A los BRIT Awards 2014 se les ve el plumero

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Grammys, Brits, Grabbys, Grits, Brammys, Mmrits. No encuentro la unión, pero a pesar de las diferencias gramaticales, la semántica es la misma. Lo único que les diferencia es el espíritu de grandilocuencia en el espectáculo; Reino Unido es teatro, Estados Unidos es cine. La magnificencia del O2 Arena no se equipara a su exhibición, decente, pero mucho más comedida. Y eso no es malo de por sí, pero el intento se percibe y resulta empequeñecedor.

Sin embargo, el problema principal no radica en su mayor o menor esplendor. Si sus antiguas colonias promocionan ahora a Beyoncé, Rihanna o Bruno Mars (ante el que me quito el sombrero), para la gran isla, las joyas de la corona ya no se esconden en su Torre de Londres, están en la masificación de lo independiente. Coge un género y manufactúralo. Tratan de vender la imagen de transgresión que antaño los caracterizaba, pero sus intenciones se huelen a kilómetros, o millas si nos ponemos quisquillosos.

Lo más sonado del pasado 2013 se dio cita anoche y los artistas emergentes -siempre del mismo estilo, porque para estos premios no hay nada más- fueron colocados en dúos colaborativos que sacaron a relucir lo más mediocre de cada uno; el directo cada vez sienta peor a los nuevos grupos, ¿por qué será? El triunfante ‘Royals’ de una Lorde que flaquea en vivo no pudo digerir la desalmada interpretación de Disclosure, así como el binomio Bastille/Rudimental resultó directamente desastroso, en una noche en la que ninguna voz parecía poder acercarse a su deseada nota.

Porque te venden humo y, al acercarte, ves que no es nada, que puedes mirar a través de él y aunque intentes cogerlo, tu mano permanecerá vacía. Son los premios de la Industria Fonográfica Británica, ¿qué esperabas? Se premia al que vende y está de moda, si es bueno es un plus, no un requisito. Por eso ayer, a pesar de todo, Alex Turner me cayó bien.

El líder y cantante de Arctic Monkeys me parece un capullo, talentoso y perspicaz, pero un capullo, y para imitadores de Elvis me voy a Las Vegas; pero aquí estoy contigo, hermano. Su chulería sirvió tanto para enervar mis nervios como para dar un par de chutes de realidad. “Ese rock and roll, ¿eh? Ese rock and roll simplemente no se va”, pregonaba confiado, soberbio y desafiante, bofetones a una industria destartalada cuyos coletazos nunca se sabe hacia dónde van. Se rió del que le premiaba y le acusó de corrupto cuando le intentaban sobornar.

Pero ya está, es mi último cumplido, de aquí en adelante volvemos al vacío habitual, Alex.

José Roa
José Roa
Músico y periodista, formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2010 a 2014, llegando a ser editor jefe y alcanzando especial repercusión con su columna 'La Guillotina', editada en 2013 y 2014.

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