¿Existen premios decentes y honestos en la música? Seguramente no. De hecho, el propio concepto de discernir entre el mejor y el peor álbum, disco o actuación es algo ilógico y sin sentido, pero tenemos esa necesidad de clasificar y organizar nuestro mundo, así que la música termina sufriendo también las consecuencias.

Partiendo de esta tesis original, los Grammy 2014 no logran elevar esta opinión ni medio metro. Un galardón se traduce en repercusión, un empujón mediático y promocional que ahorra su dinerillo a las casas discográficas. Así que Daft Punk, Lorde y Mackelmore & Ryan Lewis, artistas que más promoción, la verdad, no necesitan, van a estar un rato más hasta en la sopa. El robótico dúo francés hizo un pleno absoluto: 5 nominaciones, 5 galardones. “Mejor álbum”, “Mejor canción”, “Mejor actuación de dúo/grupo de pop”, “Mejor álbum de electrónica” y “Mejor producción, no clásica”.

La neozelandesa Lorde pudo recoger los premios a “Mejor canción del año” y una irónica “Mejor actuación pop en solitario” para un ‘Royals’ que no logró bordar en su interpretación en la ceremonia; una mala noche en la que a su voz le faltó potencia y movilidad.

Imagine Dragons
Imagine Dragons

Y a medida que nos alejamos de géneros comerciales y nos adentramos en los que comprendíamos como nuestro refugio, el susto empieza a entrar en el cuerpo. “Mejor actuación de rock” para ‘Radioactive’ de Imagine Dragons. Rock. ‘Radioactive’. Imagine Dragons. Premio. No me veo capaz de unir estos conceptos en la misma frase, pues los veo contradictorios. Pero eso es a lo que la industria le conviene llamar rock and roll. Otro patinazo fue el de otorgar el “Mejor álbum de rock” al ‘Celebration Day’ (Atlantic Records, 2013) de Led Zeppelin, una ocasión única y un disco espectacular, pero un trabajo en directo que competía contra grandes originales como ‘13’ (Vertigo/Republic, 2013) de Black Sabbath (quienes pudieron recoger el de “Mejor actuación metal” por ‘God Is Dead?’) o ‘The Next Day’ (Columbia Records, 2013) de David Bowie.

Vampire Weekend pudieron recoger “Mejor álbum alternativo” (¿alternativo?) por ‘Modern Vampires of the City’ (XL Recordings, 2013) y la fabulosa colaboración entre los miembros restantes de Nirvana y Paul McCartney en ‘Cut Me Some Slack’ fue premiada con la “Mejor canción rock”, al tiempo que se sucedían actuaciones como la de Daft Punk con Stevie Wonder, Nile Rodgers y Pharrell Williams; Metallica y el pianista Lang Lang en ‘One’; o la clausura de la gala con Nine Inch Nails, Queens of the Stone Age, Dave Grohl y Lindsay Buckingham con increíbles interpretaciones de ‘Copy Of A’ y ‘My God Is the Sun’, la cual, en otro alarde de necedad, interrumpían con un anuncio cada cuatro compases; a Jay-Z y Beyoncé ni se les ocurriría hacerles eso, pero eh, a la mejor actuación de la noche, por supuesto.

A nadie sorprende que estos premios se rijan por unos patrones erróneos de comercialización y accesibilidad, pero siempre queda un hueco para la esperanza de que, un año, vuelvan a respetar a la música. Pero creo que pido demasiado, ¿verdad?

Contenidos similares: