5 motivos por los que Kings of Leon son gafes

La ira de Dios ha caído sobre la familia Followill. Las giras de Kings of Leon son un éxodo donde interpretan el papel de faraones perseguidos por plagas sobrenaturales. Puede que la salvaje vida de excesos que acompaña al rock and roll les haya hecho perder el favor de la divinidad, o quizás Dios es más de ‘Don’t Matter’ y menos de ‘Sex On Fire’, pero está claro que algo deben haber hecho para que las puertas del cielo les tengan en la mira para cada nueva desgracia. O, quizás, su fe está siendo puesta a prueba. Sea lo que sea, aquí ilustramos algunas de las calamidades a las que ha tenido que sobrevivir el clan Followill.

Huracán en Benicàssim

La primera de las plagas (conocidas) a la que tuvo que enfrentarse el clan Followill fue un lugar acostumbrado a sembrar desgracias: España. La noche de su actuación en el FIB 2009, el fuerte viento y los incendios que arrasaron las zonas aledañas al festival obligaron a cancelar los conciertos planeados para esa cita. Sobre todo, desde el momento en una de las barras de metal de sujeción apareció clavada en uno de los buses de la banda; eso no puede ser un buen augurio.

A pesar de que la noche se saldara sin incidentes trágicos, ese fue el primer sello en romperse en la desdichada historia maldita de Kings of Leon.

Una lluvia de mierda

A caballo entre el humor absurdo y la catástrofe bíblica, el concierto del conjunto familiar en el Verizon Wireless Arena del 23 de julio de 2010 se convertiría en una noche de mierda… de paloma. El comentado suceso puede verse como una hilarante mala pasada o un desgraciado presagio divino.

Desde el inicio de su concierto, lo que sus teloneros pensaban que era lluvia, se trataba de decenas de palomas defecando sobre los integrantes de ambas bandas. Cuando una certera plasta acertó en la boca de Caleb Followill, el cantante encontró su límite y Kings of Leon abandonaron un escenario inundado en heces torcaces.

Carretera al infierno

Pocos meses después, recuperados de la marea marrón, volvieron a la carretera para continuar con su gira. Su próxima parada era Londres, donde les esperaba el O2 Arena. Durante la mañana de la fecha del concierto, dos de los autobuses de gira en los que rodaba el clan de Tennessee acabaron sucumbiendo ante las llamas, haciendo imposible llevar a cabo el concierto de aquella noche. Seis personas tuvieron que ser atendidas por inhalación de humo y no hubo mayores percances, pero la maldición seguía persiguiendo a la banda.

Publicar ‘Come Around Sundown’

Sí, el cuarto álbum puede considerarse otra maldición. En 2008 el clan publicaba ‘Only By the Night’ (RCA, 2008), el trabajo con el que alcanzaron el éxito que les llevó a llenar estadios. Kings of Leon acabaron tan cansados de aquel álbum que acabaron llamándolo “pedazo de mierda”. Tampoco soportaban ver a señoras de 40 años cantando sus canciones. ¿Dónde estaban aquellos jóvenes que alborotaban en sus directos? Para solucionarlo se metieron en el estudio y les acabó saliendo ‘Come Around Sundown’ (RCA, 2010), un álbum que explotaba las peores partes de ‘Only By the Night’.

En directo con el sarampión

El conjunto se separó, hundido bajo la presión de la fama. Una vez superadas adicciones y confrontaciones internas, Kings of Leon regresaban con un nuevo álbum, ‘Mechanical Bull’ (RCA, 2013). Los estadounidenses respiraban tranquilos, pero, entonces, atacaba la enfermedad.

La pasada semana, el Departamento de Sanidad de Washington declaraba la zona del último concierto de los Followill zona de exposición al sarampión. Esto sucedió tras descubrir que, durante su concierto el 28 de marzo en Seattle, una de las asistentes contrajo la enfermedad dos días antes, por lo que todo el público y la banda corrían el riesgo de contagiarse.

Quién sabe qué otras calamidades aguardan al maldito clan Followill.
Redacción #HTM
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