté La Cinta, vino mucha gente mayor. Lo pasamos genial. Es como en las verbenas y a mí ¡me encantan las verbenas! De hecho me han influenciado mucho para componer mi música. Bueno, no solo me han influenciado sino que uno de mis sueños es tener una orquesta de pueblo.

HTM.- Y a parte de las verbenas ¿qué otras influencias, más comunes si puede ser, tienes?

L.- Escucho música, pero no soy muy fan de nada. Hay veces que me gusta alguna canción y luego no me acuerdo ni del grupo que la canta. Me gusta mucho lo que hacen mis amigos, quizá porque tenemos influencias parecidas o intereses comunes. Me gusta mucho Roldan, La Junior, Kiev cuando nieva… Me gusta el reggeton, la cumbia, la rumba, Los Chicos y Los Chunguitos. Hay muchas cosas que me gustan, la verdad… No tengo ningún tipo de prejuicios con la música.

HTM.- Desde luego no eres un músico normal…

L.- Jaja También hay cosas en inglés que me gustan ¿eh? Aunque prefiero las grabaciones de campo (risas)

HTM.- Hablando de las grabaciones de campo, en el disco se cuelan muchos sonidos naturales…

L.- El disco lo grabamos en el estudio de Rafael Martínez del Pozo, en un pueblo de León, en un establo. No es un estudio insonorizado, es muy orgánico y se cuelan los sonidos de los animales o de un señor cortando leña, por ejemplo. La idea era la misma que con La Cinta, ir componiendo cada canción como si fueran una especie de collage. Añadíamos todas las buenas ideas que teníamos. Y si queríamos algún efecto especial cogíamos un saco de paja, o al perro de Rafa… lo que teníamos cerca. A veces ni usábamos instrumentos… (risas).

Me gustaria tener una orquesta de pueblo

HTM.- ¿Qué clase de obsesión te empuja a meter este tipo de efectos?

L.- En la música tradicional, al que canta en medio del campo se le cuelan también los sonidos de los animales o de la naturaleza. Yo quería crear un disco en el que todas las canciones tuvieran un mismo ambiente, que fuera algo así como una grabación de campo.

HTM.- Pasamos a las letras. El sentido del humor ácido reina en un disco en el que se desmenuzan vivencias tuyas.

L.- Sólo sé hablar de mí. (risas)

HTM.- ¿No te sientes demasiado expuesta?

L.- Nunca pensé que me iba a escuchar tanta gente y que me iba a dedicar a la música, así que me ha pillado por sorpresa. Pero yo soy artista y más o menos lo que canto es lo mismo que pinto. Lo que me gusta de las canciones es que son una manera mucho más inmediata a la hora de llegar a la gente, mucho más que un cuadro. Para disfrutar una pintura, igual tienes que tener un conocimiento previo. A mis padres mis cuadros no les gustaban demasiado pero las canciones les encantan, las silban todo el rato.

HTM.- Es cierto que tu disco es bastante pegadizo…

L.- Sí, eso me han dicho. Es un plan que tengo para conquistar los cerebros de la gente (risas).

HTM.- La canción titulada Centro de atención es una crítica a todas esas personas que solo saben hablar de sí mismas… Debió ser duro fustigarte así ¿no?

L.- Esa canción me salió un día al llegar a casa cuando me di cuenta que había estado toda la noche dándole la brasa a todo el mundo.

HTM.- Pero es bonito que tú hables de ti misma con tanta ironía y sentido del humor.

L.- Casi todas las canciones salieron desde el sufrimiento. La gente se ríe pero a mí no me hacen ni puta gracia (risas), no lo estaba pasando muy bien cuando las estaba escribiendo. Otra cosa es que las haya solucionado con este tono para quitarles un poco de seriedad.

HTM.- A veces es más importante cómo lo dices y no qué es lo que dices…

L.- Es cierto que soy muy irónica con la vida. Las personas con sentido del humor me parecen inteligentes y buenas. Después está la ironía, que a veces es peligrosa, la que significa dar rodeos para no decir la verdad.  Pero yo me divierto mucho dándole vueltas a las cosas, llevándolas lo más lejos posible.

HTM.- ¿Y cómo vas con esa sensación de vértigo que trae consigo el éxito?

L.- Agradezco todo lo que me está pasando y sólo me he encontrado con gente buena en el camino, pero cuando la gente sabe de ti muchas cosas y tú no sabes nada de ellos te sientes bastante vulnerable. Además, ahora le encanto a todo el mundo pero es posible que en un tiempo todos me odien. Es difícil ver como todo el mundo te juzga.

no me importa que mi musica les parezca una mierda, lo que me preocupa es que se metan conmigo

HTM.- ¿Te afectan mucho las críticas malas?

L.- Intento que no me afecten, ni las buenas ni las malas. Pero la gente tiene derecho a expresar sus opiniones y no me importa que mi música les parezca una mierda, lo que me preocupa es que se metan conmigo… ¡yo no les he hecho nada! Lo importante es que cualquier crítica buena o mala no me haga dejar de hacer lo que yo quiero hacer.

HTM.- Supongo que arrastrarás cierta responsabilidad cuando te embarques en próximos discos…

L.- Yo espero seguir siendo igual de espontánea. Al parecer Leonard Cohen tenía un amigo al que siempre le enseñaba los proyectos y éste siempre le decía: ¿Estás seguro de que vas a hacer lo incorrecto? Bueno, eso es lo que yo quiero, hacer siempre lo incorrecto.

HTM.- Tu participación en la música es inesperada y probablemente ese detalle te permita hacer siempre lo que te dé la gana.

L.- Es cierto que he encontrado un nuevo camino en mi vida. Siento que hasta ahora me he estado dando cabezazos contra la pared y ahora con la música todo parece venir muy fácilmente. Pero la vida es un camino en el que no paras de aprender. Pueden pasar muchas cosas.

HTM.- Ya que eres nueva en esto, ¿qué opinión te merece la industria de la música, las discográficas, el mercado, internet…?

L.- No tengo una opinión muy clara, pero si las cosas están cambiando habrá que adaptarse, ¿no? Todo esto de que se va a acabar la música es mentira. Y otra cosa que te puedo decir sobre este mundillo es que todo el mundo que me he encontrado por el camino ha sido maravilloso.

HTM.- Entonces no hay nada turbio detrás del escenario, al menos no tanto como dicen…

L.- No, de hecho me parece mucho más competitivo el mundo de la pintura. La gente no se ayuda tanto. Todo lo contrario que en el ambiente musical donde todo el mundo se quiere mucho.

HTM.- ¿Quizá haya más lucha de egos en la pintura?

L.- Bueno no te pierdas a los músicos… también tenemos bastante ego ¿eh?

  • Escucha Anónimo aquí.
  • Agradecimientos: Sones. Foto: Pedro Moral (superior)

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