Arcade Fire | Reflektor

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Cuando Eurídice murió al ser mordida por una serpiente, Orfeo se sentó con su lira a la orilla del río Estrimón y no paró de tocar las canciones más tristes del universo. El amor que éste le profesaba a la bella Eurídice era infinito, como el tiempo que se detiene en cada melodía que traspasa nuestro alma. Las de de Orfeo doblegaron el corazón de los dioses y de las ninfas que, en un acto de gratitud endeble, le aconsejaron que bajara al inframundo en busca de su amada mientras ellos eran meros espectadores de la terrible historia. Eurídice y Orfeo y su historia han alimentado el lirismo musical de Arcade Fire, que han ido ofreciendo trozo a trozo su criatura durante los últimos meses. Y nosotros hemos consumido cada nuevo trozo de canción, cada píldora informativa, cada imagen, cada vídeo como si fuéramos auténticos caníbales.

Ha pasado mucho tiempo desde el terrible final de aquella historia entre Eurídice y Orfeo. Pero hoy todavía nos gusta seguir situándonos, como si fuéramos dioses, por encima de cada gran historia, de cada gran creación artística. Olisqueando cada duda y cada letra y cada nota, devorando todo y vomitando nuestras perspicaces conjeturas. Afortunadamente, Arcade Fire ha firmado su trabajo más confuso, más sucio, más caótico, menos de ellos y más de todos los demás.

Tuvimos la primera noción del sonido de ‘Reflektor’ (Arcade Fire, 2013) con su single homónimo y las erecciones se multiplicaron observando como la banda canadiense se expandía hacia el género disco. Pero cuando entras en el universo sonoro de este álbum compuesto por 13 canciones, y caminas por las notas de cada una de ellas, es fácil volverse loco. No hay un género determinado que domine. La presencia de Haití o el sonido jamaicano abanican las sospechas pero nada más, porque las guitarras eléctricas no dejan de sonar, porque Michael Jackson se pasea por el disco en canciones como ‘We Exist’, porque el mejor Vampire Weekend tienen cierta presencia en algún corte, porque David Bowie se une a la fiesta y porque por encima de todos estos caminantes está James Murphy, el productor deseado por la banda desde hace tiempo.

Como Orfeo durmiendo al terrible Cerbero, Win Butler nos adormece los oídos con la más básicas de las melodías en una ‘Here Comes The Night Time’ plagada de calipsos. Y entonces toca enfrentarse a Eurídice con ese ‘Awful Sound’ eterno que consigue arañar el fondo del alma de todo aquel que un día se emocionó con Vangelis. La canción termina con un clímax repleto de coros y de sonidos ruidosos que la hacen épica. No es la única, sin embargo.

Los arreglos de Murphy y sus teclados y sus vientos engrandecen una obra ya de por sí única -no tan inmensa como ‘The Suburbs‘ (Mercury Records, 2010) pero casi- que también engendra divertimentos como ‘Porno’, una composición irregular que se olvida con el portentoso penúltimo corte titulado ‘Afterlife’, una canción con una fuerza mayor que bebe de New Order y no pretende ocultarlo. Noquea y se acabó.

A Orfeo le permitieron llevarse a Eurídice fuera del infierno pero no podía mirar nunca atrás hasta llegar a la tierra. Éste no pudo contenerse y su amada desapareció, esta vez para siempre. Sin embargo, hay otra versión. Lo que Orfeo intentaba sacar del infierno sólo era una aparición de Eurídice. Una broma de los dioses que veían a Orfeo como un cobarde al no atreverse a morir por amor y así pasar el resto de la existencia con ella. A Arcade Fire le ha ocurrido lo mismo, le ha faltado morir…

  • Hablatumusica

    ¿Te parece ‘Reflektor’ el mejor disco del año?

  • Lois CS

    Uno de los mejores discos del año. Podemos pedir a Arcade Fire una obra maestra cada vez que sacan un disco, pero yo me conformo con buena música, que en este caso considero muy buena. De acuerdo con el 8.0 !