How to Dress Well | Total Loss

How to dress well | Total Loss

“No me gustan los autores que no tratan las cuestiones de la vida y la muerte, no los entiendo”.  Esta frase es una de las pocas que ese escritor solitario y esquivo llamado Cormac McCarthy ha soltado delante de una grabadora. El autor de La carretera no concede entrevistas y guarda celosamente su intimidad, pero después se desnuda para nosotros y se desgarra escribiendo sobre la terrible existencia humana. McCarthy se queda vacío por dentro después de terminar su obra, ese tipo de concesiones solo son capaces de hacerlas tipos generosos y de talento infinito. Tom Krell es uno de esos pocos ejemplares. El hombre que está detrás de How to Dress Well se ha arrancado el alma a trizas para componer e interpretar su segundo álbum, Total Loss.

La muerte está presente desde la portada del disco en la que un busto de porcelana simboliza los restos de la pérdida. Pero la muerte no existe sin la vida y aunque Total Loss sea un ejercicio apoyado sobre la tragedia, Krell concede cierta mirada hacia el futuro. Es cuestión de vislumbrar la oportunidad de seguir hacia delante entre tanta nostalgia nebulosa. La vida del músico, llena de profundos agujeros, podría haber dotado la línea electrónica del disco de una total oscuridad, sin embargo volvemos a encontrarnos con el R&B angelical del primer álbum,  Love  Remains. La música negra, las melodías ambientales y la reverberación dulce son, sin embargo, solo un apoyo al instrumento más importante: La voz de Krell.

Las cuerdas vocales llegan dónde pocos pueden llegar tanto a nivel estrictamente musical como a nivel sentimental. En el álbum se puede escuchar el temblor de un timbre vocal que repasa capítulos fatalistas y autobiográficos pero también el magnetismo de una voz que recita unos versos furiosos que denotan desesperanza, culpa y desasosiego. La introspección es absoluta y explícita. Esto último sería en lo único en lo que no estaría de acuerdo McCarthy, más dado a la barbaridad implícita.

Total Loss comienza con un himno construido con las teclas de un piano. El repiqueteo de un tren acompaña la voz tan frágil y tan penetrante de Krell. When I Was In Trouble es el título de este primer corte que guarda una segunda parte experimental y abrumadora. Es bastante difícil no sumergirse en la propuesta de How to dress well con un comienzo de tal magnitud.

“The only bad part about flying is having to come back down to the fuckin’ world”, estas palabras son pronunciadas por un niño como prólogo de Say My Name Or Say Whatever, una canción dónde la voz de Krell vuelve a llegar muy alto y los coros parecen ondear por encima de nuestras cabezas. El punteo constante de este corte es sólo un apoyo, pero se te graba a fuego en la cabeza. Running Back y & It Was U son dos de los mejores cortes del álbum, el motivo son unos acordes y arreglos que respiran swing y algo de funky. El primero cercano al ídolo adolescente de Krell, Justin Timberlake  (sí, lo estoy diciendo en serio).

La voz de Krell, la gran protagonista, llega a la excelencia en una canción titulada Talking To You. Sus registros agudos son de otro mundo. Y aunque el despliegue vocal tape la instrumentación los amantes de las cuerdas tenemos un regalo titulado World I Need You, Won’t Be Without You.

Total Loss no es una obra maestra porque hay demasiado drama y porque instrumentalmente se queda, sólo en alguna ocasión, algo corto. Pero sí que es la confirmación de un tipo misterioso y celoso de sí mismo que se abre en canal para componer.  Lo mismo que le ocurre a Terrence Malick cuando rueda o a McCarthy cuando escribe.

  • Y a ti, ¿qué te ha parecido el nuevo álbum de How to Dress Well?
Carlos Naval
Carlos Naval
Periodista. Formó parte de la redacción de HABLATUMÚSICA de 2010 a 2013. Actualmente continúa su carrera en diversas compañías del sector de la Comunicación.