Los estadounidenses montan espectáculos mejor que nadie, eso no se puede dudar. Que sus puestas en escena puedan ser accesorias no lo discutiré, puede que incluso lo apoye llegado el momento. La cuestión es que, tras ver el casi obsceno despliegue del descanso de la Super Bowl 2014, la pirotecnia debería ser deporte nacional para Estados Unidos.
Bruno Mars se coronó en sus 14 minutos de actuación. Será comercial, pero el tío es bueno y sabe bien lo que hace. Y en directo lo ha sabido demostrar. Esperas lo justo y te llevas una grata sorpresa enfundada en una americana dorada rebosante de soul y Motown. Singles accesibles aparte -sin ser los más destacados-, el hawaiano supo dar en el clavo y la intensidad no le falló, otorgándole el half-time show más visto de la historia: 115’3 millones de espectadores.
En el sprint final de ‘Runaway Baby’, Mars comenzaba a entonar el ‘Give It Away’ de los Red Hot Chili Peppers, los cuales asaltarían el escenario como una rabiosa manada de toros salvajes; eso sí, guitarra y bajo desconectados. Como decía Tom Breihan, puedes sacar a los dos equipos, meter a cientos de personas para ver el concierto (sin afectar la calidad del terreno de juego) montar un escenario al instante, situar decenas de focos en cada rincón, pero claro, para enchufar una guitarra no hay tiempo.
Mientras Anthony Kiedis y Chad Smith escuchaban su interpretación resonar por cada pared del magnífico estadio, Flea y Josh Klinghoffer bailaban frenéticos en un paripé circense de playback televisivo. De hecho, ni siquiera es un playback, es un Milli Vanilli: mientras hacían que tocaban, la banda de Mars versionaba la mítica canción de los californianos.
Es televisión, nadie se puede llevar a engaño, pero esperas que un evento tal cuide esos detalles. Sobre todo, esperas que una banda como RHCP luche por mantener esa pequeña porción de integridad y cuide, aún más, que estas situaciones no sucedan en su carrera.
ACTUALIZACIÓN 05/02/2014
Tal y como comenta Flea en esta carta, la música fue pre-grabada, incluida la batería. Lo único en directo fue la voz.


