The Smashing Pumpkins | Oceania

Si digo que The Smashing Pumpkins han sacado nuevo disco os estaría mintiendo. Pero si digo que el colgado de Billy Corgan después de haber despedido a todo el grupo -o haber forzado la salida de algunos de ellos- ha decidido lanzar un nuevo álbum en nombre de la banda donde ha hecho lo que le ha dado la gana junto a tres nuevos fichajes: Mike Byrne, Nicole Fiorentino y Jeff Schroeder; entonces os estaría diciendo la verdad. Y aún así se puede seguir profundizando en la intrahistoria de este lanzamiento: Oceania llega siete años después del debut en solitario de Corgan, The Future Embrace, un álbum que pasó desapercibido y que obligó al músico a intentar reunir a la banda para sentirse de nuevo arropado por las legiones de fans. Lo consiguió, en parte, y hasta sacaron un disco, Zeitgeist, pero las cosas siguieron sin funcionar. Corgan se volvió a quedar sólo, pero esta vez tenía un plan, lanzar 44 canciones divididas en cuatro discos individuales que conformarían una única obra llamada Teargarden by Kaleidyscope. El proyecto se llevó a cabo y él y tres músicos más grabaron el primer bocado: Oceania. Además esta vez Corgan se ha asegurado de firmarlo como líder de The Smashing Pumpins porque sabe que él en solitario no tiene tanto tirón.

El compositor de Siamese Dream o Ava Adore ha declarado en alguna entrevista que los álbumes están muertos. Una afirmación (o negación, depende de cómo se mire) que contrasta brutalmente con el proyecto masivo que el músico y el resto de la banda han emprendido, 44 canciones divididas en cuatro discos. De momento sólo disponemos de las primeras 13 piezas, todas ellas son canciones metamorfoseadas, transformadas en algo más que rock alternativo. Una sugerente agrupación de cortes llena de energía y de rabia. La ambición del músico es inabarcable pero el resultado no llega al notable y la razón es que, a pesar de rodearse de tres tipos con instrumentos, Corgan está solo.

Oceania tiene la marca de la banda estadounidense, una losa hecha con cuerdas de guitarra cae sobre el inocente devoto y lo arrastra durante todo el disco. Hasta el grunge presente en casi todos los discos se vuelve agresivo, se nota que Corgan no duerme tranquilo a pesar de toda esa autocomplacencia que rebosa en cada declaración suya, “soy una zorra de las canciones”, dice. Quasar abre el disco y con ella comienzan a sonar los interminables riffs de guitarra mientras la batería del nuevo (Byrne) acompaña al resto de nuevas guitarras todavía imberbes para llegar a la excelencia. Justo después llega Panopticon, un corte agresivo y de carácter fatalista, quizá por los lamentos ahogados de la voz de Corgan. El músico contra el mundo que desafía su arte.

The Celestials comienza bien con esa guitarra acústica que posee un bello tono a folk que enseguida se ve interrumpido por fuertes guitarras eléctricas devoradoras de lo que hace de una balada, una balada. Mucho más sobria y profunda es la canción titulada Violet Rays, su teclado y su batería ochentera arropan las frases que escupe Corgan, algunas de ellas traídas casi directamente de los versos de Mellon Collie.

Hay que reconocerle al músico el mérito de haber conseguido el álbum más abierto de The Smashing Pumpkins, con melodías compuestas por un grácil electro pop como ese sintetizador que invade el comienzo de Pinwheels, fuertes reminiscencia del folk tradicional o baladas que emigran al rock más salvaje.  Sin embargo los músicos de los que se ha rodeado apenas le aportan algo, compañía quizá. No hay que ser muy astuto para deducir que casi todos los instrumentos los ha tocado el propio Corgan. Demasiado trabajo para uno solo.

Este disco se queda en un intento de algo mucho más grande. Quizá por eso Corgan necesitaba crear expectativas y decidió poner Oceania de forma gratuita en iTunes.

Carlos Naval
Carlos Naval
Periodista. Formó parte de la redacción de HABLATUMÚSICA de 2010 a 2013. Actualmente continúa su carrera en diversas compañías del sector de la Comunicación.