Anni B Sweet | Oh, Monsters!

Tres años para recorrer media Europa: Alemania, Suiza u Holanda; callejear por México y transitar los obtusos rincones de las ciudades más pobladas de Japón.  Tres años y por fin Ana López volvió a casa. Málaga o Madrid. Todos tenemos dos hogares. Y en la intimidad de uno de ellos fue cuando recordó la soledad que la inundaba en los hoteles, en los aviones o en los instantes post concierto. La rabia de saberse no infeliz pero sí incompleta en una situación que para muchos sería un sueño la empujó a componer Getting Older, una canción sobre eso tan jodido que es lo de hacerse mayores. Mucho guitarreo, pocas cuerdas acústicas y algunos gritos forzados marcan el camino de una renovada Anni b Sweet.

Oh, Monsters! está compuesto por 14 canciones, que son 14 monstruos, o eso dice ella, entre los que se encuentra el miedo a encasillarse en el folk de voces femenina. Y no es fácil salir de un club donde apenas hay socios. Por eso en este álbum están escondidas algunas melodías experimentales, rápidas y lentas, que ven su reflejo en Bon Iver. Algunos sonidos de The Shins también salen a la superficie, pero siempre con sutilidad y orden. Sin embargo Joanna Newsom sigue estando ahí, menos presente que en el Start, Restart, Undo pero más cándida, más disfrutable.

La canción que abre el disco podría ser por su entrañable melodía –con una trompeta falsa hecha con la boca de la cantante- o su sugerente título, una canción dulce. Cuando hablo de dulzura hablo de componer una pieza tranquila sobre la armonía del hogar y los sentimientos agradables que este nos produce. Pero no, At Home es todo lo contrario, es odiar volver a casa tras una noche que pudo ser mucho mejor. Las atmósferas que Anni b Sweet y su productor Guillermo Galván (Vetusta Morla) han creado para este disco son alentadoras. Quiero decir, algunas son capaces de envolverte en un manto de tristeza como ese corte llamado Catastrophe of Love donde los teclados lo inundan todo y algunas cuerdas aisladas repiquetean con insistencia. Otras, sin embargo, son frías y obvias, como el juego de guitarras y voces ascendente que se crea en Gone If I Close My Eyed. En cualquier caso se vislumbra una Anni b Sweet menos pura en cada disco, más compleja, mejor.

La percusión también tiene un hueco en este disco, los insistentes golpes que recibe la caja en Missing a Stranger son complicados de olvidar. Como también lo son las derrumbadas cuerdas vocales –algunas ásperas- del maravilloso corte acústico titulado Monsters.

La madurez y las ganas de mutar musicalmente se plasman en Remember Today o Good Bye Child. La primera canción nació en un sueño de la cantante, uno en el que una vieja bailaba en una ventana con una melodía fascinante que no consiguió recordar una vez despierta. Componer una melodía a una melodía inexistente es un intento loco y desesperado por ahondar en los recuerdos que no son recuerdos pero lo parecen. Recordar algo que ni siquiera llego a existir me parece tan sumamente retorcido que me atrapa. Al igual que su final fabricado de pop vertiginoso con clímax anticipado.

Y después, Good Bye Child, una canción que funciona como un tiro gracias a una melodía plagada de guitarras incansables, teclados muy coloridos y un tímido sintetizador. Un estribillo antológico para el corte más poderoso del álbum.

Y con el repiqueteo acústico de la guitarra que más le gusta a Anni B Sweet – la que tiene varias voces, la que te rodea incansable- termina este disco. Hole In My Room es el nombre del último monstruo.

Berto Barroshttps://www.bertobarros.com
Creador y Director de hablatumusica.com.