Músicos y oficinistas

Ser músico es el sueño de muchos adolescentes. Un día se compran (o les regalan) una guitarra, se apuntan a clases o aprenden ellos mismos las reglas casi matemáticas de un arte tan evocador y sentimental como la música. Algunos, muchos, la mayoría, se quedan por el camino, otros, los menos, cumplen su sueño. Se convierten en músicos. Pero nada acaba ahí. Al menos hoy. El sueño de los adolescentes es ser músico. El sueño de los músicos es vivir de su música. Y que este sueño se haga realidad es bastante más complicado.

Encima del escenario grupos como Hola a Todo el Mundo (Hatem) o Miss Caffeina o The Right Ons o McEnroe son héroes, o más bien antihéroes de enorme carisma que te ceden su alma durante un rato para que tú la devores. Para los muy entregados son inalcanzables, gente hecha de otra pasta. El arte, y sobre todo el escenario, producen esos síntomas. Les impulsa a otra dimensión. Pero cuando muchos de estos grupos bajan del escenario dejan de tener colgado ese privilegio, ese halo de superhéroe, porque tienen que ir al puesto de trabajo, ese con el que se ganan el pan y no tiene que ver nada con la música. Se quitan el disfraz para ponerse el mono de trabajo. Y ahí son como tú y como yo. Tíos normales que persiguen un sueño y además (y con suerte) pluriempleados.

Como Álvaro Sanjuán del Castillo, el bajo y banjo de Hola a Todo el Mundo. “Si quieres ser un músico a tiempo parcial, me parece bien. Lo que me disgusta es la falta de alternativa. Si lo que decides es ser músico a tiempo completo, la desesperanza puede que reine en tu vida. Para otros tipos de música o ámbitos tipo orquesta, filarmónica, etc., será distinto, pero hablando de lo que conozco, es realmente difícil. Nosotros a día de hoy no hemos podido plantear la posibilidad de abandonar el pluriempleo en ningún momento”. Álvaro trabaja en el área medioambiental, es ingeniero. Para él es fácil compaginarlo con el grupo cuyo debut, ‘Hola a todo el mundo‘ (HATEM Prayer Team, 2010)’, ganó el Premio de la Música independiente a mejor álbum de 2010. “No hay mucha alternativa si no quieres acabar en el paro, el trabajo con la banda dura dos meses y medio, tal vez tres”, explica.

 Si lo que decides es ser músico a tiempo completo, la desesperanza puede que reine en tu vida

Aunque su trabajo le gusta, no para de soñar con esa “feliz idea” de dedicarse enteramente a la música. “Realmente me siento atrapado entre dos dedicaciones que hoy en día y en este país se toman bastante a cachondeo”. En la cabeza de músicos como Álvaro la cultura es una broma para el gobierno de este país. “La situación es un reflejo del amor, el apoyo y el valor REAL que se le da a la música por la gente que gobierna y por la mayoría de la gente que habita estas tierras”. Duele oírlo. Pero también hay un contrapunto positivo, decenas de festivales, cientos de promotores, asociaciones de vecinos que promueven eventos, radios, oyentes, lectores… “Ellos dan la vida y el sentido y hacen funcionar todo esto”.

Miss Caffeina es ese grupo de pop rock cuyas voces se encuentran entre las mejores del país, Alberto Jiménez, su cantante, tiene buena culpa de ello. Alberto es un tipo con carisma que engancha encima del escenario, cuando baja de el trabaja en una tienda online de instrumentos donde lleva contenidos, redes sociales y diseño. “No me disgusta pero preferiría no tenerlo que hacer y dedicarme exclusivamente a la música”, confiesa.

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Álvaro Navarro, el guitarra del grupo, trabaja como Operador de Satélite haciendo transmisiones en directo para Mediaset y Román Méndez, el batería, trabaja de asistente de inglés en un colegio de primaria. Tanto para Román como para Álvaro es muy duro compaginar ambas profesiones, “creo que lo más duro de hacer es el cambio mental”, dice Román. Ambos dejarían el trabajo si la música les diera de comer pero se toman todo esto con mucha filosofía, honestidad y humildad. “Es la época que nos ha tocado vivir pero el pluriempleo no es malo. Te ayuda a mantener los pies en el suelo y a valorar más los momentos buenos y malos”, comenta Álvaro. Alberto es más crítico: “Es obvio que algo funciona mal si tantos músicos con gran repercusión no pueden vivir de la música”.

Ricardo Lezón es el líder de McEnroe, un grupo cuya melancolía traspasa barreras. Mientras escribo estas líneas una gira que les ha llevado por muchos puntos de España está rozando el final. ¿Y ahora qué? De momento volver a su trabajo como agente inmobiliario en Marbella. Ricardo confiesa que según está la situación no se puede tomar la música más que como un hobby. Lleva poco en este trabajo, “si quieres que te cuente los curros que he tenido necesitaría toda una tarde, de profesor de tenis a comercial de imprenta”, explica y más tarde confiesa que de su música es complicado vivir: “Tenemos unas vidas que necesitan estabilidad, novias, niños…” Para Lezón se han hecho muchas cosas mal en este país, y se siguen haciendo, “como consumidor la música es muy cara, normal que la gente piratee. Ver a Arcade Fire vale 78 euros, eso es demasiado” y sentencia. “Al final nosotros, los pluriempleados, tenemos suerte porque los que viven de esto son los que están en verdaderos problemas”.

Es obvio que algo funciona mal si tantos músicos con gran repercusión no pueden vivir de la música

Hay sin embargo ejemplos de músicos pluriempleados con más suerte, Ramiro Nieto, batería y voz de ese enérgico grupo de rock llamado The Right Ons que acaba de sacar su primer disco con letras en castellano titulado ‘Volcán’ (3 Cipreses / Warner Music, 2013), graba y produce a grupos emergentes y además hace canciones para publicidad, un trabajo que hasta ahora ha compaginado perfectamente con las grabaciones y los directos de su banda y que no piensa dejar nunca. “España es un país complicado para dedicarte a ser músico, pero no es imposible, yo tuve que dejar un curro fijo por dedicarme más a esto. Pero haber tenido ese curro durante unos años me sirvió para poder tomar la decisión con firmeza”.

Mario, bajista de Autumn Comets es economista, para él esto sólo es un reflejo de lo que ocurre en la sociedad amplificado en el mundo de la música, “a ver si los políticos se enteran de una vez de que la música española es un industria que hay que proteger”. Juan, el cantante y letrista del grupo trabaja en el departamento de logística de una empresa dedicada al menaje infantil. Rodrigo Mercado, hijo de Rosendo, es jardinero y en sus ratos libres músico. A mitad de año sacó su primer disco en solitario ‘Puntualmente demora’ (2013) pero no puede dejar su trabajo “digamos que hay que comer…”, dice.

Este reportaje podría durar tanto como Ricardo Lezón enumerando sus distintos trabajos… dejémoslo aquí, dejémoslo en que los músicos hoy en día necesitan llevar el mono de trabajo guardado en la funda de la guitarra.

Pedro Moral
Periodista especializado en Cine, formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2011 a 2014. Actualmente, prosigue su carrera en diversos medios.