El esperpentico camino de The Killers

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The Killers es la banda de la historia que menos hace honor a su nombre:

1. LA PRENSA

No me vale esa soplapollez de que el primer álbum de una banda pone el listón muy alto. Mentira. El listón está así de alto por el aparato promocional y porque la prensa lo ponemos ahí para luego mostrar resistencia al cambio cuando llegan variaciones en el segundo; si es igual que el primero porque es igual, si meten nuevas influencias porque cambian su estilo. Todo es mejorable, y más aun cuando en un primer disco donde los músicos tienen menos experiencia y con los años aprenden más.

Hot Fuss fue el mejor disco de The Killers, Sam’s Town está todavía bien pero no tanto y en Day & Age se estropean”. Las críticas son tan aburridas y previsibles, es como un corta-pega de clichés a granel. Mi tópico preferido es que los Killers “intentan acercarse a Bruce Springsteen pero no lo consiguen”. ¡Vaya, que desgracia! No es que no solo estén a mil putas millas de Springsteen, es que, que estén a tres palabras de ‘The Boss’, me invita a echarme sal en los ojos.

2. LA MÚSICA

No es cuestión de que cuanto menos conocida sea una banda o más indie (por dios que me aspen cada vez que digo esta palabra) es mejor, ni tampoco porque un grupo sea más mainstream es peor. Es cierto que una banda cuando tiende a ser mas comercial adopta formas musicales mas simples, porque la compresión artística del publico general no es tan amplia como la del público alternativo más habituado a obras con mayor profundidad de análisis y sentimiento. Pero tampoco es cuestión de pasarse por la piedra el mínimo criterio artístico porque da como resultado unos espantajos banales, horteras y, elementalmente si se tiene un criterio, cochambrosos.

El ejemplo es Mr.Brightside, una canción de aroma comercial (la prueba es como ha perdurado con los años) pero bien construida musicalmente, hasta la letra es buena en una de las pocas excepciones. Hot Fuss es bueno sí, mantiene la emoción –All These Things That I’ve Done– y agrava la épica –Andy You’re A Star– pero le faltan muchos componentes para ser un gran disco. En Sam’s Town, pese algún retazo armónico de calidad, empiezan con la práctica de reutilizar moldes instrumentales por lo que hace al disco sónicamente muy plano. Aquello ya era el camino del esperpento que continuó con el popurrí de Day & Age: el inicio de la moda del saxo chicloso –Joy Ride–, la banda sonora de coronación de Simba –This Is Your Life– o una coreografía de animales de Disney –I Can’t Stay–.

En este Battle Born han decidido moderar el ridículo y hacer una inversión a largo plazo para salir en Kiss FM, M80 y las noches solitarias y duras de los taxistas neoyorquinos. Es como el resto de grabaciones (exceptuando Hot Fuss), uniforme y plana; cuando una canción no se forja en el cerebro y no se diferencia de otras es que carece de personalidad. Runaways es la misma “tonada” refrita de otros discos con Flowers reclamando la atención de su tono llorica, y el álbum sigue con la misma cantinela en bucle, algo de country mainstream muy hortera y power ballads de señoras noctámbulas escuchando la radio con Flowers gritando como si se le hubiera acabado la sombra de ojos.

Mi alegato final: Hay un ejercicio analítico muy preciso que es escuchar un minuto de cada canción (tal como lo ofrece iTunes en streaming) para probar como reúsan el aceite pista tras pista.

3. LAS LETRAS

Como la máquina a manivela de metáforas de Vetusta Morla, The Killers tienen un aparato como las de la ONCE pero con palabras. Unidades de millar: “el agua”. Centenas: “del diablo”. Decenas: “no es”. Unidades: “tan dulce. Es como el scrabble pero con frases.

Las palabras tienen que desprender esas vibraciones invisibles en las que el escritor ha impregnado su sentimiento. Las letras de The Killers no dicen absolutamente nada, vacías, vagan por un desierto de palabrería, no hay un mensaje definido para transmitir con el oyente, vagabundean en empalmes de párrafos de situaciones, sentimientos…¿pero qué quieren expresar? –For Reasons Unknown–. Las pajas mentales se admiten en los artistas, es muy artístico y súper original, cada uno mostrará entendimiento a su manera (o no), pero me remito a lo que decía antes, en el caso de que sea una paja mental es una paja mental que no proyecta sentimiento, la única percepción es una mamarrachada guirigay de superficialidad.

Y Brandon Flowers no es completamente inútil para escribir canciones, se ha hecho completamente inútil con el recorrido esperpéntico de la banda. Solo es casi inútil. Porque en la primera parte de Hot Fuss hay alguna genialidad –Mr Brightside, Somebody Told Me– (y Sam’s Town que es sin duda su mejor letra con diferencia) pero en la segunda muestran ya su cara líricamente más grotesca de casete de gasolinera –Believe Me Natalie– que abanderan –When You Were Young, Human, por poner algunos ejemplos–. Y la prueba es que Flowers carece de talento para escribir, enarbola lo que encuentra a su paso para completar siempre con coletillas como “boy”, “girl”, “baby”, “babe”, cuyo hortera y abundante uso es igualmente propio de nombres como Justin Bieber, Carly Rae Jepsen, Katy Perry…, o finiquita estrofas y estribillos repitiendo frases hasta que cierra el minutado de la canción –Midnight Show, entre muchos ejemplos–.

Mi alegato final es Here With Me (del nuevo disco): Tu cuerpo estaba bronceado y tu pelo era largo/…/me dijiste “venga nene, estaremos bien”.

4. LA BANDA

Todo está focalizado en esa figura que se ha creado Brandon Flowers como sacerdote del kitsch. Los otros tres tipos a nadie les importa, de hecho pocos se saben sus nombres. En un mini-documental de Werner Herzog que se estrenó antes de ayer en Youtube, solo habla Brandon Flowers, los otros dos (porque el guitarrista ni se presentó a los días de filmación) da la sensación que tienen que pedir permiso para hablar.

Flowers es la viva imagen de una ciudad, es un ‘cani’ más de Las Vegas, un hombre criado en la artificialidad, lo que proyecta e inhalas en esa ciudad es que no existe el gusto. Brandon Flowers no tiene gusto y presume de ello (Glamorous / Indie rock’n’ roll is what I want), adora Las Vegas, disfruta con ese alma de fachada, por eso todo lo argumentado arriba queda perfectamente explicado por quién es Brandon Flowers, va a hacer lo más extraño posible, una letra, un nombre de un álbum, sin sentido del ridículo sabiendo de la banalidad del propio concepto.

Mi alegato final: Después del primer concierto de The Killers en España, hace justo ocho años en Madrid, se fueron a pinchar a La Vía Láctea delante de toda la aristocracia malasañera y pusieron…Red Hot Chili Peppers.

5. EL PÚBLICO

“Las espectadoras sobre los hombros de sus parejas se entregaban al orgasmo de la música eterna de la negritud”. A Luis María Ansón le debió obturar el cerebro la erección que tuvo cuando se desplegó la bandera de España gigante para comparar a los Killers con los Rolling Stones. Aquello fue en marzo de 2009 en el Palacio de los Deportes de Madrid y se le unió la crème de la crème del intelectualismo español, José María Aznar, Hugo Silva, Guti, además de ‘justinbiebers’ mojabragas. No fue tan diferente tres años después el DCode.

Mi alegato final: es un argumento muy endeble y prejuicioso pero lo suficiente como para probar que….