Cómo fabricar tu estrella del pop: Disney, droga y divas de photocall

5 sencillos pasos para convertirte en lo que Walt Disney nunca deseó.

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recortable de Miley Cyrus

Hablan de divas del pop y ni son divas, ni hacen ningún favor a la música pop. Una larga lista de nombres se coloca en el fondo de esta definición sin premeditación alguna, siguiendo unos criterios básicos que todo coetáneo maneja fácilmente.

El clan se divide en subcategorías donde destacan, por su irrisión y marca, aquellas pertenecientes a ese estamento que supone ser ‘chica Disney’. Sabemos cómo y dónde empiezan su camino pero, una vez abandonan la televisión, no tantos conocen la continuación de la escalada hasta la maravillosa cumbre de la divinidad.

Estamos ante 5 sencillos pasos que todas ellas gustan cumplir a rajatabla, cegadas ante el peligro y la vergüenza, y que conviene definir por si pudiese servir para la salvación de nuevas víctimas:

1. Orgullo paternal

Nada es capaz de poner freno a la admiración de unos padres que desean mostrar al mundo entero el desparpajo de sus pequeñas. Es esa obsesión el desencadenante que se mueve imparable hacia la puerta de todo casting, no importa anuncio de pañales o certamen internacional de copla.

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2. Bienvenida a Disney

Entre cientos de padres orgullosos, sólo unos serán los afortunados que podrán presumir en sus barbacoas americanas de que la niña ha fichado por Disney. La compañía tiene establecido un perfil teenager que no admite variaciones. Será la cursilería y el desparpajo lo que logre convertirlas en protagonistas de la serie infantil del momento, vendiendo su vida como el ejemplo ideal.

3. Talento en potencia

Comenzaron como pequeñas actrices, pero pronto se descubre algo en sus cuerdas vocales capaz de fabricar aún más dinero. Si son capaces de entonar, por qué no incluir la música en su carrera. Entonces arranca el proceso, se escribirán decenas de letras sobre lo complicado que es enamorarse en el instituto, se llevará su dulce voz sobre una base siempre idéntica y, sobre todo, se cuidará una estética que inspire a adolescentes de medio mundo.

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4. Número 1 en ventas

Por algún motivo aún complicado de captar, la carrera musical de estas mujercitas despunta a un ritmo vertiginoso. Imprescindible para ello será demostrar que han crecido y Disney quedó atrás. Entonces todo cambio radical en su imagen será insuficiente, tanto que cada semana se enfrentarán a preocupantes conflictos de identidad. Ellas cayendo en picado, abrazando el ridículo, hundiéndose entre asquerosas llamadas de atención y, mientras, la industria fomentando y el público alabando.

5. Sexo, drogas y photocall

Las prisas nunca fueron buenas y así lo demuestra el desenlace de estas carreras fugaces. Fueron adolescentes antes de tiempo, crecieron cuando y con quien no les correspondía, su vida se les fue de las manos y nadie les hizo parar. El final lo marcan vicios intolerables, historias surrealistas y todo tipo de excesos que creen capaces de permitirse por ser quienes son (o fueron). Entonces, cuando ya no hay marcha atrás, un único refugio permanece para su consuelo: el photocall, sitio por el que seguirán desfilando hasta que el cuerpo aguante. Todo con tal de mantenerse cerca de la cumbre.

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Cinco pasos que todas ejecutan sin frenar, con la prisa de conquistar el mundo y la imprudencia de descuidar su reputación. Aparecen siendo pedantes, ensucian la imagen de la juventud, apuñalan la música sin piedad, crecen a la deriva de una industria estafadora y no les multan si beben en la calle, pero no importa, el mundo entero seguirá diciendo que son “divas del pop”. Que alguien resucite a Walt Disney y vuelva Bambi, por favor.