Entrevistamos a Arizona Baby

El orgullo y la verdad de Arizona Baby

Javier Vielba y Rubén Marrón extienden un café ya demasiado largo y frío. 40 minutos de sorbos en una cafetería próxima a las oficinas de Subterfuge, sello de Arizona Baby y donde parecía que iba a ser la entrevista, que nunca llega. Las cinco es la hora marcada para la siguiente promoción, otra entrevista en la cadena COPE, a unas cuantas manzanas de aquí, donde además deben grabar un par de canciones en directo. Nohaytiempo. El encuentro se produce en las puertas del local. Al lado de las dos barbas trabajadas en Valladolid se encuentra Gema, de la casa discográfica, y Chema, Chema Rey, leyenda de Radio 3 metido a manager de la banda. Tras disculpas y presentaciones, la conversación parece disipar la posibilidad de realizar la entrevista hasta que aparece un pequeño hueco al final de la grabación en la emisora. Tomaremos el coche de Rey, iremos hasta el edificio de la cadena, esperaremos a que termine la grabación del programa y haremos la entrevista. Nos dirigimos hasta el auto pero solo caben cinco pese a ser uno de esos 4×4 de ciudad. No habíamos contado las seis cabezas; está por aquí Pedro Moral, que esta vez hace de fotógrafo y al que dejaremos por el camino.

Rey saca el coche del parking y me sitúo tras su asiento, junto a Vielba y Marrón, que hasta este momento habían pasado casi desapercibidos. Cuesta destacar algo que les separe de la normalidad más absoluta; en sus ropas no está la cierta extravagancia de la que se visten para Corizonas, la megabanda nacida de la relación con Los Coronas. Vielba y Marrón pasarían desapercibidos de no ser por los peinados y barbas que rompen con la estética de pelos de velocidad bañados en gomina y finiquitados con patillas de rejoneador que abundan por la zona más parecida al Madrid con el que sueña la alcaldía de la señora Botella. Se mueven con ese motor sistemático por el que nos movemos todos en la peor parte de nuestro trabajo. Están en la capital para presentar The Truth, The Whole Truth, and Nothing But The Truth, nuevo EP de seis canciones que acaban de publicar, quizás para demostrar que Arizona Baby no se acaba con Corizonas. “Habrá gente que acabe de unirse ahora y pueda pensar que Corizonas fue el principio, pero muchos han pensado que Arizona Baby dejó de existir con nuestra unión a Los Coronas. Esto es una cosa totalmente distinta” dirá Marrón más tarde.

Montados en el 4×4 resulta complicado verles sin las gotas de sudor, las guitarras y ese aura de estrellas del rock bajadas al mundo más real. Desde que apareciera en 2009 Second To None y su unión con Los Coronas, la vida de Arizona Baby parece que se ha desarrollado de sala en sala y de festival en festival. Algo de eso parece haber en Rock’N’Roll Messiah, segundo corte del EP y una de las canciones más intensas que recuerdo en el panorama nacional de los últimos tiempos. Un músico que finge en cada escenario como el marinero ama en cada puerto, un tipo que no se detiene y que vive frenéticamente por y para las tablas. “Lo gracioso de esta letra es que se escribió en 2003, inspirada en David Koresh, líder de la secta davidiana que tuvo una banda de trashmetal llamada Messiah y en la que se hacía llamar a sí mismo Rock’N’Roll Messiah. Es una mezcla de autocrítica y orgullo unido al lado macabro de la figura de Koresh”, afirma Vielba. La canción no ha perdido vigencia. “Tal vez cuando la escribí estaba deseando poder hacer lo que plasmé en ella”. Se hace difícil pensar por qué una canción tan buena ha quedado guardada en los cajones tanto tiempo, una de esas cuestiones que no se comprenden si no eres músico. “Siempre nos había gustado y seguíamos orgullosos de ella, incluso el trabajo de guitarra de Rubén es cojonudo y hemos sentido que este era el momento de hacerlo” dice El Meister, apodo por el que es conocido Vielba y a lo que Marrón sentencia “al principio decidimos no meterla en nuestro primer álbum –Songs to Sing Alone– y en Second To None no encajaba en la colección de canciones”.

Hilando fino

Que nadie caiga en engaños ni pequeñas decepciones, el nuevo EP no son retales sueltos que tenían que meter en alguna publicación. La calidad brilla en su máximo esplendor y se acerca mucho al purismo de Arizona Baby.  “Queríamos cerrar la época del segundo álbum, atar cabos e introducir canciones que queríamos ver publicadas. En el fondo es más Arizona y se acerca a la producción que buscamos” afirma Vielba mientras nos acercamos a nuestro -su- destino.

La principal distinción del EP respecto a su anterior álbum está en el sonido. Rodeado de una limpieza que lo abarca todo, tanto la voz de Vielba como la voz de Marrón se convierten en un diablo que se adentra en los oídos bajo las cuerdas frenéticas de las guitarras acústicas. Tal vez tenga algo que ver que El Meister haya agarrado la batuta de la producción. “Javier Nieto, técnico de sonido de nuestro directo y coproductor del EP nos ayudó a encontrar el sonido que buscábamos, hilando lo más fino posible”, declara. Claridad extrema de la que hacen su bandera. “En Second To None, las acústicas parecían no serlo porque pasaban por amplificador, equipo de sonido y Paco Loco -productor del segundo álbum- metió algunos filtros para que sonara con mayor mordida, más cercano al directo. Aquí queríamos una cercanía con el oyente”.

Termina el viaje en coche y Rey va a la máquina del servicio de estacionamiento para sacar su ticket. Nos dirigimos hacia la COPE y allí nos sientan en una sala de espera que hace respirar la entrevista y me da la oportunidad de seguir pese a que una mujer está sentada junto a nosotros hablando por teléfono a ese volumen tan común en Madrid que roza los niveles de contaminación acústica. Unos cuantos minutos dan dimensión para conocer por encima la vida real de un músico que quiere vivir de ello. Velocidad, cambios de planes constantes y mentalidad de hierro. “Al principio costaba mucho adaptarnos a este modo de vida de viajes, últimas horas, incertidumbre y estar alerta constantemente. A base de oficio, perspectiva y actitud hemos conseguido dominar todo esto y tomarlo con naturalidad. Una vez vives en el caos todo se lleva mejor”.

Joaquín Díaz y la escena de Valladolid

Acostumbrados a escuchar que los grupos patrios viajan miles de kilómetros para grabar sus álbumes con el mítico batería de aquella banda de los ochenta sorprende la iniciativa por la que han optado de crear todo –todo- el EP en Valladolid. Desde los estudios –Dobro, en Casasola de Arión- al arte del álbum pasando por todos los músicos con los que han contado. “Era una forma de reivindicar la calidad que podemos encontrar en la zona, aprovechar que en nuestra tierra tenemos buenos estudios, técnicos y músicos.  Valladolid siempre ha sido un lugar con una gran escena que pasa por las principales décadas. En los sesenta ya teníamos a gente como Joaquín Díaz, un musicólogo y folclorista impresionante que, a parte de rescatar todo el folclore castellano, ha jugado con músicas de otros lugares y en sus inicios tenía discos de country bluegrass con aires incluso psicodélicos con banjo y en un inglés perfecto que son cojonudos. Hay antecedentes en Valladolid e incluso motivos para que sea coherente lo que hacemos”.

Esta reivindicación de lugares me recuerda a que Arizona Baby nunca se ha escondido en ritmos ni ha dejado a un lado otros géneros por más que su estilo parezca estar destinado a puretas del sonido más clásico. Esta vez han querido probar esa amplitud de miras incluyendo una versión de una banda radicalmente opuesta a Arizona Baby como Kraftwerk. Los sintetizadores y teclados de Das Modell – que unos minutos después tocarían en el estudio de la cadena de una forma brillante- se transforman en un monstruo adictivo bajo la guitarra de Marrón. En cuanto hago referencia a la canción, Vielba dispara un ¿Te ha gustado? Absolutamente. Impensable parece que una canción de los alemanes, antípodas de lo que Vielba y Marrón representan, se cuele con tal firmeza y credibilidad en su discografía. “Queríamos sorprender con algo que todo el mundo conociera. Sería más lógico versionar a Young o Cash pero queríamos hacer un quiebro interesante y demostrar que si una canción es buena, el formato es algo casi anecdótico”, coinciden ambos justo cuando los realizadores del programa avisan y toca entrar al estudio, no sin antes obtener respuesta por el último estribillo de la canción, cantado en un respetable alemán merkeliano. “Estudié alemán durante cinco cuantos años y conseguí tener un nivel medio-bajo. Me hizo ilusión cantar algo. Esos cinco años de estudio me han servido para cantar esa estrofa. Mis padres van a estar contentos, las clases del chaval han servido para algo”.

J. Castellanos
Periodista. Formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2011 a 2014, llegando a ser redactor jefe.